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La caverna

La caverna

viernes 21 de octubre de 2011, 19:05h
Es difícil después de leer y escuchar casi todo lo imaginable, escribir sobre el fin de ETA y su comunicado, sin caer en la retórica y eso casi como mal menor. Pero hay algunas cosas que pueden resaltarse de lo que aparece como la posibilidad más real del principio del fin de la violencia en Euskadi, a pesar de los gritos de la caverna política y mediática que se dejaron oír nada más conocerse el comunicado

ETA se reforzó, a principios de los ochenta tras la desaparición de ETA Político Militar. Y cuando comenzaba a bajar su trágica cifra de víctimas anuales, vino la historia del GAL para reforzarla aún más, sobre todo de cara a su entorno independentista en el País Vasco, que comprendía, no condenaba e incluso apoyaba el uso de la "lucha armada".

Todos los gobiernos, desde el de Suárez hasta el de Zapatero, exploraron las vías de negociación para acabar con el conflicto, pero no ha sido hasta ahora cuando el final parece estar al alcance de la mano. Han sucedido tres cosas básicas que han allanado el camino para que ETA se vea obligada a escribir un comunicado como el que ha hecho público. Por un lado, Francia dejó de permitir el uso de su territorio -miren a ver fechas y comparen con la decisión de comprar el AVE francés - a los terroristas y estos se quedaron sin santuario, una de las cuestiones básicas que se estudian en cualquier escuela antiterrorista o guerrillera.

La acción combinada de la policía española con la francesa, pero sobre todo de la primera, destrozó las estructuras etarras. "ETA esta más filtrada que un queso de gruyer", me comentada un analista político hace un par de años. Y por último, una organización terrorista o guerrillera, necesita, sobre todo sin santuario, un apoyo popular eficaz y leal. ETA contó con él, pero su debilidad y otros factores, hicieron que lo perdiera. Se cometió el error, a mi juicio, de aprobar la Ley de Partidos - aunque ahora hay quien dice que precisamente esa ley ayudó a llegar a este punto - y se dejo sin posibilidad de representación a miles de ciudadanos vascos con derecho a voto, es decir, simplemente se les ignoró, y las realidades que se ignoran suelen tomarse su venganza. Ese fenómeno retrasó esta situación, no fue factor que la ayudara a ser posible.

Sin santuario, destrozada por la acción policial y de inteligencia, se quedó sin apoyo popular y ahí esta Bildu blandiendo la bandera del camino de la política frente al de la violencia. Hasta esta coalición se sorprendió de los resultados electorales de mayo y a ver si sabe administrar su poder. ¿Qué son los de siempre?. Pues claro. No van a haber aterrizado en un platillo volante. No son extraterrestres.

Nos encontramos ahora ante una realidad: el comunicado de ETA nada tiene que ver con los anteriores, porque la situación tampoco se parece a las anteriores y si para llegar a esto alguien se ha movido por terrenos pantanosos, pues bienvenido sea ese movimiento. Siempre he pensado que los gobiernos están obligados a explorar todas las vías de entendimiento para lograr el final del terrorismo.

Claro que esto no significa que la posibilidad de alguna escisión de etarras nos lleve a algún atentado como sucedió con el IRA, que por cierto no se disolvió.

Pero resulta estremecedor leer, aunque sea en diagonal, a los representantes de la caverna mediática asentados mayoritariamente en la capital. Porque no solamente existe una caverna política, en el seno del PP, de "armas tomar", sino que los voceros de radio, prensa y televisión, van incluso más allá, en un acto de terrorismo mediático y político. Porque el terrorismo no solamente se practica con las pistolas y las bombas, sino también con esa arma terrible en que puede convertirse la palabra utilizada para aterrorizar a terceros con el fin de sacar provecho propio.

Pero con todo eso ya contábamos. A un amigo vasco, bastante versado en estas historia le pregunté: Y ahora..¿qué?. Su respuesta fue sencilla. "Los ciudadanos, los votos..."

Sí. Han sido 43 año y 829 víctimas que sería una indecencia olvidar, pero estamos ante una puerta abierta a la esperanza si, a los que les toque, saben administrar bien. No hay que olvidar a las víctimas pasadas, pero también hay que pensar en las que puedan evitarse en el futuro.
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