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'En confianza'

Rajoy saca a la venta unas memorias con tintes electorales

Rajoy saca a la venta unas memorias con tintes electorales

martes 06 de septiembre de 2011, 17:47h
Actualizado: 07 de septiembre de 2011, 14:08h
A muy pocos meses de unas elecciones generales, el líder del Partido Popular, Mariano Rajoy, presenta un conjunto de reflexiones que pueden ser la base de su programa de gobierno. Es éste, pues, un libro político, en primera instancia. Pero está también en él la figura humana de Mariano Rajoy. Es decir, el lector tiene ante sí ese esbozo de programa de gobierno y también un retrato de la persona encargada en primer lugar de aplicarlo, caso de ganar las elecciones. El propio autor lo dice al final del libro: la batería de propuestas y medidas plasmadas en él están expuestas “a través del hilo conductor de mi propia biografía y mi carrera política”.
Y es que hay rasgos del modo de ser de Mariano Rajoy que no se entienden bien si no se conocen sus raíces. Así, este hombre que se define como español y gallego (por ese orden) empieza por explicar que heredó de su padre, que era juez, “un sentido muy marcado por el respeto a las reglas, el sentido de la justicia y el esfuerzo”. “A mí la persona que más me ha influido en mi vida ha sido mi padre”, dice en otro momento. También recuerda la figura de su abuelo, un gallego autonomista y monárquico -“lo que hoy llamaríamos un centrista”- que fue represaliado por el franquismo, que le expedientó y le alejó del decanato y la universidad. “Mi filosofía personal –dice en otro momento- se resume en tener sensatez, razonabilidad, pensar las cosas con calma e intentar entender al otro, hablarle de lo que nos une más de lo que nos separa”. En cuanto a la coyuntura política y económica en que nos encontramos, cualquiera sabe de su gravedad. Rajoy lo señala claramente: “Estamos ante una encrucijada esencial de nuestra historia. O recuperamos el pulso o podemos acabar siendo un país marginado, irrelevante”. Crear empleo, la gran prioridad De todos los problemas abordados en el libro, si hubiera que destacar alguno, éste sería sin duda el del empleo. “La prioridad esencial será  el crecimiento económico y la creación de empleo”, dice Rajoy. “Todo lo demás quedará subordinado a estos objetivos; cualquier cosa que lo entorpezca será apartada o aplazada. Las reformas necesarias, los cambios legislativos, tendrán siempre un primer filtro: ¿contribuyen o no a la creación de empleo? ¿contribuyen o no al relanzamiento económico?”. Necesidad de reformas Dada la situación económica, el autor del libro insiste en la necesidad de llevar a cabo las reformas adecuadas para salir de la crisis. Y contrasta las polítcas llevadas a cabo por el PSOE con las del PP cuando estuvo en el gobierno. “La tónica común de los gobiernos del PSOE se traduce en una incapacidad casi crónica para gestionar adecuadamente los momentos altos del ciclo económico y en una incapacidad, también muy acusada, para desplegar las medidas necesarias a fin de superar las fases bajistas del ciclo”. El PSOE, sostiene Rajoy, no ha llevado a cabo un programa liberalizador continuado dirigido a flexibilizar la rigidez de nuestros mercados. En cuanto a los gobiernos del PP, “las reformas que emprendimos perseguían aumentar el ámbito de la libertad económica, y por tanto también de la libertad individual y colectiva de los españoles”. “Reduciendo el gasto público se hacía posible la rebaja de impuestos y la devolución a la iniciativa privada de sectores económicos en los que se pudiera llevar a cabo una gestión más eficiente y competitiva”. Ahora defiende la necesidad de adelgazar la Administración y se muestra favorable a que los niveles por debajo de secretario de Estado no sean cargos políticos, sino que se cubran por funcionarios de carrera competentes. En todo caso, las reformas principales deberán darse en el área del mercado de trabajo, ya que la regulación existente hace que tengamos un mercado de trabajo muy rígido. Cuando gobernó el PP, las reformas estructurales, incluida la privatización de empresas públicas y la liberalización de sectores económicos clave ayudaron a relanzar las energías de la sociedad española. Una negociación colectiva y una legislación laboral excesivamente rígidas han impedido que las empresas pudieran ajustarse a la caída de la actividad económica reduciendo las horas trabajadas o adecuando los salarios. España plural Si hay un área de gobierno en la que Rajoy tiene especial experiencia, ésta es la de la administración territorial; ya que ha sido miembro del gobierno gallego, responsable de la política autonómica del PP y ministro de Administraciones Públicas, por lo que tiene una acusada sensibilidad por estas cuestiones. A este respecto, empieza señalando los logros del Estado de las Autonomías: “sería difícil negar que el aumento de colegios y hospitales, o las mejoras en los servicios sociales, o el impresionante desarrollo de las infraestructuras no hayan tenido que ver con este proceso”. Pero advierte también que “en estos momentos, el proceso de traspaso de competencias está prácticamente culminado; las reivindicaciones en el sentido de siempre más competencias conducen a un automatismo indefinido sin llegar nunca a un techo definitivo”. En ese asunto se mezcla lo político con lo económico, dada la gravedad de la crisis. “Lo que toca ahora es apretarse el cinturón… es urgente una reducción sustancial del aparato administrativo de las Comunidades Autónomas”, afirma, y añade que tampoco debe crecer en un futuro próximo el número de empleados públicos. También los ayuntamientos deben ajustar sus gastos. En los últimos años, han asumido una serie de competencias que no les corresponden (servicios sociales, sanitarios, educativos) y que han agravado su situación económica. “Reformar la financiación municipal debe ser un objetivo irrenunciable para el futuro”, sostiene Mariano Rajoy. Otras medidas que postula son la reforma del mapa municipal español y reducir la discrecionalidad en la planificación urbanística. Educación De todas las áreas de gobierno, Rajoy concede una importancia especial a la educación como base de una sociedad sana y emprendedora. “En el cambio de rumbo tan urgente que necesitamos habrá que comenzar por la educación”. Y señala el peligro de un cierto modo de entenderla que se ha impuesto en estos años: “La pérdida del respeto a los profesores, el pensar que la mejor manera de educar es exigiendo muy poco o privilegiando la espontaneidad personal sobre el cultivo de cualidades y hábitos han sido tremendamente nocivos”. “Lo primero –añade- es recuperar la valoración social de maestros y profesores, el respeto en las aulas”. “Necesitamos volver a valorar en su justa medida el esfuerzo y el mérito”. Porque educar no es sólo transmitir conocimientos, sino también actitudes y valores. Rajoy aboga por recuperar el respeto a la autoridad personal del profesor, la asunción de la disciplina y de un clima escolar ordenado y favorable al estudio; así como por fomentar la calidad del profesorado. Propone, además, revalorizar socialmente la formación profesional, que tiene que estar estrechamente conectada con las empresas. En cuanto a la universidad, critica las sucesivas reformas que están burocratizándola, de modo que muchos profesores y catedráticos se quejan del exceso de papeleo y de las limitaciones que el intento de uniformización y el control administrativo ocasionan a su tarea principal. A favor del consenso A lo largo del libro, Mariano Rajoy reivindica el valor del consenso y la necesidad de un proyecto político integrador y abierto, para el que serán necesarios grandes acuerdos nacionales y pactos de Estado. Recordando la refundación de Alianza Popular como Partido Popular, sostiene que un proyecto político tiene que estar siempre abierto, ser capaz de incorporar a personas nuevas, incluso aquellas que hayan podido estar distantes o, incluso, en contra. La firmeza en las convicciones debe ir unida al pragmatismo a la hora de crear amplias bases de entendimiento. Dentro de esa filosofía general, Rajoy pone el acento en dos o tres cuestiones esenciales: recuperar los grandes consensos de la Transición (en política autonómica, leyes electorales, política exterior, de defensa o para garantizar la independencia del poder judicial); hacer un extraordinario esfuerzo, con el sacrificio de todos, para la recuperación económica; y un nuevo pacto con la ciudadanía y un compromiso auténtico con la regeneración democrática. Sobre esto último, afirma que “el tranfuguismo es una lacra de la democracia, una burla a los ciudadanos y un engaño a todos, y tiene consecuencias muy negativas para la salud de las instituciones democráticas”. Un estilo deportivo Su estilo de gobernar será el mismo que ejerció cuando fue ministro: “actuar sobre la base del diálogo y el consenso, con nulo sectarismo o exceso de ideología, e intentando no crear conflictos allí donde no sea estrictamente necesario”. Rajoy es un aficionado confeso al deporte que encuentra en él una buena metáfora de su estilo como político, ya que en el deporte se dan valores con los que se identifica, como el esfuerzo, el sacrificio, el mérito, la constancia o la tenacidad. En el deporte, además, las reglas del juego son muy claras y se aplican con independencia y rigor por árbitros imparciales. “Para mí, la diferencia entre un radical y un moderado es que el radical tiene convicciones, mientras que el moderado tiene convicciones y además se da cuenta de que hay otras personas que tienen otras convicciones distintas a las suyas”, dice en otro momento. Jueces e inmigrantes A lo largo de todo el libro, Mariano Rajoy defiende la necesidad de hacer unas políticas que garanticen el marco institucional esencial para el desarrollo económico (ya que, si hay algo patente es la estrecha interrelación que existe entre la seguridad, el respeto a la ley el Estado de Derecho; entre la fortaleza de las instituciones y el desarrollo económico). A este respecto, defiende la independencia del poder judicial como un elemento esencial de una sociedad democrática. Hay que superar la intensa politización a que se ve sometida la elección de los miembros del Consejo General del Poder Judicial y de los magistrados del Tribunal Constitucional, escribe. Uno de los grandes retos de todas las sociedades avanzadas es la inmigración. La inmigración puede ser una formidable oportunidad de crecimiento o un problema, según como se gestione. Hay que regular adecuadamente la entrada de personas inmigrantes; si se hace mal, la gente mirará mal al inmigrante y éstos malvivirán en condiciones infrahumanas, advierte Rajoy. Una cuestión central en este asunto es la cooperación internacional. No convertirnos en una fortaleza, pero sí mantener la seguridad, controlando eficazmente las fronteras exteriores de la UE. Es necesaria una gestión ordenada de los flujos migratorios, pues la capacidad de acogida no puede ser ilimitada.. Por su parte, los inmigrantes deben asumir derechos, pero también obligaciones (conocimiento de la lengua, acatamiento de las leyes y los valores propios). En cuanto a las regularizaciones masivas de inmigrantes ilegales, constata que han tenido notables efectos negativos. Política exterior El primer eje de la política exterior española es Europa. Debemos seguir comprometidos con la Unión Europea. Y la relación con Estados Unidos es la asociación estratégica más importante de la UE; el reforzamiento de la alianza de España con Estados Unidos debe ser uno de los ejes fundamentales de la política exterior. “En mi europeismo no hay el menor atisbo de tensión o contradicción con el atlantismo, al contrario”, dice Rajoy. En cuanto a América Latina no es sólo el ámbito de la herencia española, sino, actualmente, una vía de una enorme importancia para llegar a los países emergentes de Asia. Lea también: Rajoy, a diferencia de Zapatero, sí publicará sus memorias
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