Una buena impresión es la que ha dado la nueva sede del Ayuntamiento a los medios de comunicación. Sin embargo, este lunes se hacía evidente que quedan muchos flecos por cerrar. Entre ellos, numerosos problemas técnicos.
La nueva sede del Ayuntamiento de Madrid ha sido, desde su primer día, un sitio de contrastes. Por un lado, las zonas reformadas son un ejemplo de grandilocuencia y de un cuidado acabado. Por otro, como en cualquier mudanza, las prisas han hecho que se creen algunos problemas técnicos y de organización.
Sin baños en algunas plantas, sin teléfono y con la luz a ratos pero a pleno rendimiento. Este fue el resumen principal de la primera jornada de desembarco de los trabajadores del Ayuntamiento de Madrid en la nueva sede del Consistorio: el Palacio de Correos, situado en la plaza de Cibeles.

Desde primera hora y con el sonido de las grúas y los martillos neumáticos de fondo, los funcionarios del Ayuntamiento de Madrid, desde el alcalde hasta los bedeles, comenzaban este lunes a trabajar en el palacio de Correos. La mayoría de ellos echaba de menos su antiguo lugar de trabajo, la Casa de la Villa. Es normal, muchos de ellos habían trabajado allí durante 20 años. "Ahora nos sentimos todos como si fuera nuestro primer día, estamos un poco desorientados. Pero nos adaptamos rápido", explicaba uno de ellos. Como en toda mudanza, ha habido los típicos problemas de instalación.

Los trabajadores aseguraban que la mayoría de ellos tenían que comunicarse a base de teléfonos móviles y que la luz aún no funcionaba bien y se producían frecuentes cortes del suministro. Por último, añadían que los aseos aún no estaban disponibles en todas las plantas. También confirmaban que en apenas unos días estos problemas estarán solucionados. Lo que no se va a solucionar es el problema del aparcamiento. En la zona es complicado dejar el coche, pero el Consistorio explicaba ayer que no existe ninguna obra proyectada para construir un aparcamiento para los trabajadores. Algunos de ellos aseguraban este lunes que van a seguir aparcando en el que poseen los empleados municipales en la calle Sacramento.
Vidrio y madera
A pesar de ello, incluso con todos estos problemas, el acabado es muy bueno. Se han utilizado predominantemente materiales como el vidrio y la madera, y elementos aislantes para consumir menos energía. Según Amalia Castrorrial, responsable de obra de Patrimonio Nacional: "la reforma se ha basado en dos objetivos básicos: el concepto de equipo y el respeto del plano original".
La obra se va a realizar en dos fases. En la primera de ellas, que ocupará 21.000 metros cuadrados, se están ultimando las dependencias administrativas. Aquí se incluyen los archivos y almacenes, la biblioteca técnica, la dirección de medios de comunicación, el área de coordinación de estudios, la Vicealcaldía, los despachos de los concejales Patricia Lázaro y José Manuel Berzal; y el despacho del alcalde, de 78 metros cuadrados útiles de superficie. Los trabajadores municipales ocupan las siete primeras plantas de este sector del edificio, que da a las calles Alcalá y Montalbán. En breve, se abrirá una nueva salida a la plaza de Cibeles. La segunda fase, que está previsto que se concluya en la primavera de 2009, incluirá numerosas instalaciones culturales y el nuevo Salón de Plenos.
.jpg)
Entre otras reformas, destaca la transformación a la que se verá sometido el patio interior del Palacio, de 2.600 metros cuadrados. Se convertirá en un patio acristalado que se denominará "Salón de la Villa" y que será cubierto a la altura del cielo original del inmueble, situado en la quinta planta.
El traslado del Ejecutivo al Palacio de Correos ha costado 440 millones de euros, 370 en la adquisición del edificio y 70 en la adecuación de este edificio histórico y emblemático de la ciudad.