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OPINIÓN/Víctor Gijón

Ceuta, Melilla y Gibraltar

Ceuta, Melilla y Gibraltar

miércoles 07 de noviembre de 2007, 12:47h
Actualizado: 08 de noviembre de 2007, 07:17h
Ceuta y Melilla son tan de España como Gibraltar de Inglaterra. A veces lo obvio es necesario remarcarlo para no enredarnos en argumentaciones ventajistas. Ceuta y Mellilla están en el norte de África, en territorio del reino de Marruecos. Gibraltar está al sur de Europa y su territorio pertenece geográficamente al reino de España.
A partir de esos datos objetivos es el turno de los aspectos políticos, unos coyunturales y otros con hondas raíces de geografía humana. Una de las diferencias entre las actualmente denominadas ciudades autónomas de Ceuta y Melilla, en cumplimiento de la Constitución de 1978, y Gibraltar, son los dos siglos que separan la conquista de las primeras de la ocupación de la segunda.

Ceuta y Melilla pasan a depender de la Corona española en el siglo XV y el Peñón se pierde por la corona española, como consecuencia de una guerra dinástica, en el siglo XVIII. Más recientemente, en 1956, cuando Marruecos logra su independencia reclama la dos plazas militares, pero no obtiene el respaldo internacional. El mismo resultado obtiene España cuando pide ante la ONU que Inglaterra devuelva Gibraltar.  Hay plena coincidencia en que ambas situaciones son un anacronismo que dice poco de la forma en que se produjo la relación entre las naciones poderosas con las colonias (España y Francia con respecto a Marruecos) y entre imperios (una España venida a menos e Inglaterra).

Dicho lo cual reconocemos que Ceuta y Melilla son, desde la óptica política, españolas con todos los derechos. Aunque en origen había muchos más españoles en Tetuán, que si volvió a Marruecos, que en dos plazas donde el principal contingente nacional lo formaban legionarios y militares de paso. Y políticamente Gibraltar está dotada de una Constitución que es de aplicación a una población que, mayoritariamente, vive en o de España.

 A partir de ahí y consciente de que, como dice el refrán, hablando se entiende la gente, no cerremos ninguna vía de diálogo en ambos casos. Aunque por oportunidad lo lógico es dejar las conversaciones para cuando se apaguen los ecos de la visita de los Reyes a Ceuta y Melilla, tan mal recibida por el monarca alauí, Mohamed VI, como hace años se recibió en España que el Príncipe de Gales, heredero de la corona inglesa, hiciera escala en el Peñón durante su viaje de luna de miel. Pero dejemos claro desde ya que una cosa son las ‘realidades’ políticas y otra la historia y, sobre todo, lo que dicta el sentido común y certifica la geografía.
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