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Fiscalidad, legalidad,  moralidad y eficacia

Fiscalidad, legalidad, moralidad y eficacia

lunes 11 de febrero de 2013, 08:32h
Internet  está rompiendo   en todo el mundo  hasta la última regla  fiscal  en lo  relativo  al reparto  de beneficios de las ventas online. Ya sabemos  que   tanto multinacionales, como   pequeñas y medianas  empresas  o, incluso, contribuyentes particulares  buscan  siempre maximizar los beneficios para sus accionistas, en el primer ejemplo, y   reducir la factura de impuestos en todos los casos.

Pero  lo que podríamos llamar irregularidades tributarias, son mucho más frecuentes   en las grandes compañías  internacionales, nacionales  y en las grandes fortunas  personales  -que, también  y por lo general, comparten sus  intereses  económicos con aquellas a través de la posesión  de  grandes paquetes de acciones     y  que se suelen  situar   a medio camino entre la ilegalidad  y la inmoralidad. Aunque  no  sabemos   muchas veces  y a ciencia cierta  en qué consisten  sus triquiñuelas  jurídicas, todos intuimos   que su práctica está más generalizada de lo que  sería menester.

Si existe alguna duda  acerca  de estas afirmaciones  quizás  podrían despejarlas las grandes firmas   nacionales e internacionales  de bufetes de abogados, que  atesoran una extensísima  relación de fórmulas  que se han venido aplicando, que se aplican  y que, a buen seguro, se seguirán aplicando  en el futuro. Todo es cuestión de  situarse   un escalón más arriba  o más abajo del tejado  de la legalidad  y, en el caso de  que las autoridades  de Hacienda detecten  el juego y sean capaces  de probarlo,  que  los tribunales     juzguen si la fórmula  empleada   estaba o no en los límites  de lo que  podríamos  denominar  la "buena voluntad"  del contribuyente  que únicamente  ha utilizado   los  recursos  que le permiten  eso que también  ladinamente   se llaman "lagunas legales".

Don Gerardo

Entre tanto,  en España, la opinión pública  se echa las manos a la cabeza cuando -por ejemplo-  conoce que  al ex presidente  de la CEOE,  Gerardo Díaz Ferrán, Hacienda  primero le devuelve  2000  € ,  por su declaración correspondiente a 2011, para pasar después a   exigirle 20 millones. Y eso está muy bien, que la  Agencia Tributaria se  empeñe en incrementar la recaudación  intentando  cazar a las  grandes fortunas nacionales, grandes empresas  españolas  y  multinacionales buscando  a su vez  las  meteduras de pata   existentes en sus declaraciones respectivas   en esos juegos de ingeniería financiera  que, como  ya indicábamos,    sabemos que  realizan para pagar  los  menos impuestos  posibles en España.

Pero, al mismo tiempo,  conozco  directamente casos concretos de ciudadanos  con economías  medias o bajas, que son también  objeto  de revisiones de su declaración de la renta por causas  difícilmente justificables   en medio  de esta  legítima  voracidad  recaudadora  de Hacienda  en  todo tiempo y lugar, aunque    mucho más justificada en estos  tiempos  de  escasez y afán  de contribución a la reducción  del déficit  del estado.  Ése es, por ejemplo, el caso de la hija  treintañera  de un buen amigo  que, al mismo tiempo  que Díaz Ferrán, la misma  Agencia Tributaria  le   ha  solicitado el  justificante  de  ingreso  de los 60  € que  dijo haber aportado a Cáritas  en su declaración   de 2011.  Claro, que esta chica  gana  bastante menos  de 2000 € mensuales.

En otras palabras, que  los señores inspectores y subinspectores de Hacienda  pusieron en  la misma balanza,  al mismo tiempo  y al mismo nivel , los  15  € de  deducción  que se había aplicado  por tan ingente aportación a la   ONG de la Iglesia la hija  de mi amigo  y   los 20 millones   del ex presidente de la CEOE.
Algo va mal, muy mal, en este país  cuando   simultáneamente suceden las tres cosas que   subrayo, y, además,  en idéntico plano.  Así no se puede  salir de la crisis.
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