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No es de recibo

domingo 06 de octubre de 2013, 16:11h
Esta semana empiezan las comparecencias de los altos cargos para explicar los Presupuestos del Estado para 2014. Debería ser el debate más seguido del año, porque sirve para decidir cuánto se va a gastar un Estado pobre, de dónde saldrán los recursos y a qué se van a dedicar. Los Presupuestos son el verdadero programa político del partido que gobierna y, sobre todo, indican qué esfuerzo se va a pedir a los ciudadanos para afrontarlo y qué les ofrecen a cambio. También se espera que la oposición sea estricta y que investigue lo que se esconde detrás de las cifras. Lamentablemente, no parece que vayamos a saber mucho de ese debate ni que quienes deben controlar al Gobierno buceen y diseccionen las cifras de cada Ministerio y empresa pública y denuncien no sólo el carácter restrictivo de los Presupuestos sino su aplicación concreta.

No parece de recibo que la gran empresa pague un 4 por ciento a Hacienda, a pesar de las alzas fiscales, y que un español medio contribuya con 36 de cada 100 euros que recibe. No es de recibo que Rajoy prometiera bajar los impuestos y no haya hecho otra cosa que subírselos a quienes dependen de una nómina, al margen de congelar el sueldo a los que cobran del Estado. No es de recibo que los asesores del presidente (245 frente a los 192 que tenía Zapatero), ministros o secretarios de Estado, el llamado "personal de confianza" -que es como decir que todos los funcionarios no son fiables- vayan a cobrar un 2,4 por ciento más en 2014, pese a reducirse ligeramente su número, mientras que la masa salarial de los funcionarios de carrera caerá un 1,7 por ciento. (En 2013, pese a que los salarios públicos se mantuvieron congelados, el gasto de personal para el colectivo de cargos de confianza del Estado se incrementó un 8,8 por ciento mientras descendía un 2,1 para los funcionarios). No es de recibo que algún secretario de Estado tenga más asesores que la vicepresidenta del Gobierno.

No es de recibo que el Gobierno esté acabando con el "fondo de resistencia" de las pensiones ni que la deuda pública crezca hasta límites insoportables. No es de recibo que se ahogue a los ciudadanos a pesar de que se demuestre que con la subida de impuestos no se recauda más, no se incentiva la inversión y no se fomenta el consumo sino todo lo contrario. Y, sobre todo, no es de recibo que las empresas, especialmente las más grandes, aumenten sus beneficios sin incrementar sus impuestos y sin que esa mejoría se traduzca en la creación de empleo. No es de recibo es que este Gobierno siga teniendo pendiente, y dadas las fechas tal vez siga así, una verdadera y progresiva reforma fiscal, que acabe con una situación injusta para la mayoría y con el gran fraude fiscal, que es también responsable de la crisis de nuestras finanzas públicas.

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