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Grecia no es España. Y menos mal...

Grecia no es España. Y menos mal...

domingo 25 de enero de 2015, 23:41h
España no es Grecia. Afortunadamente. Grecia es un país, admitámoslo por mucho que la queramos, con un sistema fiscal imposible -e injusto-, con unos horarios laborales devastadores, con una disciplina económica simplemente ruinosa. Pensar que los resultados electorales helenos pueden ser equiparables a los que se logren en España -en esta España desarrollada, acostumbrada a sufrir- dentro de algunos meses, es, sin más, erróneo. Pero también peligroso. El intento de equiparar lo que ha ocurrido y ocurre en Grecia con lo que está ocurriendo aquí y ahora en nuestro país, resulta devastador, y cualquiera que conozca mínimamente la situación, y hasta la historia, de los helenos -llamémoslos así, por simplificar-, habrá de reconocerlo.
 
Ni Syriza equivale automáticamente a Podemos -por más que, en una ejercicio de reduccionismo que a él le perjudica, Pablo Iglesias haya intentado la equivalencia--, ni el PASOK tiene nada que ver -afortunadamente para el PSOE-con el socialismo hispano, ni Nueva Democracia se podía comparar milimétricamente con el Partido Popular, pese al errado, y generoso, intento de Mariano Rajoy de situarse cerca de Antoni Samaras. Ni, menos mal, existe en España una ultraderecha fascista como la que padecen los griegos con esa lamentable Aurora Dorada. Ni...
 
Grecia, en fin, repetimos, nada tiene que ver con España, excepto en la miopía de algunos dirigentes políticos empeñados en inventar paralelismos que no son entre dos países con magnitudes económicas, sociales y hasta morales, muy diferentes. En España existe, junto a una gran formación conservadora, que ayer clausuraba una convención en la que se evidenciaba su importancia, un partido socialista inmerso, sí, en tensiones de crecimiento, pero solamente en eso, por más que la lucha partidaria quiera ahora sacar ventaja de los muchos puntos 'naif' en los que el PSOE se ha embarcado sin ton ni son. Podemos, por su parte, tiene muchas más dudas que Syriza, que gana de largo a sus 'correligionarios' -ni siquiera eso es cierto--  españoles en experiencia y concreción de programa. Y aquí no hay auroras doradas ni similares, y sí, en cambio, unos partidos nacionalistas que reclaman protagonismo, derechos, respeto y atención.
 
España es, por otro lado, un país que se ha dotado de una bastante sólida infraestructura administrativa, judicial, fiscal y empresarial, cualidades todas de las que las sociedades estatal y civil griegas carecen lamentablemente.
 
Que nos perdonen los interesados en comparar peras con manzanas: unos resultados electorales en España no coincidirían con los griegos de este domingo ni remotamente. Como dice la canción de Serrat sobre los piratas, "ni ellos ni la censura lo podrían permitir". Faltaría más. Adios, Syriza, adiós.    

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