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Mingote

Mingote

martes 08 de mayo de 2012, 08:06h

Hoy la radio hace un punto y aparte, para recordar a un maestro del humor, a un catedrático de la sonrisa, a un académico de la ironía, a un doctor en el más humano de los saberes, un hombre cordial, afable, y rebosante de generosidad, Antonio Mingote

         Los 93 años de su vida estuvieron llenos de un trabajo incesante, realizado con amor y dedicación. Lo más florido y granado de su obra está publicado en el diario ABC, desde aquel 19 de junio de 1953,  cuando comenzó a publicar en él su chiste diario. Antonio Mingote creó una nueva forma de hacer periodismo, su chiste se convertía en  comentario, crónica social  o editorial de fondo. Creó un estilo, y con él presidió toda una escuela de discípulos que siguen expresando en una viñeta las mil caras de la vida.

          Antonio fue un cronista gráfico de admirable precisión. Nos enseñó una nueva forma de contemplar y comprender la vida. Nadie como él supo resumir, a veces en un dibujo sin palabras, la verdad de una noticia. Si había que criticar, Antonio lo hacía, pero sin crueldad. Dibujaba el esperpento con una mirada comprensiva, atacaba la necedad, el fanatismo y la malevolencia pero nunca lo hacía con el ánimo agrio y resentido.

         Y un buen día llegó a la radio, y se enamoró de ella. Desde entonces, cada miércoles, acudía para sentarse ante un micrófono y presidir El Debate sobre el Estado de la Nación. Antonio llevaba la batuta de aquel increíble Congreso de Humoristas, donde brillaban Miguel Gila, Manuel Summers, Chumy Chumez, AntonioOzores, Jordi Estadella, José Luis Coll, Alfonso Ussía, y Luis Sanchez Polack, el inolvidable Tip.  Antonio, con su amable autoridad, fue el feliz contrapunto de ese enorme batiburrillo  y se encargaba de proponer al personaje de actualidad, digno de recibir el título de "Mas Bonito que un San Luis".  Nunca olvidaremos aquellos miércoles, donde los micrófonos aprendieron a sonreír como nunca lo habían hecho. Y entre tanta explosión de genialidad, allí estaba Antonio, poniendo orden y cordura, y dando el toque magistral, con su entrañable sabiduría.

         Echamos mucho de menos a aquel Antonio Mingote, que disfrutaba de la radio como un niño con unos lápices de colores. Y descubrimos que la radio era además la compañera constante en sus horas de trabajo, cuando se enfrentaba ante un papel en blanco y buscaba entre los recovecos de la actualidad el germen de una idea feliz para convertirla en el chiste del día.

         Hoy esa misma radio le hace un homenaje, en compañía de una selección de sus innumerables amigos. Un homenaje póstumo a un hombre sencillo y modesto que huía de los agasajos y los protocolos. Hoy no hay más protocolo que el del cariño, ni hay más homenaje que el del corazón. Todos los que le querían, que son legión, y muy  en especial, Isabel,  deben saber que esta radio nuestra siempre tendrá presente la hondura de su humor, la longitud de su inteligencia y la anchura de su sonrisa.

         Gracias Antonio, por haber sido como fuiste, un gran maestro, un enorme humorista, un excelente amigo,  y sobre todo, un hombre bueno.

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