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Las aldeas de Juan Belda

Las aldeas de Juan Belda

domingo 24 de junio de 2012, 13:26h
Las ONGs están sufriendo la crisis como todos, tal vez más. Quien no tiene para subsistir no tiene más remedio que dejar el compromiso con algunas actividades que ama. A veces, el ineludible compromiso con la supervivencia acaba cobrándose el precio de no poder ayudar a los otros. Hay mucha gente que está llamando a las ONGs para decir, con lágrimas, que no puede seguir colaborando. Y algunos piden, con ese dolor profundo casi vergonzoso, que si les pueden devolver las últimas cuotas pagadas. Afortunadamente muchos millones de ciudadanos siguen apoyando, incluso aumentan sus contribuciones, a estas organizaciones sin las cuales los más desfavorecidos de la sociedad, los niños, los mayores, los inmigrantes, estarían aún más a la intemperie La crisis afecta a todas las ONGs, pero especialmente a aquellas que dependen de los fondos públicos. Algunas, posiblemente muchas, van a sufrir o van a desaparecer. Por eso hay que marcar la x a su favor en la Declaración de la Renta. También la de la Iglesia, cuyas ONGs y especialmente Caritas, son hoy el colchón, la casa y la despensa para cientos de miles de españoles.

Al destacar la labor de las ONGs no debería pasar desapercibido el relevo producido en la presidencia de una de las más prestigiosas y más arraigadas socialmente: Aldeas Infantiles SOS. Su presidente y fundador en España hace décadas, Juan Belda ha dado el relevo a Pedro Puig y se ha quedado en segundo plano. Juan Belda y Aldeas son un referente en la labor con los menores para los que han creado verdaderas casas, con fantásticas madres SOS y educadores, sin separar nunca a los hermanos biológicos, con un verdadero respeto por los niños, por su educación y por su futuro. Aldeas, y Juan Belda no les han abandonado nunca ni lo harán.

Aldeas y Juan Belda han luchado siempre porque los niños pudieran mantener el contacto con sus padres biológicos y por recuperar a esas familias desarraigadas para que se solucionara en la medida de lo posible, el problema de fondo. Lo que nació como una idea lógica en Austria tras la segunda Guerra Mundial -reunir a madres sin marido y sin hijos y a niños sin padres- y que parecía perder hace pocos años su razón de ser, vuelve a ser más necesaria que nunca con el estallido de esta crisis que afecta a los más débiles.

Juan Belda dejó hace treinta años una estable carrera como abogado y, luego, como hombre de confianza de Adolfo Suárez para invertir todo su capital humano en Aldeas Infantiles. Donde soñar con 5.000 socios era una utopía, hoy hay más de 200.000. A la primera Aldea le siguieron otras siete más en España y muchas, financiadas desde aquí, en otros países. Y muchos centros de día. Casi 20.000 niños en España y en todo el mundo lo saben hoy. La siembra ha dado fruto. Aunque tú no esperes ni quieras nada, los niños y la sociedad te deben mucho. Misión cumplida. Enhorabuena, Juan.

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