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Una cierta perversión

Una cierta perversión

-Yo, de los periódicos, sólo leo los titulares

viernes 09 de agosto de 2013, 17:39h
Pues mal asunto, amigo, porque los titulares, esas grandes letras que encabezan las noticias, pueden llevar a conclusiones erróneas, sin necesidad de faltar a la verdad ni mentir, y crear en el lector una opinión distorsionada de lo que realmente es la noticia. Titular, titular bien, es un arte y materia de no pocas discusiones entre profesionales y aficionados. Ocurre lo mismo que con el montaje de las imágenes en la televisión: depende de cómo se ofrezcan, la sensación que llega al espectador puede ser incluso absolutamente contraria a la realidad. Pero no se trata aquí de divagar sobre temas internos sino de llamar la atención ante un fenómeno que, si siempre ha sido polémico, como antes afirmé, estos últimos días está dejando detalles dignos de una reflexión. Y valgan tres ejemplos para explicar lo que digo.


En el desagradable tema de Gibraltar, ayer mismo no poco medios titulaban con una verdad: La flota de la Armada Británica se dirige hacia la colonia. Si dejamos ahí la noticia, el ardor patrio puede llevarnos a enrolarnos como voluntarios para lo que sin duda sería una inminente guerra contra la pérfida Albión o una humillación de tal calibre que exigiría al menos retirar al embajador ante su Graciosa Majestad. Pues ni lo uno ni lo otro: se trata, como se ha explicado, de unas maniobras militares previstas desde hace mucho y con el permiso del Gobierno de España. Claro que sería un detalle que, dada la situación, el señor Cameron ordenara un retraso para no echar más leña al fuego, pero en Londres hasta cuando te piden perdón en el metro parece que te insultan. Vendrá la flota con su buque insignia y aquí la tendremos alojada unos días en son de paz, eso sí. Y menos mal, porque el submarino ese que hemos fabricado, el primero de la serie S-80, hundir se hunde, como es su obligación, pero luego es incapaz de subir a la superficie porque nos ha salido un poco pesado, 75 toneladas más de lo previsto. Pero esa es otra historia.      

El segundo titular también tiene que ver con Gibraltar y nos da cuenta de pesquero español apresado por las patrulleras gibraltareñas. Lo que habría que decir, también en titulares, es que el pesquero llevaba sesenta mil cigarrillos de contrabando, que fueron detenido tres ciudadanos gibraltareños y que  la operación se produjo porque la Guardia Civil española había alertado a la policía del peñón de las sospechas que tenía. El tercer y último ejemplo es el más político y se refiere al caso Bárcenas

Leo:" El juez Ruz obliga a declarar a Cospedal, Alvarez Cascos y Arenas". ¿Miente el titular? No, claro; todo testigo citado por un juez tiene la obligación de prestar declaración, pero entre decir que Ruz cita como testigo a Cospedal y afirmar que "obliga a declarar" hay un mundo no ya de sutileza lingüística sino, desde mi punto de vista, de un intento de confundir  la opinión del lector apresurado.  La perversión de la realidad es siempre una atractiva tentación de la que conviene huir pero como parece ser que no es posible, intentemos al menos ser críticos con lo vemos y leemos para saber sin quien nos lo cuenta cojea de algún pie o se hace el cojo sólo temporalmente, que de todo hay.


a.aberasturi
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