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Cataluña hace diez años

Cataluña hace diez años

martes 19 de noviembre de 2013, 15:48h
Hace ahora diez años, Cataluña se enfrentó a unas elecciones muy importantes. Pocos días antes, un analista tan profundo como Antonio Franco, hacía una interesantísima reflexión sobre los partidos y los líderes, su presente, su futuro, y sus intenciones reales. Releerlo ahora tiene un gran interés, entre otras razones porque casi ninguno de los líderes de entonces sigue estando hoy al frente de sus formaciones. Artur Mas es el que queda, pero muchos pensamos que tiene puesta ya la fecha de caducidad y el paso al olvido.

Esquerra Republicana, con Carod Rovira, parecía entonces querer presentar una imagen "centrada", ofrecerse como el gran partido nacionalista del futuro -y en eso puede acabar acertando diez o doce años después- pero "sin ningún antagonismo con España". Entonces decía que quería convertirse en una opción aceptable incluso para los inmigrantes y transmitía la idea de que trabajaría para que el catalán dejara de ser percibido como algo obligatorio  o impuesto. 

El Partido Popular tuvo un candidato impuesto por Madrid, Josep Piqué, que luchó tanto contra Maragall y Más como contra su propio partido en esa autonomía. Seguramente ha sido el líder más inteligente y con propuestas más atractivas de toda la historia de esta sucursal de Génova. Piqué defendía que lo que iba bien era España, no Cataluña; que lo que iba bien a Cataluña era gracias a España no a la gestión de CIU; para que siguiera la prosperidad había que defender la estabilidad aznarista; y que si Cataluña le diera más poder al PP, tendría más riqueza. Fue, creo recordar, la última aventura política de Piqué, desencantado por los resultados y por los compañeros de viaje.

En las filas socialistas, Maragall entonaba su último canto pero estaba avanzando lo que iba a venir con Zapatero. Los socialistas, que tanto han hecho en los últimos tiempos porque Cataluña esté en su peor crisis, eran la bestia negra de Artur Mas, que les presentaba como el enemigo esencial de Cataluña. Y CiU encarnaba, dice Antonio Franco, "al único nacionalismo que, en el fondo, es soberanista y que, también en el fondo, nunca romperá con España". 

Ganó CiU, pero el tripartito del PSOE, ERC e ICV, con Pascual Maragall al frente mandó al limbo 23 años de gobierno pujolista y reforzó el camino de Cataluña hacia la decadencia y el secesionismo. Piqué, Maragall, Pujol y Carod Rovira son hoy un pasado enormemente lejano y Cataluña una realidad muy diferente. De lo dicho, entonces, a las posiciones actuales, hay cambios profundos. Cataluña está peor que entonces, pero, seguramente, por sus propios errores políticos. Claro que esos errores de percepción no suceden sólo en Cataluña. Hace también diez años, Carlos Berzosa, nuevo "Rector magnífico" de la Universidad Complutense y reconocido hombre de izquierdas, decía que "Gallardón es la derecha moderna, tan escasa". Veinte años no serán nada, pero en sólo diez cambian muchas cosas. 

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