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Opinión: José Esquinas Alcázar

Retos políticos de FAO y de su nueva dirección

Retos políticos de FAO y de su nueva dirección

Cuarenta  mil muertes al día como consecuencia de la inseguridad alimentaria hacen del hambre la mayor plaga y la mayor vergüenza de la Humanidad. Esto sucede mientras se producen muchos más alimentos de los que necesitamos para nutrir a la Humanidad, solo que no están al alcance de los hambrientos del mundo. Ya en 1963 John F. Kennedy reconoció explícitamente la naturaleza política del problema en su discurso ante el Primer Congreso Mundial de Alimentos:”En nuestra generación tenemos los medios, y la capacidad de eliminar el hambre de la faz de la tierra. Solo necesitamos la voluntad política de hacerlo”. La crisis alimentaria del 2008, que reaparece con virulencia en 2011 no es más que la punta de un iceberg que pone en peligro la paz mundial. En 2008 el hambre provocó revueltas callejeras en más de 50 países y la caída de varios gobiernos y, en 2011, el hambre y la carestía de los alimentos aceleran la desestabilización política de muchos países árabes. Hoy la seguridad alimentaria es un prerrequisito para la seguridad mundial. Algunos de los obstáculos que impiden la seguridad alimentaria mundial y que deberá afrontar el nuevo director general de la FAO son: 1. La alta volatilidad de los precios en el mercado internacional de  alimentos y el oligopolio que domina la comercialización de productos agrícolas (el 90 % controlado por una docena de empresas). La especulación con los precios de los alimentos que, según el Parlamento Europeo, es la responsable de más del 50% de la subida de los precios. Y en general, el establecimiento de normas internacionales para regular el comercio mundial de alimentos.   2. El acaparamiento creciente de las tierras agrícolas fértiles de los países pobres por terceros países. Más de 50.000 hectáreas han cambiado de manos en los últimos años. 3. El cambio brusco en el uso de tierras tradicionalmente utilizadas para la producción de alimentos, como consecuencia de su destino a biocombustibles, la presión urbanística, etc. 4. La reducción de las inversiones y de ayuda al desarrollo en la agricultura. Según el Banco Mundial la inversión en el sector agrario reduce el hambre y la pobreza el doble que la inversión en otros sectores y, sin embargo, la Asistencia Oficial al Desarrollo destinada al sector agrario se redujo del 19 % en 1980 al 4% en la actualidad. 5. Promover el cumplimiento del Derecho a la Alimentación como el más importante de los Derechos Humanos, así como la capacidad de cada país de alimentarse así mismo. También resulta esencial mejorar la gobernanza mundial y promover la corresponsabilidad y la participación activa de la sociedad civil y, en especial, de los representantes campesinos sin cuya colaboración no podremos erradicar el hambre. En este contexto el Comité de Seguridad Alimentaria reformado y su Mecanismo de Cooperación con la Sociedad Civil puede servir de modelo a otros foros intergubernamentales.  Evidentemente estos obstáculos y retos no son sólo técnicos, sino políticos y financieros y exigen soluciones y negociaciones políticas al más alto nivel. Por ello, es fundamental que el nuevo director de la FAO sea un político con trayectoria diplomática capaz de situar la Seguridad Alimentaria en el epicentro de la gobernanza mundial. En los últimos 40 años, los directores de la FAO han sido técnicos y académicos que, a  pesar de su empeño y gran capacidad profesional, no han podido romper el molde técnico impuesto a la FAO dentro del sistema de Naciones Unidas. Hoy no podemos seguir infravalorando la dimensión política de los problemas agrícolas y alimentarios sin poner en juego la paz y la seguridad mundiales. En el Siglo XXI eliminar el hambre de la faz de la Tierra no es una opción, sino una necesidad imperiosa y urgente. Estoy seguro de que un político internacionalista de la talla, el prestigio, la sensibilidad y la demostrada capacidad negociadora internacional de Miguel Ángel Moratinos, es el director general que necesita la organización para hacer frente a los importantes retos del Siglo XXI. *José Esquinas Alcázar Ex-secretario de la Comisión Intergubernamental de Recursos Genéticos para la Agricultura y la Alimentación hasta 2007. Director de la Cátedra de Lucha contra el Hambre de la Universidad de Córdoba (España)
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