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Un Estado policial fiscal

Un Estado policial fiscal

martes 20 de noviembre de 2012, 17:20h
Yo quiero juzgar a un Gobierno por como me siento después de un año. Con las dos perspectivas usuales en un economista.  Por una parte, en relación a como estaba hace un año, por lo tanto comparado "interanualmente". Por otra en relación a las expectativas. El primer caso es algo más sencillo y puede que hasta sea relativamente objetivo, y en el segundo caso la comparación es más singular, porque las expectativas son algo propio, responsabilidad de su hacedor.  Lo primero importante que hizo el Gobierno fue profundizar en la reforma laboral. A la hora de enjuiciarla, me referí a ella con el título de "La gran devaluación". No es muy de mi gusto ser profeta, pero lo que ha cambiado en el año de Rajoy tiene mucho que ver con esa devaluación. Me importa poco cuanto corresponde a Rajoy y cuanto a la previa reforma de Zapatero. Lo importante son las consecuencias. Si lo que se pretendía era devaluar, es decir, que bajasen los costes laborales, que mejorase la productividad, que corrigiésemos el déficit comercial y que llegase a desaparecer el déficit corriente que es una especie de balance de todo lo anterior, eso ha ocurrido. España como unidad -perdón Sr Arturo Mas- ya no está demandando nuevo ahorro del resto del mundo para funcionar. Nuestro consumo y nuestra inversión, nos lo financiamos nosotros con nuestro ahorro. Es más, estamos, -de forma muy moderada-, devolviendo dinero al resto del mundo. Nos queda mucho por devolver, pero cuando el deudor empieza a devolver en lugar de seguir pidiendo,  dígame usted si no cambia el panorama.  Hemos alcanzado un estado de cierta virtuosismo, que en economía puede interpretarse como recuperar competitividad. Tanto es así que nuestras exportaciones crecieron desde 2008 más de un 17%, cuando la todopoderosa Alemania no ha superado el 5% de crecimiento.  A grosso modo, nuestra competitividad en costes mejora frente a los grandes países europeos entre un 9 y un 14%, consecuencia similar a la de una devaluación cambiaria que en realidad no hemos tenido. Pero ojo, porque la mejora se refiere al esfuerzo del factor trabajo, porque de otro tipo de reformas que mejoren los costes y competitividad de la empresas, de eso no ha habido absolutamente nada, y si alguien dice que si, que nos lo explique, de modo que el mérito del Gobierno en esto lo dejo a criterio del lector.

Donde estoy más dispuesto a aplaudir es en dos áreas concretas. Me refiero al Plan de pago a proveedores, cuya nueva edición puede estar gestándose lo que a su vez demuestra que la economía, particularmente la financiera, es decir los bancos, continúan en estado de congelación, y me refiero al FLA, (Fondo de Liquidez Autonómico), que haciendo de la necesidad virtud, ha permitido a la Administración Central del Estado tomar el control vía indirecta en el gasto de las CCAA. Sin este control que supone que el Gobierno da el dinero condicionado a su uso, estaríamos mucho peor. Seguro que ya habríamos sido intervenidos, porque los mercados que todavía compran algo de la deuda que emitimos, estarían totalmente cerrados hace ya tiempo, y no lo están. Totalmente digo. Hasta aquí el activo del balance.

 Ahora el pasivo. Frente a lo prometido, nos han crujido a impuestos, no han reformado nada que abarate el funcionamiento de la economía, no han simplificado regulación, no han bajado el coste asociado al factor trabajo, no han conseguido que los bancos vuelvan a funcionar, no han alcanzado el equilibrio estructural en el presupuesto, y eso que han convertido a España en un estado policial fiscal. Si lo que se aplica en legislación fiscal se aplicase a derechos básicos de los ciudadanos, España sería una de las tiranías más salvajes del planeta, cuyas víctimas son los ciudadanos comunes, que han pasado a la categoría de sospechosos habituales.  Creo que no hace falta calificar el primer año de Rajoy frente a las expectativas, porque se ha ido por el otro camino y haría falta otra escala. Cambió de caballo nada más arrancar la carrera. Dicen los que le conocen que tiene suerte, que no se apura si no es preciso, que deja que los temas se enfríen, que pierdan gas. Puede que no le haya ido tan mal hasta ahora como merecería por incumplidor. Ahora bien, ha sido el propio Rajoy el que se ha puesto la marca: "en 2014 creceremos". Más nos vale, porque nosotros ya hemos gastado casi toda la gasolina.

José Manuel Pazos

Consejero Delegado del Grupo Omega Financial Partners

www.omegafinancialpartners.com

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