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Un paso al frente en la granja de Jonathan Worthington Foulfellow

Un paso al frente en la granja de Jonathan Worthington Foulfellow

miércoles 13 de febrero de 2013, 23:35h
Detecto un punto de ebullición prieta en una sociedad a punto de dar un paso al frente, por más que todo parece estar en contra.
Nuestro sistema político es cerrado y excluyente. Hay que demostrar lealtad ciega y silencio impertérrito durante años en un partido -la granja-. Entonces, cuando Militante Activo ha llegado a pollo bien criado, la propia granja lo emplaza: primero cargos irrelevantes, sucesivamente de mayor enjundia. Si su paciencia es más larga que la prisa de sus conmilitones llegará a secretario general.

Militante lo pasa bien en la granja: reuniones, viajes, cenas, sentido de pertenencia. A veces se habla de política. Militante Activo se acerca a Fulanito, viceministro cuando Gobierno Equis. Amigos, colegas, hazme este favor, socios del mismo club, si te llaman del partido di esto o aquello, socios en un bufete, hemos ganado. Tú conmigo a Madrid.

-¿Y una vez allí qué?
-Una persona levantará la mano. Dos dedos, pulsas el botón del "sí". Pero si levanta tres dedos, atención esta es la parte difícil, pulsas el botón del "no".

El tiempo de los pollos se acabó.

Veo personas ganosas de defender la "riqueza común" (common wealth), de darle un par de collejas al sistema y recuperar las riendas para el pueblo soberano. Es una pulsión palpable, un olor transversal que siendo el mismo resulta distinto en los de DRY, los del PP, los del PSOE, en un separatista, un bedel o un enfermero, pero al fin es la misma colonia: la necesidad de avanzar dejando atrás a los pollos y hacerlo correctamente. Pero no acabamos de arrancar individualmente. No resolvemos.

El sistema "granja" aleja eficazmente a los no domesticados. Sin pasar por una granja estamos deslegitimados y cuando, como ahora, algunos dan un paso al frente, poco tardan Cospedal, Valenciano et alii en salir al ruedo advirtiendo que "puede aparecer un líder populista" (sic). Vamos, que el cotarro es suyo.

Si la gran lección del 15M fue mostrar al mundo que colaborar en red es eficaz y casi inmediato, la segunda fue que malgastamos el poder de esa inmediatez masiva por falta de estructura. Y eso exige individualidades, impedirlas fue una mala idea.

Saltemos como Ada Colau por encima de las granjas de esta plutocracia que nos acogota. Es decencia, no ideología. Querer dedicar un tiempo a la política tiene que ser algo digno. Un formato político, como el nuestro, que lo dificulta es una deriva a desandar. Las instituciones están tan emponzoñadas que casi pierden su valor. Y todos arrostramos la culpa que nos toca por desertar de nuestra obligación in vigilando, por renunciar a exigir resultados convencidos con un malsano Y tú más. Por apretar la soga en nuestro cuello con cada uno que votó resignado.

¿Cuántos españoles son "voto cautivo"? ¿Tantos como votantes con la nariz tapada? Busco sinónimos de Cautivo: preso, encarcelado, recluso, prisionero, encerrado, encadenado, esclavo, custodiado, rehén, arrestado, convicto, confinado, enrejado, recluido, condenado, presidiario, galeote. ¿Mal rollo? Ahora pon el sustantivo "voto" delante de cada sinónimo. Dicen que son nuestros representantes y, siéndolo, han convertido algo muy estimable y meritorio en un oficio pérfido que repele a los ciudadanos.

Los que están dentro del procedimiento no lo van a cambiar y pelearán por mantenerse firmes: todos se consideran honestos a carta cabal y muchos lo serán, pero el daño es colectivo y solidario. Pocos se reconocerán en el honrado Jonathan Worthington Foulfellow, taimado gato que ideara Carlo Collodi para Pinocchio, pero casi todos lo son.

Usemos las redes sociales, las charlas familiares o las tapas del domingo para hablar de compromiso, de regeneración. De decencia. Defender un sistema limpio y eficaz no va contra nadie, es el bien común más elemental. Y evitemos el cuerpo a cuerpo partidario: se trata de que estamos muy lejos del país que queremos ser y uno por eso no pelea, aúna esfuerzos.

Los cambios de opinión del PP sobre el exmarido de Ana Mato, la tramitación de la ILP Dación en Pago y el retracto de las Tasas Gallardón muestran que desde abajo es posible empujar actuando en red: sin twitter la presión social no tendría tal empuje.
"Seamos razonables: pidamos lo imposible" y que sea un comienzo.
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