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Guerra de manifiestos

Guerra de manifiestos

lunes 26 de diciembre de 2011, 18:32h
No, no les va a ser fácil a los socialistas salir del atolladero en que están metidos. Perder cuatro millones de votos en las urnas es una muestra sin paliativos del enfado de los ciudadanos para con el PSOE, como lo fue que los mismos ciudadanos prácticamente les barrieran del mapa autonómico y local.
   La pregunta que muchos militantes, simpatizantes y desde luego la sociedad se hace es cómo los socialistas van a salir de esta crisis, y desde luego sorprende esa guerra de manifiestos que unos y otros se han cruzado en los últimos días. "Mucho PSOE por hacer" es un buen slogan, sin duda, pero rechina que algunos de los firmantes del manifiesto donde se hace un amago de autocrítica sean precisamente algunas de las personas que ocuparon puestos relevantes en el zapaterismo. Como resulta igualmente chocante ese otro manifiesto, "Yo estuve allí", firmado por otros ex altos cargos, en el que exhiben con orgullo haber compartido responsabilidades con Zapatero. Algunos se empeñan en que no hay contradicción entre ambos manifiestos, pero haberla, la hay.
   Si el PSOE ha perdido estrepitosamente las elecciones es por la acción del Gobierno de Zapatero del que naturalmente son corresponsables todos los que se sentaban en el Consejo de Ministros. De manera que reivindicar lo que se hizo es no haber entendido nada, pero que algunos se quieran desprender del zapaterimso del que formaron parte, provoca cuanto menos sonrojo. Quizá algunos "ex" deberían hacer un pequeña travesía del desierto porque es evidente que ellos también son corresponsables del desastre y que se sepa ninguno renunció a estar en el Gobierno o a ocupar cargos relevantes en la Administración.
   De la misma manera que reivindicar lo hecho por Zapatero es tanto como no asumir que los ciudadanos se han expresado con contundencia su desacuerdo. Que yo sepa solo una persona que estuvo en el Gobierno Zapatero tuvo el gesto de hacer mutis por el foro porque no le gustaba cómo se estaba gestionando la política autonómica y sobre todo el Estatuto de Cataluña. Me refiero a José Bono. Dejó de ser ministro sin decir ni una palabra más, pero todo estaba dicho con el gesto.
   Hay quién se empeña en que primero hay que debatir ideas y luego nombres, pero para que las ideas sean visibles es necesario que haya personas que las defiendan, que les pongan cara, de manera que el debate de las ideas tiene que ir acompañado del debate nominal. En este punto me sorprende que ya se dé por hecho que solo habrá dos candidatos potentes, Carmen Chacón y Pérez Rubalcaba. Sin embargo hay otros nombres, no solo el del alcalde Toledo, Emiliano García Page, o el de Juan Fernando López Aguilar.
   Hace unos días escuché otro nombre que me llamó la atención: Bernardino León. Quienes sugerían su nombre era un grupo de socialistas convencidos de que el PSOE necesita un líder bien preparado. Desde luego es el caso de este diplomático discreto y eficaz, al que algunos quieren lanzar a la arena de la competición, aunque, todo hay que decirlo, en el caso de León, éste no cuenta con ninguna familia detrás como es el caso de Rubalcaba o Chacón. Pero en cualquier caso ahí está su nombre.
   Lo que sí parece es que las delegaciones no van a ir con un mandato cerrado al próximo congreso socialista, y por tanto el congreso será más libre, y habrá menos pasteleo que en ocasiones anteriores. Y es que el "aparato" del partido ya no puede mandar tanto entre otras cosas porque también se les cuestiona por los resultados electorales.
   Sí, hay mucho PSOE por hacer, pero quizá la mejor manera de hacerlo no sea a golpe de manifiestos. Y eso sí, o los socialistas asumen que han perdido precisamente por el rechazo a las políticas de Zapatero o estarán condenados a repetir errores porque significará que no han entendido nada.
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