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Magia Negra: La ingenuidad de los chilenos

Magia Negra: La ingenuidad de los chilenos

jueves 27 de septiembre de 2007, 19:53h
Actualizado: 20 de noviembre de 2007, 15:37h
No es extraño encontrar avisos en diarios chilenos donde se ofrece sacar “maleficios” e, incluso, la posibilidad de intervenir con magia a la persona que tanto amamos –pero que no nos corresponde- para que se fije en nosotros en cuestión de días.
 
Si nos ponemos a pensar en la gran cantidad de personas interesadas en estas “atractivas” propuestas, sin duda que llegamos a la conclusión de que es una rápida y fácil forma de ganar dinero.

Este tipo de negocio se ha extendido en Chile, según el sociólogo experto en sectas Humberto Lagos: “La macumba (un culto con tintes de vudú) se ha internalizado, sobre todo, en mujeres del sector alto de nuestra población, lo cual claramente llama la atención ya que se tiende a pensar que son los barrios más populares los que recurren a este tipo de soluciones”.

El experto afirma que los estafadores se aprovechan de la “ingenuidad” del chileno respecto a este tipo de temas: “Chile es un país donde gran parte de la población tiende a creer que existen fuerzas extrañas que pueden manejar las situaciones de la vida cotidiana para bien, mal, o limpiando su alma. El fenómeno como hecho social existe. Otra cosa es que sea real y no sea el campo de la sugestión”.

“Detrás de estas consultas de mediadores o brujos que dicen solucionar todo tipo de problemas del mal, hay un fuerte negocio que se genera a raíz de personas que de buena fe, gastan todo su dinero, llegando incluso al endeudamiento con tal de concretar su deseo”, sostiene Lagos. Y es que no es sólo un fraude de dinero, añade, sino que además un costo emocional, ya que hacen a la persona ilusionarse de que el problema se solucionará …y pronto.

Si bien existen muchos estafadores, que engañan a la gente para obtener dinero, hay quienes trabajan transparentemente y solamente con el fin de aportar a la sociedad con un granito de arena. Es el caso de Irene, por ejemplo, una joven muy cercana al mundo esotérico, que puede ver más allá de lo que comúnmente vemos. Sin pedir nada a cambio, se ha transformado en la guía y orientadora de muchas personas, quienes pueden dar fe de ello.

Sin embargo, sabe que no son pocos los farsantes que se hacen pasar por chamanes o brujos, asegurando soluciones en períodos de tiempo cortísimos. De hecho, me relataba el caso de una conocida, Francisca, quien se había gastado sumas estratosféricas de dinero, creyendo que su pareja volvería a su lado.

El testimonio es realmente impactante, puesto que siendo aún estudiante de una carrera universitaria, invirtió más de un millón de pesos, sugestionándose por algo que jamás se cumplió. Había terminado con su pareja hacía muy poco, por lo que cayó en una profunda depresión. No encontraba respuestas a esta circunstancial ruptura y se sentía sola y desposeída. No sabía qué hacer, se preguntaba una y otra vez qué podía haber sucedido, pero no lograba explicárselo.

Un día no dio más y fue a verse el tarot a un lugar donde le dijeron que el ex pololo estaba muy enamorado de ella, pero que le habían realizado un trabajo de magia intenso para alejarlos. ¿La solución? Que pagara 100 mil para sanarla de esta “maldición”. Sin embargo, cada cierto tiempo estos “doctores espirituales” le aseguraban que se necesitaban más implementos, por lo que Carolina tenía que desembolsar más dinero. Partió dando 200 mil más y, sin darse cuenta, llegó a pagar 1.200.000 en los dos años que estuvo en “tratamiento”. La joven nunca vio resultado alguno y cuando faltaba poco para que se cumpliera el plazo en que iba a estar con su pareja, le decían que todo se había arruinado porque una supuesta mujer le había hecho otro trabajo de magia negra a la pareja. Entremedio de eso, la engatusaban diciéndole que su caso era muy complicado por lo que había que involucrar a un brujo más poderoso al cual, por supuesto, también había que pagarle.

Otra mujer dedicada al “negocio limpio” es la astróloga y terapeuta, Mariana Núñez, quien recibe, con frecuencia, casos como el de Carolina. “De los casi cien pacientes que llegan afirmando que les han hecho trabajos de magia negra en su contra, sólo dos fueron efectivamente reales. La gente cree que porque no encuentra trabajo o porque sus parejas los dejaron, fueron víctimas de magia negra”.

Y es que no por nada estos supuestos solucionadores de problemas logran atrapar a sus clientes, puesto que su lenguaje y la manera de ser tan envolvente que los caracteriza, se transforman en las herramientas perfectas a la hora de embaucar.

Asimismo, lo son su bondad, amabilidad e interés que demuestran por solucionar, rápidamente, hasta los problemas más complicados que puedan existir. Para ellos, nada es imposible.

Abuso de los exorcismos

Otra variante de este tipo de engaño la protagonizan aquellos que aseguran a sus víctimas que tienen el diablo en el cuerpo y que sólo a través de un exorcismo –que cuesta bastante caro- podrán sanarse.

A modo de ejemplo, hablando de este tema con una prima el otro día, me contaba que había vivido una situación así. “Cuando tenía unos 20 años, me sentía un tanto triste y desorientada. Una amiga me recomendó ir donde una señora supuestamente muy espiritual, que daba consejos y que podría ayudarme a subir el ánimo. Así lo hice. Lo primero que me llamó la atención fue su hogar: con muchas estatuas de personajes religiosos. Pero eran estatuas en decadencia, en mal estado, tristes. En un rincón, había un señor de edad rezando el rosario arduamente. La señora, también de edad y con una mirada que no provocaba precisamente confianza, me hizo pasar a su pieza, en el segundo piso. Antes que yo le explicara mi caso, sacó sus cartas de tarot. Le dije que no deseaba verme el tarot, que nunca lo había hecho antes. Me explicó que esta era la única forma de ayudarme. Entonces, va y tira la primera carta: una calavera. La muerte. Pero eso no fue lo peor, sino lo que me dijo inmediatamente: "Tienes el diablo en tu cuerpo. Alguien te hizo magia negra y ahora tienes el diablo en tu cuerpo, por eso te sientes mal. Para sacártelo, es necesario que te haga un exorcismo. No es algo fácil. De hecho, Dios me pide que cobre, porque de lo contrario, no da resultados. Debes pagarme 500 mil pesos, y debe ser luego o no resultará".

Afortunadamente ella decidió acudir a un sacerdote, quien le aclaró que no tenía ningún demonio en su interior y que los verdaderos exorcistas no cobran. “El exorcismo se debe realizar después de que la persona haya sido sometida a un análisis siquiátrico, el cual avale que esa mente no está alterada por una patología clínica. Sólo en este momento es cuando la Iglesia Católica autoriza el exorcismo y designa, de acuerdo a ciertos parámetros, al sacerdote que se encargará de expulsar al demonio”, explicó a este medio Augusto Rojas, sacerdote y profesor de teología de la Universidad Católica.

Según el experto, “es muy común encontrarse al interior de la Iglesia con personas que dicen estar poseídas, sin embargo, no es así porque si no, no podrían estar ahí, ya que el mal rechaza todo tipo de lugares sagrados”.

Sin duda, una situación que aunque nos cueste creer, atrapa a un sinnúmero de personas, pertenecientes a todas las clases sociales del país. Un negocio que genera millones y millones de pesos para quienes se encuentran detrás y que no tienen ni un grado de clarividencia o de facilidad para adivinar lo que se viene, pero sí una gran “habilidad” para apropiarse del dinero de los otros.
 
En pocas palabras, un burdo, macabro y fácil sistema de ganar dinero.

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Karina Espinoza S.
Periodista
karinaespinozas@gmail.com
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