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Reciclaje

Reciclaje

lunes 23 de junio de 2014, 09:18h
El curso  que viene, al menos un sueño podrá hacerse  realidad en Madrid: la creación de una orquesta  que saldrá  de uno de los barrios   más   tocados por la crisis  de la capital, el  Pozo del Tío Raimundo, un barrio en donde   por encima del  50 por ciento de sus  habitantes viven  de la renta mínima de integración (entre 350 y 500 €), y en donde  un buen porcentaje de los alumnos que  acuden  al colegio en donde ha surgido la iniciativa que  vamos a comentar,  el  "Manuel Núñez de Arenas", no ingieren  más alimento  durante el día  que el que pueden  facilitarle en el centro escolar.

El  proyecto social  del que hablamos  tiene nombre,  'La Música del Reciclaje',  y  a través de él se va a crear la primera orquesta formada por niños en riesgo de exclusión social y  con una particularidad añadida, que  los instrumentos los fabricarán ellos mismos con objetos rescatados de la basura.

El director de  la orquesta del Vertedero de Cateura (Asunción, Paraguay);  el 'luthier' Fernando Solar; la directora  y  buena parte de los profesores del "Manuel Núñez de Arenas", y  Ecoembes -la entidad sin ánimo de lucro responsable del reciclado de envases en España-, son los verdaderos artífices  de un milagro como este que los madrileños  podremos ver   crecer a partir de septiembre próximo.

Imaginación
Todos ellos son   los mimbres  necesarios para  obrar el milagro. Eso sí que es   reciclar y reciclarse, y hacerlo en todos los sentidos. Reivindico  la vieja  afirmación de mayo del 68: la imaginación al poder.

La fe y la voluntad mueven montañas  y proyectos como este  no son más que  una prueba más de que   si se quiere, se puede.  Basta con   darle y darle vueltas a la cabeza y aunar esfuerzos  para que, al menos, los más   directamente  tocados por la crisis  encuentren  alguna vía de salida  a su  situación y  que,  iniciativas  como esta,  puedan llegar  a ser verdaderas plataformas  de lucha contra un destino cruel  que, de no  surgir, hacen  que  la sociedad se reproduzca   fatal e irremisiblemente a sí misma. No sé si  aún  queda  alguna brizna de esperanza  a esta  sociedad  cansada y descreída. De lo que estoy seguro  es de que  si no existe, hay que construirla; así es que,  chicos y mayores, ¡a soñar, a darle vueltas al  cerebro, y a  intentar  subvertir  la fatídica  realidad!
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