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Los posibles escenarios de crisis

Los posibles escenarios de crisis

martes 05 de febrero de 2013, 17:28h
Está bien, abandonemos el sueño de que tenemos otra cultura política que nos permitiría encontrar una salida decente a la actual crisis política, que evitara meter el país en un camino de ingobernabilidad o en el de unas elecciones anticipadas. No, tenemos la cultura que tenemos y eso de la "política con P mayúscula" todavía es una quimera. Aquí todo el mundo juega a su favor y se defiende como gato panza arriba, con lo que la vida política seguirá siendo a cara de perro. Esos son los tozudos hechos y con ellos hay que analizar los posibles escenarios que se abren en estas aciagas horas.

Es importante aclarar que todos estamos en medio de dos tendencias gruesas que determinan la presente situación. Por un lado, la tendencia a rechazar y condenar la actitud cerrada de Rajoy y su equipo de negar todo lo que pudiera demostrar que el señor Bárcenas repartió dinero dentro de la cúpula del PP. Según esta tendencia, Rajoy se autocondena al cerrarse a la evidencia y liquida toda la credibilidad que le quedaba, por lo que debe dimitir cuanto antes.

La otra tendencia refiere al sentimiento de angustia que nos domina cuando pensamos en las negativas consecuencias de meternos ahora en una crisis política profunda y totalmente imprevista, que significaría la caída del Gobierno y la convocatoria de unas elecciones anticipadas. Las oscilaciones de la bolsa y de la prima de riesgo ya son una clara señal de alarma. Por eso mucha gente está dispuesta a hacer la vista gorda con la negación rotunda de Rajoy sobre los efectos del caso Bárcenas, con tal de evitar las peores consecuencias para la economía que tendría aclarar por completo las cosas.

Estas dos tendencias han abierto de nuevo el foso divisorio entre oposición y gobierno. No sólo el PSOE sino otras fuerzas políticas consideran que la primera tendencia será predominante en la sociedad española y se inscriben claramente en ella. Mientras que el PP ha considerado que la segunda tendencia (el temor a las consecuencias de la crisis institucional) acabara prevaleciendo y que lo que tiene que hacer Rajoy es mantener el tipo contra viento y marea, porque este terremoto imprevisto pasará pronto.

Tengo la percepción que estas dos tendencias también tensionan a la sociedad española, que se encuentra desconcertada esperando que aparezcan señales claras en una u otra dirección. Mientras tanto, un poco lentamente, la rueda de la justicia ha empezado a moler. ¿Adónde nos lleva todo esto? ¿Cuál de las dos tendencias acabará prevaleciendo?

Mi juicio es que estamos ante dos opciones posibles, pero que la primera tendencia tiene más probabilidades de imponerse. Estoy convencido de que Bárcenas y mucha otra gente sigue pensando que es posible salvarse de la quema si la cúpula del PP se mantiene unida. Por eso Bárcenas ha comenzado a hacer declaraciones públicas en defensa de Rajoy y del partido. Y por eso el Presidente de Gobierno no se ha querellado de inmediato contra Bárcenas. Es evidente que el antiguo tesorero del PP tiene en sus manos informaciones suficientes para hacer reventar diez veces la cúpula del PP. Pero esa estrategia de contención mutua es de corto recorrido. Ya ha comenzado a operar el instinto de conservación del PP que presiona a su dirección para que rompa el acuerdo de no agresión con Bárcenas. Sería un milagro si en el plazo de pocos días no queda clara la alternativa: se sacrifica a Bárcenas por completo o Rajoy se hunde con él. Y si eso es inevitable, habrá que ver si Bárcenas acepta el papel de chivo expiatorio.

Además, conforme la justicia comience a operar y se destapen más trapos sucios (como los de la nueva cuenta de Bárcenas en Suiza), los opositores a Rajoy desde la derecha agudizarán sus ataques (las informaciones sobre los viajes vacacionales de Rajoy no son casualidad). Es decir, se conforma un cuadro progresivamente oscuro para que Rajoy, que no es precisamente un líder mediático, pueda conservar la poca credibilidad que le quedaba. Esa perspectiva aumenta poderosamente la contestación social en la calle y la oposición a rajatabla en el Congreso. De nuevo, sería un milagro que la ingobernabilidad no paralizara España en pocos meses.

Como digo, ese es el escenario más probable si Rajoy insiste en su actual estrategia. Pero algunos siguen confiando en que los milagros existen en política. Aunque apostar por un milagro, como parece que harán Rajoy y la cúpula del PP, no es precisamente una muestra de colocar el bien común por delante de los intereses particulares. Es una lástima que, dadas nuestras costumbres políticas, no sea muy probable la búsqueda de una solución conjunta que permita una salida pronta y decente de esta condenada crisis agregada.
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