www.diariocritico.com
Tu quoque fili mi

Tu quoque fili mi

lunes 11 de abril de 2011, 10:04h
Última actualización: lunes 11 de abril de 2011, 22:57h
Es curioso como la historia se repite. Lo de la familia de Manuel Chaves Gonzaléz, ex presidente de la Junta de Andalucía y actual vicepresidente tercero del Gobierno de Rodríguez Zapatero y ministro de Política Territorial, se parece demasiado, casi un calco, a lo que le ocurrió hace más de veinte años a otro vicepresidente del Gobierno socialista de Felipe González, Alfonso Guerra, y que acabó costándole el puesto.Guerra tenia varios hermanos que vivian en Sevilla. Entre ellos el más famoso fue Juan, quien tenía un despacho en la mismísima Delegación del Gobierno y hacía de "conseguidor" e "intermediario" entre la Administración andaluza, presidida entonces por José Rodríguez de la Borbolla, y, a partir del 23 de junio de 1990, por Manuel Chaves. Lean esta noticia, publicada el 13 de febrero de ese mismo año por un diario nada sospechoso como El País: "El alcalde de Sevilla, el socialista Manuel del Valle, anunció ayer que requerirá por escrito a Juan y Adolfo Guerra, hermanos del vicepresidente del Gobierno, para que comparezcan el próximo lunes día 19 ante la comisión que investiga la actuación municipal en la concesión de unos terrenos propiedad de Mercasevilla a la sociedad Construcción Modular Andaluza, vinculada con Juan Guerra. La cesión, que está en el centro del escándalo, se produjo cuando Adolfo Guerra ostentaba la dirección del Mercado de Pescado". ¿Les suena de algo? Hay muchos puntos en común, un hermano que le cede unos terrenos a la empresa del otro hermano y, cómo no, Mercasevilla en el centro del escándalo. Más o menos como ahora con Mellet, Ponce y compañía. El tiempo parece haberse detenido. De todas formas el conocido ya como "Caso Chaves" cuyo último episodio, de momentos, es la repetición de un nuevo Juan Guerra en Iván Chaves Iborra, hijo del ex presidente de la Junta de Andalucía, vicepresidente tercero del Gobierno y presidente del PSOE, viene de largo. Desde hace algunos años El Mundo de Andalucía ha venido publicando informaciones sobre algunos de los hermanos de don Manuel en las que aparecian adjudicaciones harto sospechosas como la que Leonardo Chaves González, director general de Tecnología e Infraestrutura Deportiva, había adjudicado a la empresa Climo Cubierta, de la que era asesor su hermano Antonio José Chaves González y en la que también trabajaba su sobrino, Jaime Chaves Díaz. Con todo, no fue hasta el llamado "Caso Matsa" cuando Manuel Chaves, el último de los miembros en activo del famoso "clan de la tortilla", vio cómo los "asuntos de familia" comenzaban de verdad a complicarle su carrera política en lo que se considera el último tramo de su "curriculum vitae" antes de la retirada definitiva de la política. Como recordarán, el Consejo de Gobierno de la Junta de Andalucía, presidido entonces por Manuel Chaves, concedió una subvención de más de diez millones de euros a la empresa Minas de Aguas Teñidas S.A. donde Paula, su hija menor, trabajaba como interventora. El PP denunció el caso y, en un primer momento,  la dirección nacional planteó erróneamente una querella penal contra el vicepresidente tercero del Gobierno, querella que fue desestimada por el Tribunal Supremo. Sin embargo, el PP andaluz optó por la vía contencioso-adminisrtrativa al considerar que Chaves había incumplido flagrantemente la Ley de Incompatibilidades de Altos Cargos, que su propio Gobierno había aprobado unos meses antes, al avalar con su firma la citada subvención. Y el Tribunal Superior de Justicia de Andalucía sí ha aceptado el recurso. No se trata, por lo tanto de algo ilegal, sino de algo éticamente reprobable. Y Chaves lo sabe. Como sabe que las andanzas de su hijo Iván, ("tu quoque fili mi", ("tú también, hijo mío") que diría Julio César a Bruto tras se apuñalado) como comisionista en Sevilla mediando entre Consejerías y empresas particulares, tampoco tiene por qué ser ilegal (no lo fue en tiempos de Juan Guerra que salió exculpado de la acusación de tráfico de influencias) pero también es moralmente reprobable. Como dice el dicho, "la mujer (o la hija o el hijo) del César no solo tiene que ser honrada, sino también parecerlo".  De hecho Chaves se ha visto tensamente afectado por estas dos últimas denuncias de tráfico de influencias familiares que le han llegado a sacar de sus casillas y perder los nervios en más de una ocasión. Durante mis paseos matinales por la avenida de la Palmera, me he encontrado a Manuel Chaves algún fin de semana a las puertas de su domicilio, hemos intercambiado saludos y alguna que otra palabra. En la época en que el "Caso Matsa" estaba en pleno apogeo, el ex presidente andaluz se quejaba del trato "indecente" que el PP daba a la política. Hace tiempo que no cruzo palabras con él. Ahora, con lo de su hijo Iván, pensará los mismo. La diferencia es que lo de Iván Chaves no lo ha sacado a la luz el PP sino, posiblemente, alguien de su propio partido que quiere pasarle factura. Alguno le está pagando a Chaves con la misma moneda que su segundo, Gaspar Zarrías, ha usado y abusado durante demasiados años. No hay peor cuña que de la misma madera. Va siendo hora que se aplique el consejo que le dio su nieta durante el acto de toma de posesión como presidente de la Junta hace cuatro años. No sé si se acordarán, pero la niña, en brazos de Manuel Chaves, dijo en voz alta auqello de "abuelo, ¿cuándo nos vamos?". A lo mejor va siendo hora de que le haga de una vez por todas caso a su querida nieta. Su gran compañero y sin embargo enemigo, Pepe Griñán, se lo agradecería.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios