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Crisis

Crisis

miércoles 02 de febrero de 2011, 15:29h

Es el segundo mes del año 2011 y el Gobierno aún no logra resolver ni salir airoso de la crisis de gobernabilidad en la que se encuentra, la cual tiene efectos en diversos ámbitos de la sociedad. Si la crisis en la esfera gubernamental no se resuelve oportunamente, será la sociedad quien promueva los caminos y las acciones orientadas a solucionar la crisis política.

La crisis tiene al menos tres aspectos, que constituyen un problema global. La crisis económica, la crisis en el interior del partido de Gobierno y la crisis en el equipo gubernamental.

La crisis económica surge a partir del decreto que elimina la subvención de los carburantes y el último eslabón es el alza del precio del azúcar al consumidor. El Gobierno no puede enfrentar a las fuerzas del mercado (la oferta y la demanda) ni puede controlar los factores de la producción. El gasolinazo despertó a un dragón dormido y hará falta mucha magia y acertadas decisiones económicas para someterlo nuevamente.

La crisis de partido es una tensión y una disputa entre visiones y actitudes que distancian a los miembros del MAS. Son grupos que se están disputando internamente la influencia y la orientación de la revolución cultural.

La crisis en el equipo gubernamental se palió con el cambio de ministros y fue una nítida señal de que quien gobierna y decide es el Presidente y de ninguna manera los movimientos sociales, sindicatos agrarios o cooperativas. El gobernar obedeciendo es un buen slogan, pero quien gobierna es el Presidente.

La solución de la crisis de gobernabilidad, si bien pasa por atender oportuna y eficazmente todos los aspectos que generan tensión entre el Estado–Gobierno con la sociedad, la palanca más importante es el cambio de actitud del Gobierno respecto de la sociedad.

Si el Gobierno no entiende, no enfrenta y no la resuelve con un cambio de actitud, la crisis podría concluir como el edificio Málaga de la ciudad de Santa Cruz. Las fisuras detectadas y que afectaban los elementos estructurales del edificio en construcción no se resolvían con puntales de eucalipto ni revoques de yeso o cemento. La lamentable pérdida de vidas humanas que dejó el colapsado edificio Málaga se hubiera evitado con un cambio de actitud. El derrumbe fue inevitable, a causa del diseño, la carga y la imprudencia. La ceguera ante la evidencia de la crisis estructural hizo que se continuara con la construcción. Si algo pudo evitarse, fue la desgraciada muerte de aquellos trabajadores y constructores que se encontraban dentro del edificio tratando de apuntalar la crisis. El costo económico de suspender obras y demoler el edificio ni duda cabe que hubiera sido alto, pero nunca tanto como ahora. En la actualidad, se pulverizó la economía de mucha gente y además muchas familias han quedado aniquiladas. Con un cambio de actitud y una decisión valiente como oportuna, mucha gente hubiese quedado empobrecida, es cierto, pero se hubieran salvado vidas y con ellas la esperanza de salir de la crisis.

El colapso del edificio Málaga puede vincularse con la crisis política. Es imperativo un cambio de actitud del Gobierno respecto de la Iglesia Católica, partidos políticos, liderazgos regionales, empresarios, productores y medios de comunicación.

Lo mejor que puede ocurrir es que el análisis esté equivocado, el Gobierno en lo correcto y no a la inversa.

ccordero@estudiosdemocráticos.org

Politólogo y catedrático

 

Carlos Cordero Carrafa

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