www.diariocritico.com

Cambio de cromos en el nuevo socialismo

domingo 14 de octubre de 2007, 19:12h
Actualizado: 17 de octubre de 2007, 19:46h
El secretario general del PSM, Tomás Gómez, ha inventado, además del nuevo socialismo, preñado de centrismo y liberalismo económico,  el cambio de cromos para serenar los ánimos de los que aseguran sentirse descontentos con los métodos de su nuevo jefe.

Todavía no ha dado tiempo a descubrir qué de novedoso tiene hacer más o menos lo mismo que se hacía en los tiempos de Rafael Simancas, aunque se esfuercen los que apoyaron a Gómez en el congreso extraordinario de julio en parecer distintos. No lo son porque a primera vista los que antes eran simanquistas ahora dicen ser seguidores del alcalde de Parla, con más o menos entusiasmo.

Hasta la fecha, todo se desarrolla más o menos como hace unos meses, cuando los mismos que ahora callan no hace mucho eran mudos defensores del que decían que ostentaba un claro y nítido discurso de izquierda. El silencio se ha convertido en el arma más poderosa de los que no tienen nada nuevo que aportar. De pronto, Tomás Gómez saca pecho y dice lo que piensa en una reunión con los portavoces parlamentarios de cada una de las comisiones de la Asamblea de Madrid.

No descubre nada al señalar que los cargos de responsabilidad no pueden ejercerse de mala gana y señala a una diputada ausente por estar de mudanza como ejemplo de lo que no debe ser. La chica, dolida por las palabras de su secretario general, monta en cólera y escribe una carta en la que plantea dejar el cargo si no recibe disculpas del que aclaró que esto de la política es voluntario y que no se puede ejercer bajo el signo de la apatía y la desgana.

La parlamentaria ofendida cuenta a los suyos su estado de ánimo y por la opinión de muchos casi nadie se inmuta. Hasta que llega a oídos del plumilla que esto escribe y entonces  todo se complica porque la que avisa con pasar a ser diputada rasa niega que haya escrito ninguna misiva y que tenga diferencias con Gómez, quien confirma que la carta existe, que no tiene intención de pedir perdón porque los juegos infantiles no le apasionan y porque si la chica en cuestión no le ajunta peor para ella.

Todo este pequeño lío queda detenido por la celebración de  la Conferencia Política del PSM, más conocida como acto de apoyo de la vicepresidenta María Teresa de la Vega y del presidente José Luis Rodríguez Zapatero al precursor del nuevo socialismo, bien decorado con cientos de no militantes en representación de decenas de movimientos sociales.

Al final, la noticia sobre el disgusto de la portavoz socialista en temas de Interior salta a los medios de comunicación y lo que alguien barruntaba  como la primera crisis queda en nada porque Gómez toma cartas en el asunto de la carta y lo resuelve en pocas horas. Dicen los que conocen bien al alcalde de Parla que, de pronto, se transforma en un niño malo y aborda este  juego de desencuentros infantiles respondiendo al enojo de la autora de la misiva con un cambio de juego y opta por el cambio de cromos para apagar los no argumentos de la que está convencida de que el jefe no le ajunta.

Con este movimiento,  Gómez se gana no el cariñito de su diputada pero sí su silencio y la  crítica queda ahogada. El juego propuesto no está mal para la afectada, que se queda sin el cromo de la Portavocía pero se lleva el de vicepresidenta de una determinada comisión del Legislativo regional. No tendrá voz propia en asuntos políticos pero dispondrá de la posibilidad de dar y quitar la palabra a los demás en la Comisión de Vivienda.
¿Te ha parecido interesante esta noticia?    Si (2)    No(0)

+
0 comentarios