El hurón: Temblad malditos, temblad
jueves 14 de julio de 2011, 23:29h
Actualizado: 21 de julio de 2011, 23:21h
Pues sí. Yo me pregunto ahora dónde se esconde (supongo que debajo de las piedras) la legión de vengadores que a finales del pasado año intentó lapidar a nuestra Marta Domínguez. Dónde están aquellos que pedían poco menos que la “pena de muerte” -deportiva y civil- para la atleta palentina. ¿Dónde se esconden? Temblad malditos, temblad, que ha llegado vuestra hora. Me gustaría veros hincando la rodilla y reconociendo vuestra cobarde e injusta sentencia. Sí, ahora que la juez la exculpa, que vayan pasando de uno en uno, para recordarles, con el revolucionario Rosseau, que las injurias son las razones de los que no tienen razón. ¡Manda huevos!, que dijo Trillo. Por cierto, los presidentes del Congreso de los Diputados son especialistas en cuestiones testiculares, porque José Bono acaba de declarar que está ya” hasta los huevos”.
Gumer escribió, a finales del pasado año: “En medio del clamor de los aplausos, el hombre inteligente cerrará los ojos y con la mente pedirá a los que le aclaman. ¡Perdón por haber vencido!. Lo dijo Gregorio Marañón y ojala que Marta Domínguez, en su carrera más difícil, tenga que repetirlo una vez más”. Esto es lo que quisieran algunos, ver a la campeona humillada, pero la palentina ha dado una lección también fuera de las pistas. De paciencia y prudencia, como he escrito otras veces. Y esto sólo está al alcance de los grandes. Su trofeo, en esta ocasión, será el mejor de los posibles, el hijo que la ha acompañado en este calvario mediático y que en pocas semanas vendrá a este turbio mundo. Pero la pregunta del millón la ha hecho el presidente Juan Vicente Herrera: ¿quién responde ahora del daño que han hecho a Marta?. Esa es la cuestión, aunque mucho me temo que la mayoría se tragarán la injuria. Nos alegramos por ella, por la Comunidad, que no dudó que es “una atleta limpia y brillante”, por el atletismo y por los muchos deportistas que ven ella un ejemplo a seguir.
Félix Lázaro. Periodista.
Nota de Gumer.-No hay noticia más grande que la de ver en directo a un “muerto” (político, claro) asistir a la entronización de su otro yo. Si el protagonista es presidente del Gobierno, la noticia alcanza mayor relieve y si, como es el caso, el escenario es España, pueden imaginarse la magnitud del notición. Los protagonistas, por si no se han dado cuenta, creo que se apellidan Rodríguez y Pérez. ¿Se dan cuen?