Era una idea que se acariciaba hace ya unos cuantos años, y empezó a ser más digna de apremio a partir de que en 1998, la competencia más directa del diario del grupo Godó, El Periódico de Catalunya, del Grupo Zeta, se avanzó a la idea de sacar una edición en catalán como complemento a la tradicional en castellano. La Vanguardia debía tener también una edición en catalán.
Y prácticamente desde el comienzo de este milenio el rumor ha tenido momentos álgidos y otros en los que ha caído en el olvido. Además, también es verdad que se han puesto muchas fechas definitivas para concretarlo. Entre ellas, las recientes fechas electorales catalanas o el tradicional día de Sant Jordi.
Finalmente, ha sido el mes de mayo, aún con fecha por determinar, cuando el Grupo Godó lanzará su producto más emblemático en la lengua del país. A la circunstancia no es ajena el nuevo Gobierno de la Generalitat, con Artur Mas al frente, que ha visto claramente cómo era menester impulsar la versión catalana de un medio de comunicación que es historia viva del país. De ahí que la intervención final de Mas en la operación haya sido "directa, decidida y determinante".
El catalán, original o por traducción -muchos serán los periodistas o columnistas que cambiarán de registro original- copará la totalidad de los ejemplares editados en esta lengua. Naturalmente, si se sigue el procedimiento tradicional en estos casos, las traducciones en un sentido u otro, vendrán por generación automatizada a partir de un procedimiento informático.
La Vanguardia se publicó por primera vez en Barcelona el 1 de febrero de 1881. De corte eminentemente monárquico en un principio, el paso de los años ha venido marcado por su adaptabilidad a las diferentes épocas. Su cariz moderado le ha permitido, paradójicamente, acoger periodistas, articulistas y opinadores de todas las tendencias. 130 años después de su aparición, otro hito marcará su historia: ser escrita, también, en catalán.