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Crónica de una larga y tensa jornada electoral

El PSC, con Montilla, reeditará el tripartito  y CiU pasa de la alegría a la decepción

El PSC, con Montilla, reeditará el tripartito y CiU pasa de la alegría a la decepción

· Montilla llamó a Mas para felicitarle y se conminaron a iniciar la ronda de contactos
· El nuevo partido Ciutadans, antinacionalista, dio la sorpresa y obtiene 3 diputados
· Cataluña mostró su desinterés con un 6% menos de participación: sólo el 56,7%

“Manifiesto nuestra voluntad de constituir un gobierno catalanista de progreso con amplio respaldo parlamentario (...) Me pondré inmediatamente a trabajar para hacerlo posible”. Exactamente a las 22.05 horas, cuando había sido escrutado el 93 % de los votos que daban al PSC 37 escaños frente a 48 de CiU, el socialista José Montilla compareció ante los medios de comunicación para felicitar a CiU “por su victoria en votos y escaños”, pero para anunciarle a Artur Mas que el PSC iba a reeditar el tripartito. Es decir, que Montilla va a ser el próximo presidente de la Generalitat. CiU ha ganado las elecciones en Cataluña, pero, de cumplirse los pronósticos de Montilla, el próximo molt honorable president volverá a ser socialista.


% ESCAÑOS 2006 ESCAÑOS 2003
CiU 31,52 48 46
PSC 26,81 37 42
ERC 14,06 21 23
PP 10,64 14 15
ICV-EUiA 9,56 12 9
Ciutadans 3,08 3 0
“CiU ha ganado las elecciones en Cataluña”, fueron las primeras palabras, a las 20.10 horas, de David Madí, responsable de la campaña electoral de Convergència i Unió. “CiU ha fracasado”, fueron las primeras palabras, también a las 20.10 horas, de Miquel Iceta, responsable de la campaña electoral de los socialistas catalanas. Nueve minutos antes se habían hecho públicos los primeros sondeos electorales que daban unos resultados decepcionantes para todos los partidos políticos, excepto para dos: Iniciativa per Catalunya y Partido de los Ciudadanos, que podía entrar en el nuevo Parlament.

Finalmente, a las 22.10 horas el ‘pescado electoral' estaba ya vendido: con el 99,35 % de los votos escrutados, obtenía 48 escaños –dos más que en 2003- y el 31,5 % de los votos; el PSC obtenía 37 escaños –cinco menos que la vez anterior- y el 26,84 % de los votos; ERC conseguía 21 escaños –dos menos que en 2003- y el 14,05 %; PP alcanzaba 14 escaños –perdía uno respecto a la vez anterior- y el 10,64 %; ICV-EUiA obtenía 12 escaños –3 más que en 2003- y el 9,55 %, y... la gran sorpresa: el Partido de los Ciudadanos conseguía representación parlamentaria con 3 escaños y el 3,04 % de los votos.

Por seguir el orden cronológico, tal y como estaba previsto, a las 20.00 horas se cerraron los colegios electorales y unos segundos después se hacían públicos los resultados de los sondeos a pie de urna. Nueve minutos después comparecían simultáneamente, aunque en sitios distintos, los directores de campaña de CiU, David Madí, en el Hotel Majestic, y Miquel Iceta, en la sede socialista de la calle Nicaragua. “CiU ha ganado las elecciones en Cataluña”, dijo un exultante Madí. “CiU ha fracasado”, afirmó, por contra, un aguafiestas Iceta. Dos visiones de una misma jugada, pero dos visiones radicalmente distintas.

En realidad, CiU esperaba sobrepasar los 54 diputados y se había quedado casi en los mismos que tenía. Sus expectativas, por tanto, no se habrían cumplido. De ahí que Madí –el genio gris del vídeo ‘Confidential.Cat'- hiciera una primera intervención con tres claves o mensajes muy concretos: “Es una participación muy baja, más de lo que nos gustaría”, primer mensaje; “CiU ha ganado las elecciones en Cataluña con cinco puntos por encima del Partido Socialista y las ha ganado en las cuatro circunscripciones en votos y escaños”, segundo mensaje, acompañado de un “Victoria clara de CiU”. Y el tercer mensaje es la preocupación de los convergentes por la entrada de un nuevo partido en el arco parlamentario catalan: el Partido de los Ciudadanos.

También los socialistas se vieron obligados a salir a la palestra y, como en el caso de CiU, el primero en hacerlo fue su jefe de campaña, Miquel Iceta. En la sede de la calle Nicaragua, Iceta confirmó la entrada de Ciutadans, pero hizo especial hincapié en “el fracaso de CiU”, algo que explicaría más tarde el propio José Montilla.

La primera decepción en ambas sedes llegó por la escasa participación electoral: sólo ha votado el 53,35 % del censo electoral, frente al 62,54 % que lo hizo en las elecciones de noviembre de 2003. La abstención se ha situado en el 46,65 %, algo que ya presagiaba la baja participación en el referéndum por el Estatut de Autonomía. La primera lectura es obvia: ni PSC ni CiU han conseguido romper la dinámica abstencionista que se creía –antes de urnas- que perjudicaba al PSC.

Nervios entre los partidos por los sondeos a pie de urna

En realidad, ha sido una tensa jornada electoral la vivida en Cataluña. Todos los partidos y diversos medios de comunicación habían encargado sondeos a pie de urna y los resultados que las diferentes oleadas iban dando originaban un nerviosismo cada vez mayor en las distintas sedes electorales. Diariocrítico pudo conocer en tiempo real las tres oleadas de sondeos realizadas por la empresa Ipso-Consulting. Y vean las diferencias entre los tres:

A las 13.00 horas, con una participación bajísima, la primera oleada daba 48 diputados a CiU, 40 al PSC y 19 a ERC. Ninguna de las previsiones de ninguno de los partidos, por tanto, se cumplía. Hubo ‘terror' en las ‘planas mayores' a que la abstención siguiera en esa línea.

A las 17.00 horas, los nuevos datos de Ipso-Consulting recogidos a pie de urna daban los siguientes resultados: 46 escaños para CiU (igual que en 2003), 38 para el PSC (4 menos de los que tenía), 23 para ERC (igual que en 2003), 13 para ICV-EUiA (4 más), 12 para el PP (3 menos que en 2003) y anunciaba la irrupción de Ciutadans con 3 escaños. Era la gran sorpresa. Más nervios aún en los cuarteles electorales.

A las 19.00, una hora antes del cierre de los colegios, la última oleada de Ipso ofrecía los siguientes resultados: 47 escaños para CiU, 38 para el PSC, 23 para ERC, 14 para el PP, 11 para ICV-EUiA y 2 para el Partido de los Ciudadanos.

Y, en fin, a las 20.00 horas, el sondeo encargado por la autonómica TV3 ofrecía los siguientes datos: 45-48 para CiU, 37-40 para el PSC, 21-24 para ERC, 13-15 para el PP, 10-12 para ICV-EUiA y entre 0 y 2 para el Partido de los Ciudadanos. Todo ello con una de las más bajas participaciones electorales en Cataluña: sólo había votado el 57,7 % del censo electoral.

Los primeros resultados oficiales

A las 20.45 horas, con sólo el 0,7 % de los votos escrutados, la alegría se desbordaba en el Hotel Majestic, lugar habitual de reunión electoral de CiU, ya que daba 54 escaños a CiU y 39 al PSC. Risas y aplausos de los numerosos militantes y simpatizantes congregados en el hall del hotel: Pero sólo dos minutos después otra vez caras largas: con el 2 % escrutado, CiU sólo obtenía 47 escaños y el PSC subía hasta 46. Se anticipa una larga noche de caras ‘agri-dulces'.

A las 21.00 los resultados daban un vuelco espectacular, con el 15,9 % escrutado, CiU obtenía 44 escaños (dos menos que en 2003), mientras que el PSC obtenía 43, muy a la zaga de los convergentes, a los que superaban en porcentaje de voto: 31,7 frente a 29,3 %, más de dos puntos por encima. ERC caía a 19 escaños, mientras que el PP se quedaba en 14 e ICV subía hasta 12. Ciutadans, la aparente gran novedad de estos comicios, ‘desaparecía' del Parlament. Ciutadans estuvo ‘apareciendo' y ‘desapareciendo' de las consolas de datos durante un buen tiempo de escrutinio electoral. Luego se confirmaría sin lugar a dudas su presencia en el nuevo Parlament.

Con el 31,19 % escrutado, a las 21.10, la ‘sorpresa' volvía a estallar: CiU se colocaba en 45 y el PSC en 42. ERC bajaba de 23 escaños en 2003 a 19 en estos comicios, mientras que PP e ICV se mantenían ‘estables' en 14 y 12 escaños respectivamente. Nervios en las altas esferas de Convergencia y de socialistas. La plana mayor de los primeros, con Artur Mas y Durán i Lleida a la cabeza, se encontraban reunidos en un piso del Hotel Majestic, su ‘sede' habitual en los comicios. Los socialistas, con el candidato José Montilla a la cabeza, se encontraban atrincherados en la sede de Nicaragua, un escenario menos espectacular que el Majestic, cuyo hall estaba literalmente tomado por la militancia convergente y unionista. Acompañaba a Montilla un amplio elenco de dirigentes socialistas, que luego comparecerían con él ante los medios de comunicación.

El primer dirigente en aparecer fue el republicano catalanista Joan Puigcercós, que en esta campaña ha hecho tándem con Carod-Rovira en una candidatura bicéfala. Su aparición fue exactamente a las 21.15 horas en el hotel donde se encontraban concentrados y cuando se habían escrutado ya el 53,5 % de los votos. Fue para agradecer el voto a la ciudadanía y para destacar la “confianza” que, según él, se le ha dado a ERC. Pero en esos momentos su partido perdía 4 escaños con respecto a 2003: bajaba –con el 53,35 % escrutado- de los 23 que tenía a 19. Paralelamente, sin embargo, se acrecentaba la distancia de CiU sobre el PSC –47 de los convergentes frente a 40 de los socialistas-, pero esos datos indicaban un ‘éxito relativo' de Montilla, ya que, de mantenerse, Montilla ‘sólo' habría perdido dos escaños respecto a los resultados obtenidos por Pasqual Maragall en 2003.

Montilla anuncia la reedición del tripartito

A las 22.00 horas, el otro ‘socio' del tripartito, Joan Saura, aparecía ante los medios de comunicación en la sede alquilada en el Hotel Sans, al lado de la estación del mismo nombre donde parará el AVE. Estallido entre sus seguidores, ya que ha sido la formación que, proporcionalmente, más ha subido en estos comicios. Saura agradeció el apoyo mostrado –“hemos ganado en votos y escaños”, dijo- y apostó ya, como lo había hecho en campaña, por un gobierno de progreso para la nueva Generalitat.

Exactamente a las 22.05 horas, cuando había sido escrutado el 93 % de los votos que daban al PSC 37 escaños frente a 48 de CiU, el candidato socialista, José Montilla, compareció ante los medios de comunicación para felicitar a CiU “por su victoria en votos y escaño”, pero para anunciarle a Artur Mas que el PSC iba a reeditar el tripartito. Es decir, que Montilla va a ser el próximo presidente de la Generalitat: “Manifiesto nuestra voluntad de constituir un gobierno catalaista de progreso con amplio respaldo parlamentario (...) Me pondré inmediatamente a trabajar para hacerlo posible”.

Montilla no ha dejado lugar a dudas: el PSC se propone conservar la Generalitat de Cataluña para lo que procederá a la reedición del tripartito, junto con ERC y con ICV-EUiA. Las matemáticas no han fallado: con el 93 % de los votos escrutados, Montilla tuvo que reconocer –“es obligado”- la victoria de CiU en votos y en escaños, pero los socialistas no van a dejar la Presidencia de la Generalitat a Artur Mas. El convergente va a ser por segunda vez burlado.

Montilla apareció ante un nutrido público socialista y numerosos medios de comunicación en la sede socialista de la calle Nicaragua, donde se instaló la oficina de seguimiento electoral. Iba acomañado pro el president saliente, Pasqual Maragall, por la consellera Monserrat Tura y por otros dirigentes socialistas, como el ‘hombre en la sombra' del PSC, Josep María Sala, con un gran peso aún en el partido, el presidente del Parlamento Europeo, Josep Borrell, y la vicepresidenta primera del Congreso, Carme Chacón.

El candidato socialista estaba más que sonriente, se diría que plenamente complacido. No importaba que en esos momentos los resultados dieran 48 escaños a CiU –obtuvieron 46 en 2003-, ni que el PSC perdiera –en esos momentos de su comparecencia- 6 escaños –los tableros electrónicos de la Generalitat marcaban 37 diputados para el PSC-. Tampoco importaba que su ‘socio' de ERC, el tándem Carod-Puigcercós hubiera perdido dos escaños –ahora le daban 21, frente a 23 en 2003. Y no importaba porque la aritmética parlamentaria se imponía; además, el otro ‘socio', la ICV-EUiA de Joan Saura y de Miralles había subido espectacularmente, ganando 3 escaños sobre los resultados de 2003 –mientras hablaba Montilla, el marcador daba a Saura 12 diputados, frente a los 9 que tuvo la vez anterior-.

Montilla fue recibido al grito de “president, president” por los militantes y simpatizantes socialistas y, visiblemente emocionado, lo primero que expresó fue su “satisfacción” por el comportamiento democrático observado en la ciudadanía, pero también su “preocupaciómn profunda por la baja participación” respecto a 2003. Será un factor que los socialistas someterán a estudio en los próximos días: ¿qué ha fallado para que ni siquiera Rodríguez Zapatero haya conseguido movilizar a ese electorado abstencionista de izquierdas? Para Montilla existe una primera explicación: “Una sanción ciudadana” a sus gobernantes, pero también a su clase política en general.

Justificó el ‘bajón' experimentado por el PSC en el hecho de que ha habido “poco tiempo” para dar a conocer su propia candidatura y, tras felicitar a la ICV-EUiA de Saura y Miralles, anunció “la derrota de los que habían planteado un referéndum contra las tres fuerzas políticas que formaron el primer gobierno progresista en Cataluña”.

Y el final, rotundo: “Manifiesto nuestra voluntad de constituir un gobierno catalaista de progreso con amplio respaldo parlamentario (...) Me pondré inmediatamente a trabajar para hacerlo posible”. Parece que el ‘trabajo' ya comenzó hace tiempo y, tal y como les ha contado Diariocrítico en días anteriores, la primera prioridad socialista –al menos de los socialistas catalanes- es que no hubiera en la Generalitat un gobierno nacionalista sobre la base de CiU y de ERC. Los contactos para reeditar el tripartit van a comenzar, pues, de forma inmediata.

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