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Hipocresía diplomática

Hipocresía diplomática

martes 06 de marzo de 2012, 11:17h
No ha podido ser más pragmático el ministro español de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo, cuando ha admitido que en Rusia hay lo que hay y es con lo que tiene que trabajar porque el Gobierno está interesado en mantener unas relaciones estrechas con Rusia y "cuantos menos juicios haga sobre la materia (limpieza de las elecciones), mejor". Es una práctica habitual de la hipocresía diplomática poner paños calientes a las situaciones delicadas para no dañar los intereses más terrenales. Es muy habitual recordar la cita inglesa "no tengo política exterior, tengo intereses" y se agradece que un responsable de la política exterior española no tenga reparos en reconocer que es preferible mirar hacia otro lado que analizar las circunstancias que han rodeado los comicios presidenciales que han mantenido a Vladimir Putin en la presidencia de una de las superpotencias mundiales. Como las elecciones parlamentarias celebradas en Irán, las rusas no han sido ni libres, ni democráticas aunque sí ha habido un afán en aparentarlo. En Teherán, los opositores fueron excluidos directamente por el Consejo de la Revolución; en Moscú, sólo alguno de los que podía hacer sombra a Putin está en la cárcel y los observadores internacionales, como la OSCE, afirman que se han producido irregularidades en un tercio de los colegios electorales.

¿Servirán de algo estas denuncias? Sí, porque desde las pasadas elecciones parlamentarias rusas, la oposición se atreve a salir a la calle a protestar contra los métodos autoritarios de Putin y crea una situación muy incómoda en las calles de numerosas ciudades y promueve la presión internacional situando al presidente ruso en la órbita de aquellos regímenes que no pueden considerarse democráticos. Quizá eso no lo quite el sueño al dirigente ruso que se afana por haber recuperado el orgullo nacional y mayor peso en la escena internacional durante los doce años que lleva manejando el poder. Un ejemplo de sus prioridades es el apoyo al régimen sirio en su sangrienta e inaceptable represión de los opositores, aunque es muy posible, que una vez ganadas las elecciones pueda cambiar de táctica para acallar las críticas internacionales. Rusia tiene mucho petróleo y gas; armas nucleares, excelente situación estratégica y millones de consumidores que interesan comercialmente, sobre todo cuando hacen turismo. Insisto en que no debemos rasgarnos las vestiduras con Putin, es la realidad de los intereses políticos, lo mismo que hacemos con China y los derechos humanos.
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