Es el cuento de nunca acabar, pero las tensiones dentro del Pleno del Tribunal Constitucional parecen crecer a límites infinitos. Por cuarto día, el Pleno ha sido incapaz de llegar a una solución final sobre la abstención de la presidenta, María Emilia Casas, y del vicepresidente, Guillermo Jiménez, en el recurso planteado por el PP sobre la reforma de la Ley Orgánica del Tribunal Constitucional (LOTC).
El Pleno de este lunes debía conocer un nuevo Auto del ponente de este caso, Pablo Pérez Tremps –quien está recusado, por cierto, en el dictamen sobre la posible inconstitucionalidad del Estatut de Cataluña-; pero el Auto presentado no ha debido ser del agrado de la mayoría de los magistrados del Alto Tribunal. Tampoco lo fue la vez anterior, en la que el voto de calidad del presidente en funciones, Vicente Conde, ‘tiró’ abajo el Auto de Pérez Tremps en el que no se aceptaba la abstención de María Emilia Casas ni de Guillermo Jiménez y se le daba instrucciones para elaborar un nuevo Auto acorde con los dictámenes de la mayoría: sí a la abstención.
Se suponía que Pérez Tremps debía presentar este lunes un Auto que recogiera esas ‘notas’ aprobadas en el Pleno anterior. Pero, por lo que se ve, el nuevo Auto tampoco ha gustado, y el resultado es que el Pleno del Constitucional no ha llegado a un acuerdo sobre tales abstenciones y ha pospuesto cualquier desenlace a una próxima reunión.
Lo que aún no es conocido es si la mayoría conservadora del Tribunal no sólo ha tirado abajo el Auto de Pérez Tremps, sino si también ha quitado a este magistrado como ponente del caso.
Según fuentes jurídicas, lo que pretendería el sector conservador del Tribunal Constitucional es aprobar un Auto que no sólo admita la abstención de Casas y de Jiménez, sino que sea tan contundente como para impedir que prospere cualquier iniciativa del Gobierno –a través de la Abogacía del Estado- de recusar para este mismo caso a dos magistrados conservadores: Jorge Rodríguez Zapata y Roberto García-Calvo.