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Bochornosos Luis y Villar

jueves 13 de septiembre de 2007, 12:20h
Actualizado: 19 de septiembre de 2007, 18:32h
De peor en peor. Así es la marcha de la Selección futbolera en cuanto a juego y a su desconexión con los otrora casi fanáticos aficionados y actualmente hartos de ella. Sí, ya sabemos que a base de raspar puntos con empates de vergüenza como el de Islandia y victorias sin brillo como la de este miércoles ante Letonia –dos de los parias del balompié que ni siquiera figuran entre los cien primeros en el listado de la FIFA-, el equipo aún puede clasificarse para el Europeo. Sí, lo sabemos. Como también que el que España vaya segunda de su, flojísimo, grupo clasificatorio se debe igualmente a las ayudas ajenas, como la de la propia Islandia ante Irlanda. Pero tiempo tendremos de analizar lo que acontezca finalmente, pues a los de Luis les restan dos partidos complicados frente a rivales de algo mayor entidad, como Suecia –actual líder- y Dinamarca, que serán decisivos.
 
Lo peor, insistimos, es la pésima imagen que el equipo ofreció tras su mal encuentro ante Letonia. Lo peor, insistimos, fue el desprecio a la prensa, no como tal, sino en su papel de intermediaria entre futboleros y afición. El bochornoso e impresentable Aragonés se negó a hacer declaraciones, por primera vez en toda la casi centenaria historia de la Selección, al término del partido. Ahí debería haber explicado muchas cosas, como dejar en el banquillo a Iniesta, salvador en Islandia con su gol ‘in extremis’ y castigado por ello; como meter de titular a un medio centro defensivo, Albelda; como los ridículos cambios para quitar a los dos más agresivos delanteros y goleadores, Villa –asturiano- Silva y Joaquín. Tenía la ocasión de defenderse y explicar estas y otras cuestiones.
 
Mas no sólo el seleccionador pegó el petardo mediático, sino que fue secundado por otro personaje tan bochornoso e impresentable, su jefe y el jefe del fútbol español -así va a nivel de Selección- el presidente de la Federación, Ángel María Villar. Que no sólo no utilizó su autoridad para obligar a Luis a dar la cara –por cierto, secundado en su ataque de mudo de los hermanos Marx sin repajolera gracia, claro por la mayoría de los jugadores, otros que tal-, sino que le apoyó junto a sus directivos -algunos y él mismo imputados en un proceso judicial porque las cuentas federativas no cuadran-, y tampoco hicieron declaraciones antes de salir de estampida del Carlos Tartiere de Oviedo. En fin, un petardo más del ‘Dúo Estático’ que forman Luis y Villar. Y, para que no se excusen con que están hartos de las comparaciones de los ‘chicos de oro’ del baloncesto, a éstos ni les hemos citado. ¿Para qué? Nunca las comparaciones fueron tan odiosas. 
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