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Formación en verano

Formación en verano

miércoles 09 de julio de 2014, 19:49h
Los cursos de verano en las universidades españolas ofrecen una gran variedad de temas para ampliar, mejorar y consolidar la formación de muchas personas inquietas que no se conforman con cualquier cosa. Muchos piensan que el verano es para no hacer nada, tirarse encima de una toalla en la playa y visitar el chiringuito con la frecuencia que el bolsillo permite. Desde hace bastantes años, hay otros muchos que demuestran que hay tiempo para todo y que las verdaderas vacaciones están sujetas a un cambio sustancial de actividad que reporte otras satisfacciones al ser humano. 

Podemos pensar en muchas maneras de pasarlo bien que no están reñidas con aprovechar el tiempo al máximo en algo que realmente merezca la pena. Por supuesto que la cervecita helada y las sardinitas merecen mucho una dedicación generosa pero resulta que dedicar unas horas a conocer más a fondo un tema concreto, además de llenar muchas opciones vitales, significa un paso adelante en el terreno personal y profesional de aquellos que saben aprovechar las ocasiones. Hay muchos cursos en cada una de las universidades que abordan todo tipo de cuestiones de mayor o menor interés. La oferta es muy completa y lo más importante es buscar que los ponentes y directores de los cursos elegidos sean buenos profesionales, que sepan de lo que hablan y lo demuestren impartiendo una clase amena, entretenida e intensa en sus contenidos. Hay quien piensa que los cursos de verano están quemados, que son puro divertimento, plataforma para la declaración del político de turno que utiliza todos los espacios y que, en definitiva, son una pérdida de tiempo. Craso error. 

En todas las universidades encontramos buenos profesionales empeñados en aprovechar el tiempo estival con otro ambiente, con menos presión sin notas, con profesionales que tienen algo que aportar, sobre todo desde el punto de vista más práctico y útil para los alumnos cuya edad es muy variopinta. Es un detalle muy a tener en cuenta: los que van a los cursos de verano buscan aprender, no necesitan aprobar y ese espíritu de esfuerzo representa una actitud abierta al conocimiento para mejorar en todos los aspectos de la vida. 

En estos días en los que unos pocos desalmados han malversado los fondos de algo tan vital para la sociedad como la formación, hay que respaldar las iniciativas legales de la formación en verano. 
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