La horma del anticatalanismo rentable
jueves 12 de mayo de 2011, 02:37h
Título engañoso éste porque, sin afán de generalizar, el anticatalanismo, para algunos que son muchos, siempre es rentable. Concepto éste que no hay que confundir con el de 'dinero de los catalanes', que tiene muchos pretendientes.
Pero, además, para practicar la animadversión hacia Cataluña es cierto que las circunstancias especiales de España han ofrecido unas ventajas que no serían tales en otros ámbitos. Y, es verdad, para poder marcar esa horma delimitadora del campo de juego ha sido una gran suerte para algunos la existencia de un partido como el PP. Que lleva en su ADN, de una forma u otra -y desde cuando, paradójicamente, no podían existir formaciones políticas-, el afán de la limitación. En la cuestión catalana y en muchas otras.
Hoy, evidentemente, puede parecer extraña esta aseveración después de su posicionamiento de defensa del Fondo de Competitividad para Cataluña, pero esto sólo es una anécdota: la verdad es que todo ha sido parte de una estrategia cuyo resultado ha de ser el beneficio para otras comunidades en las que mandan ellos, que también lo reclaman y cuya reclamación conlleva, paralelamente, el desgaste del partido socialista. Pero de lucha por Cataluña, nada de nada. ¿Cuántos posicionamientos del PP hasta la fecha se habían contabilizado del lado de Cataluña? ninguno. ¿Cuántas iniciativas en contra? incontables. El catalanismo del PP nunca pasará de la máxima conocida, desde siglos ha, referida al "regionalismo siempre bien entendido". Como también gustaba en los años oscuros. Folclore, vamos... Es más, si por alguna triquiñuela pudieran garantizar ese pago para determinadas comunidades y negarlo a Cataluña, ¿de qué iban a defender a esta?, con lo caro que, además, puede salirles.
Claro, visto el panorama general, la delimitación del campo -inversamente proporcional a su limitación- es muy grande; la horma, muy ancha. Y se puede agredir mucho sin miedo a traspasar el límite. Que es lo que hace el PSOE -ya no es necesario ni decir que el PSC se incluye: es PSOE-. De hecho, en aquellos tiempos oscuros que hemos insinuado al principio, y en que estas y otras siglas estaban vetadas, el entorno que luego se forjaría alrededor de las mismas -y de otras de marchamo 'progre'- ya ejercía una defensa del imaginario catalán absolutamente tahúr. Tal vez inconscientemente. Pero no defendían el idioma y la cultura catalanas 'per se' sino porque eran aquello que molestaba profundamente al franquismo... Como podía haber sido, hipotéticamente, el uso del swahili o la difusión de la santería si se hubiera dado el caso. Claro, los clichés han sido permeables al paso del tiempo y aún seguimos así (sólo falta ver, por ejemplo, los posicionamientos paradigmáticos de lo que aquí se cuenta de alguien como la listada por Jordi Hereu para Barcelona Rosa Regás, firmante del anticatalán Foro de Babel, pero defensora de Cataluña siempre que la lucha sirva para culpar al PP: Regás es, sin duda, paradigmática).
Total, que el PSOE se aprovecha de la longitud y amplitud de un campo marcado para agredir a Cataluña y que le posibilita tener suficientemente margen para vender la idea de que aún la defiende y de que el verdadero enemigo es el PP. El problema es la gran parte de población que aún se cree que las cosas son así. Y es que la diferencia, en realidad, es que unos te dan el golpecito en la espalda y los otros, como mínimo, te lo dicen directamente. Pero la vocación es la misma: perjudicar a Cataluña. Tan sólo varía el nivel de sinceridad.