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El paro mata

El paro mata

domingo 28 de abril de 2013, 13:42h

El paro en España ya ha superado los 6.200.000 trabajadores. Esta es la consecuencia de la brutalidad inherente a las políticas aplicadas por el Gobierno de España, que entusiastamente comparte los dictados de la Comisión  Europea, el BCE y el FMI. Esa cifra es un drama en sí misma, pero tiene otras muchas consecuencias. Una de las más importantes es que degrada la salud de los trabajadores.

 El año pasado hubo en España 555 accidentes mortales. En su cómputo total es inferior a la cifra de años anteriores, pero si la cruzamos con el descenso de los trabajadores ocupados resulta que el porcentaje de disminución de los accidentes mortales es menor al de trabajadores que perdieron el empleo. Es decir, ha habido una degradación de las medidas de protección de la salud en el trabajo. Eso es lógico porque el "ejército de reserva" que son los parados, presiona para que ante el miedo de engrosar sus filas, los trabajadores acepten condiciones de trabajo más inseguras e insalubres. Es una de las más graves muestras de minusvaloración del valor del trabajo y, con ella, de la persona que trabaja.

 La deslocalización de empresas es otro instrumento de chantaje. Desplazar la producción a países en los que se ignoran los derechos de los trabajadores y, en especial, los relativos a la protección de la salud, presiona a la baja para reducir los estándares de garantía de la salud en el medio de trabajo, aquí y en otros lugares del planeta. Recientemente más de 200 trabajadores han muerto y más de 1.000 han sido heridos, la mayoría mujeres, en una fábrica de Bangladesh dedicada a la producción de prendas textiles para conocidas marcas europeas, algunas de ellas españolas que imponían a sus contratistas asiáticos precios cada vez más bajos.

La reforma laboral española del PP desprecia la protección de la salud de los trabajadores al permitir, en contra del Convenio 158 de la OIT, ratificado por España, que se pueda despedir a los trabajadores por ausencias al trabajo justificadas en razón de enfermedad. Además, el control de la incapacidad temporal que se ha dejado a las mutuas hace que muchas enfermedades profesionales o enfermedades del trabajo sean camufladas como enfermedades comunes, con lo cual no se contribuye a erradicar prácticas y medios de producción generadores de daños a la salud de los trabajadores.

La falta de sensibilidad ante este problema es evidente en Castilla-La Mancha en donde, tras haber caducado en diciembre de 2012, no se ha renovado el acuerdo entre sindicatos, empresarios y Junta de Comunidades para incentivar la mejora de la salud en el trabajo. No es extraño que sea la tercera Comunidad con más accidentes mortales, aunque sea en la que más ha caído la actividad económica. 

Joaquín Aparicio Tovar

Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social

Decano Facultad de Relaciones Laborales y Recursos Humanos

Universidad de Castilla-La Mancha

 

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