El ministro del Interior,
Alfredo Pérez Rubalcaba, indicó que
"si hubiéramos sacado la cabeza en afán de nacionalismo diplomático, igual no hubiéramos conseguido que volvieran las azafatas", en relación al papel jugado por el Gobierno en la liberación de las azafatas españolas retenidas en Chad.
En declaraciones a Cadena Ser, Rubalcaba destacó la "privilegiada" relación que une a Francia con el país africano, cuestión por la que le pareció "razonable" que el presidente francés Nicolas Sarkozy tomara la iniciativa en las negociaciones con el país africano. "Lo importante no es quién va, sino quién viene", sentenció.
Rubalcaba defendió el papel de España en el proceso de negociación con Chad alegando que considera "que debe aparecer en pantalla en primer plano, quien mejor puede hacer lo que queremos ambos", explicó. El titular de Interior recordó que el Gobierno "sigue trabajando" en la liberación del resto de tripulantes españoles que permanecen en Chad, a la espera de ser interrogados.
Bermejo dice que se actuó de forma "inteligente"
Por su parte, el ministro de Justicia, Mariano Fernández Bermejo, manifestó que España actuó de manera "especialmente inteligente" y achacó la liberación de las azafatas y su regreso a España a la "magnífica" relación diplomática con Francia.
Bermejo realizó estas manifestaciones durante la conferencia de prensa que ofreció en la sede del Tribunal Superior de Justicia de Asturias tras mantener una reunión con la sala de Gobierno del Poder Judicial y con los fiscales.
El ministro aseguró que las relaciones diplomáticas españolas "trabajaron a la perfección" para poder trasladar a las azafatas españolas por medio de la embajadora de España en Camerún, María Jesús Alonso, que ejerció las labores diplomáticas ante la ausencia de embajada española en Chad.
Destacó el "laborioso trabajo" entre los presidentes de España y de Francia y las acciones emprendidas entre los Ministerios de Asuntos Exteriores y los Ministerios de Justicia de ambos países europeos para solucionar la situación.
En este sentido, el ministro evitó comentar el gesto del jefe del ejecutivo francés, Nicolas Sarkozy, al viajar en el mismo avión que las azafatas, gesto que fue criticado en Francia al tildarlo de "populista".