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La muerte del fiscal Nisman revoluciona al país

La muerte del fiscal Nisman revoluciona al país

miércoles 21 de enero de 2015, 09:57h
Cuando todo estaba preparado para la presentación del fiscal en el Congreso, la imprevista muerte de Nisman revolucionó al país, donde, como era de esperar, los medios opositores salieron rápidamente a acusar al oficialismo, mientras que los allegados al gobierno aseguran que el fiscal estaba "acorralado" por la falta de pruebas en su denuncia y que a la oposición le sirve más "suicidado" que "desarticulado". Mientras tanto la justicia realiza una autopsia, que diga lo diga va a ser discutida.
 
Se sabía que en este 2015 -año electoral- cualquier cosa podía pasar. Pero lo que sucedió desde que llegó la denuncia del Fiscal Nisman hasta su probable suicidio ni el guionista de Relatos Salvajes hubiese elaborado una trama de semejante envergadura, donde se asegura que hay "una mafia" atrás del presunto suicidio, aunque el oficialismo acusa a la oposición y esta al oficialismo.
 
La gravedad del hecho generó que todos hablaran del tema, y como se dice cuando hay un mundial que hay cuarenta millones de entrenadores, esta vez eran todos especialistas en criminalística y se pudieron ver en la era de las redes sociales los disparates más grandes que uno pudiera imaginar.
 
Esto también corrió lamentablemente para los periodistas, peleándose por tirar primicias, o, lo peor, políticos que solo buscan sacar provecho electoral ante una desgraciada situación, anticipando un asesinato sin tener la mínima prueba haciendo gala de una liviandad para ejercer la profesión que da vergüenza ajena.
 
Tanto desde el gobierno como desde la oposición cuentan con sus propias teorías sobre el presunto suicidio del fiscal.
 
Los cuestionamientos del oficialismo pasan principalmente en conocer el por qué del apuro de Nisman de interrumpir sus vacaciones para presentar la denuncia a la presidenta Cristina Fernández y al Canciller Héctor Timerman de querer encubrir a los terroristas a cambio de una cuestión comercial, cuando hace diez años que está en la causa, y podía esperar a que finalizara la feria judicial para tener todas las pruebas ordenadas y no estar a las corridas cuando nada lo ameritaba. En este punto hasta la presidenta se animó a cuestionar si esas 350 fojas que presentó las había elaborado Nisman o alguien se las tenía preparadas. La misma presidenta, que se expresó a través de una carta publicada en las redes sociales, -hubiese estado mejor que saliera a hablar en cadena nacional-, pide investigar porque un empleado de la fiscalía le llevó un arma para "defenderse" cuando vivía en un edificio con seguridad y contaba con diez custodios a disposición.
 
A su vez rebaten la denuncia con cuatro puntos concretos.
 
Principalmente consideran que la acusación se caía de maduro ante la sorpresiva y contundente aparición de la INTERPOL, que desmintió que el gobierno haya pedido sacar el alerta roja para los funcionarios iraníes. La gravedad de la acusación llevó a los representantes de INTERPOL a respaldar al gobierno argentino dejando sin fundamento el principal aspecto de la acusación.
 
Otro punto que no jugó a favor de Nisman fue el comercial, ya que tampoco Argentina exportó petróleo iraní, como indicaba el fiscal en su arremetida.
 
También el hecho de que Servini de Cubría no habilitara la feria judicial por considerar que no había pruebas suficiente para hacerlo hace sacar pecho al oficialismo.
 
A su vez la acusación que recibió por parte del Juez de la causa Canicoba Corral de tener una conducta casi "delictual" y podía llegar a denunciarlo, también hace que el gobierno no pueda creer lo que pasó, ya que estaban convencidos que cuando se presentara ante el Congreso iba a quedar en evidencia la falta de contundencia de su denuncia.
 
Aunque como siempre ocurre en estos casos, los "fanáticos" del oficialismo dejaron muy mal parado al gobierno al decir todo tipo de improperios contra el Grupo Clarín, al que como mínimo los culparon de la situación.
 
Por el lado opositor hay que separar a este sector en tres partes. Por un lado los medios que no dudaron el vincular al gobierno con el suicidio sin tener ningún tipo de pruebas, fomentando las marchas en reclamo de justicia, y pasando una y otra vez los reclamos de los políticos opositores para llenarle la cabeza a la población.
 
Así fue que las redes sociales se llenaron de críticas y acusaciones, asegurando que la única culpable de lo sucedido fue la presidenta Cristina Fernández, llegando a ubicar como TT el hashtag #Cristina asesina en Twitter, y que por más que la justicia jure y perjure que Nisman se suicidó, no lo van a creer y van a seguir considerando que lo mandó a matar el gobierno.  Así se concretaron las multitudinarias marchas de protesta por la noche, donde "Yo soy Nisman" dejaba en claro la postura de la oposición.
 
Los políticos no se quedaron atrás, y tras haber exigido -con suma razón- llegar hasta las últimas consecuencias en la gravísima denuncia que había realizado el fiscal sobre el encubrimiento al terrorismo por parte de la presidenta y su gobierno, tras la muerte de Nisman  la prudencia les duró muy poco.
 
"Daño a la democracia", "miedo", "atropello a la justicia" "impunidad", "recobrar la confianza en las instituciones" fueron algunos de los slogans que eligieron para sacar provecho de la situación y fijar su posición, siendo la "abanderada" de las críticas la siempre polémica Lilita Carrió.
 
Pero, ninguno, ni oficialistas ni oposición, pensaron en las dos hijas que se quedaron sin su padre, y una familia destruida, ante la desaparición de un ser querido.
 
Lo que sí es claro es que la muerte del fiscal suma un nuevo foco de conflicto a un país que ya está convulsionado, y lo peor es que se comprueba que esta división que existe ya haya perdido el respeto por la Justicia, ya que si falla a favor del gobierno, quienes no respaldan al oficialismo dirán que la justicia está comprada, mientras si falla a favor de lo que considera la oposición, los seguidores del kirchnerismo  asegurarán que el Grupo Clarín tiene a la justicia a su favor.
 
La tarea de ahora en más no será nada sencilla, el gobierno deberá esforzarse al máximo para garantizar que continúe con todas las garantías la investigación tanto de la denuncia del fiscal, como del presunto  suicidio de Nisman, tratando de evitar -como es su costumbre- entrar en el juego del agravio y acusación. La oposición deberá demostrar estar a la altura de las circunstancia y colaborar para que avance la causa sin especular con la elección, y la gente como siempre en el medio viendo como de un lado y del otro surgen acusaciones que a lo único que llevan es a sumar confusión.
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