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Rajoy casi no tiene quien le escriba

Rajoy casi no tiene quien le escriba

martes 29 de mayo de 2012, 14:21h
He preferido aguardar, antes de hacer una valoración sobre la primera comparecencia como tal de Rajoy, en solitario y en España, ante los medios de comunicación. Quería ver qué decían los otros. He escuchado las opiniones de muchos tertulianos, he leído las de columnistas y editorialistas e incluso he acudido, porque son importantes, a las viñetas de humor de los periódicos. No quería dejarme llevar por una primera impresión apresurada: quise ver cómo reaccionaban todos, y también mis interlocutores ajenos al mundo de la comunicación, tras la inesperada comparecencia de Rajoy ante los periodistas en la sede del PP este lunes. La conclusión es la de que Mariano Rajoy, seis meses después de haber tomado posesión como presidente del Gobierno de España, se está quedando solo. Ni los suyos le defienden ya con el mismo ardor que antes, y no digamos ya nada acerca de los contrarios o de los indiferentes que son, eran, los más.

Soy consciente del peligro que conlleva lo que digo en el párrafo anterior, porque me horrorizaría que un Gobierno, el Gobierno de mi país, mi Gobierno, pudiese considerarse definitivamente abrasado al medio año de haber comenzado a funcionar. En ese sentido, pienso que debemos, cada cual a su manera, apoyar a Rajoy, cuya buena voluntad y espíritu de sacrificio, cuya independencia y capacidad de trabajo -quién lo iba a decir- son cualidades que han quedado más que demostradas; porque, tras Rajoy, está el abismo que llevó a que en Italia y en Grecia se instaurasen gobiernos 'técnicos', no elegidos por las urnas, y ese es el fracaso estrepitoso de la política en el mejor sentido de la palabra. Y Rajoy aún es, tiene que ser, posible. Al menos, ya ha dado la cara, aunque haya salido del lance con algunos moratones.

Cierto que estamos apreciando en Mariano Rajoy otras características negativas que le impiden ser el estadista que quisiéramos: carece de liderazgo -ya lo sabíamos-y ha sido incapaz de aglutinar un frente de acuerdo en torno a los proyectos reformistas que, con mayor o menor fortuna, está desarrollando. No ha sabido, querido o podido presentar ante las exigencias europeas una España políticamente unida en un solo bloque. La transparencia y la seguridad jurídica son apenas indicios sobre el papel, y eso, junto a la escasísima presencia pública del presidente, está generando una enorme desconfianza ciudadana, patente en las encuestas.

Así, Mariano Rajoy nos provoca cierta perplejidad. En mi opinión -y ya veo que no soy el único que lo piensa--, desaprovechó una espléndida ocasión de marcarse algún tanto en su primera rueda de prensa en siete meses, de la que debe de estar muy arrepentido: tendría, creo, que haber producido algún titular 'sonoro', algún paso adelante. Quienes me conocen ya saben que, para mí, ese paso no puede sino conducir a un acuerdo de amplio espectro con una oposición cuya principal representante, Alfredo Pérez Rubalcaba, tampoco estuvo en plan estadista en su propia rueda de prensa, una hora posterior a la del presidente y también en la sede de su partido (en el de Rubalcaba, claro). Pero creo que en los silencios, en las frases sobreentendidas, en algunas actitudes, se va delineando una aproximación entre ambos, al menos en temas tan concretos y tan espesos como Bankia.

Hablo de las dos personas con mayor responsabilidad ante el presente y ante la Historia. Se trata solamente, señores, de salvar España; no pueden ustedes seguir dejándonos perplejos.

>> Cenáculos y mentideros, blog de Fernando Jaúregui
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