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Carnet de cañón

Carnet de cañón

lunes 09 de diciembre de 2013, 19:06h
Trata uno de vivir de modo relajado, de sobrevolar la realidad y las jaquecas producidas por las ocurrencias de nuestra clase política, de no escribir ni figurar y en esto explota la traca última de quien ha descubierto el bálsamo de Fierabrás para solucionar los problemas de seguridad en las carreteras. Y birlibirloque, no sólo sin gastar un euro, no. Haciendo caja además. ¡Y qué caja! Si en el resto de los países europeos es el mal conductor quien paga sus multas o los cursos para recuperar los puntos perdidos por su impericia o temeridad, aquí se pretende que sean todos los conductores los que pasen por el aro.

De momento a partir de los cuarenta años. Esa es la ingeniosa propuesta de María Seguí, directora de la DGT. Inspirada en las reválidas de Wert, sin duda. Cobrar al pagano de nuevo por los cursos a las autoescuelas además de pasar el psicofísico, y luego pagar otra vez al Estado por la reválida de un examen de conducir teórico que a partir del 19 de enero pasará de las 800 posibles preguntas actuales a más de 15.000. 

¿Recuerda si se debe llevar la luz de gálibo en los vehículos de más de 2'10 metros? Vaya haciendo memoria. Y siga repasando, porque si los ingresos resultan insuficientes, y con los mismos argumentos, siempre se puede volver a plantear otra revalida a los 50. Y a los 60. ¿No habrá olvidado usted si está permitido que un turismo arrastre un vehículo ligero con un permiso de conducir B si la masa máxima autorizada del conjunto no supera los 3.500 kilogramos?. Dios no lo quiera.

Es la misma fórmula neoliberal de suprimir o bajar los impuestos directos como los de la renta, el patrimonio o sucesión y subir los indirectos pagados por todos con independencia de los ingresos o el estado laboral, parados, jubilados o con contratos precarios o en prácticas. Para muchos el coche hoy es una necesidad, y se cobra como un lujo; IVA, matriculación, impuesto municipal y algún otro que no pagan los ricos como la ITV, pues si usted renueva su coche cada poco se librará de ese gravamen que debería ser asumido por el Estado. 
Ahora a esas cargas se pretende sumar otra, pagadera por cualquiera con carnet de conducir. Un impuesto indirecto en la práctica cuando es su práctica diaria al volante la que demuestra si usted está capacitado para respetar las normas de circulación sin rebasar los 3.500 kilogramos remolcando a la familia o cayendo en la más lamentable negligencia al no medir su vehículo antes de colocarle la luz de gálibo.

Si cunde el ejemplo se podrían extender las pruebas a otras titulaciones, como la de los médicos, que deberían examinarse a los 40 de una reválida de la carrera. Y otra a los cincuenta para poder seguir ejerciendo, por supuesto pagando al Estado los derechos correspondientes, aunque es posible que a María Seguí, la Directora de la DGT y médica de formación no se le haya ocurrido todavía. Será que la clase médica no es carnet de cañón.
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