Marketing y vídeos con mensajes sin sesera
viernes 05 de octubre de 2007, 14:10h
Actualizado: 10 de octubre de 2007, 11:36h
En los tiempos que corren se anuncian mensajes que animan a hacer lo contrario de lo que nos proponen los amos de la mercadotecnia (conjunto de principios y prácticas que buscan el aumento del comercio, especialmente de la demanda).
El marketing no sólo se utiliza para vender medias de seda, condones de colores o hipotecas que prometen llevar con más alegría la deuda inmobiliaria, sino que también se recurre a esta técnica para defender la asignatura de Educación para la Ciudadanía o sensibilizarnos sobre el cambio climático.
Los nuevos gurús de los mensajes han sustituido, en la política, a los pensadores, ideólogos y militantes con ganas y proyectos. Para difundir pensamientos o iniciativas recurren a dos principios básicos: ridiculizar al contrario y conseguir impactar con la imagen. Lo de hacer pedagogía para convencer a los demás de las bondades de sus propuestas ha pasado a mejor vida y sólo se piensa en pasar sobre el otro cual tornado que lo arrasa todo, y en provocar polémicas, no por lo que supuestamente se apoya, sino por lo absurdo del producto.
Viendo el vídeo en el que dos jóvenes socialistas tratan de representar posiciones enfrentadas sobre la Educación para la Ciudadanía, dan ganas de pasar palabra y del asunto en cuestión. Si ridiculizan de esa manera tan poco ingeniosa a los que proponen cosa distinta a la suya, qué creen que piensa la gente respecto a la chica repipi y sabihonda que nos vende no sé qué bondades de una asignatura que ella deja en mal lugar.
Es difícil convencer a estos magos del marketing que sus protagonistas tienen poco parecido con los que apoyan educar en valores y animan a que la tolerancia y el derecho a la diferencia esté presente en nuestras vidas desde la más tierna infancia o con los que creen que esta asignatura es el ungüento que gangrena todas nuestras heridas.
Si los jóvenes socialistas no tienen más argumentos para defender sus ideas que presentar imágenes llenas de golpes memos, deberían replantearse transformarse en otra cosa que una organización política, porque de lo único que estamos sobrados es de los mensajes sin sesera (juicio, inteligencia) que inundan las teles, los carteles publicitarios, y muchos debates políticos.
Otra muestra de falta de sesera es el vídeo sobre la exposición contra el efecto invernadero, en la estación de Metro de Embajadores. Los creativos colocan a dos personajes, uno del Atleti y otro del Real Madrid, como ejemplos del pulcro y del cerdo. El bueno va de blanco y el malo, de rojiblanco. Además de conseguir ser noticia y salir en la tele por impresentables, el gran logro ha sido la retirada de la campaña y posibilitar que la Comunidad de Madrid anuncie dimisiones con poca relevancia, ya que el que será tocado con la varita del despido quizá sea alguien que no tiene ninguna responsabilidad más que la de hacer negocio y lo que le mandaron los jefes.
Al final de todo, el supuesto objetivo principal de las campañas pasa a un segundo lugar, como si extender el interés y respeto por nuestro planeta o debatir en serio sobre el sistema educativo no fuese una prioridad, y todo queda reducido a una carrera desenfrenada por ganar votos desfigurando al contrario, sin importarles caer en las redes del mercado, que a veces obliga a hacer cosas que uno no haría si tuviera dos dedos de frente.