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González vuelve para salvar al PSOE y a Sánchez

González vuelve para salvar al PSOE y a Sánchez

domingo 22 de febrero de 2015, 12:19h
El ex presidente del Gobierno durante 14 años y secretario general del PSOE durante veinte ha vuelto a la primera línea de la política de su partido para intentar salvarle del desastre que le pronostican todas las encuestas, y de paso salvar a su actual líder, Pedro Sánchez. Para ello regresa a sus orígenes y convoca en Madrid a la mayor parte de los líderes socialdemócratas de Europa, lo mismo que hizo a comienzos de diciembre de 1976.


Lo de que la historia se repite, bien como tragedia o farsa se confirma este fin de semana en la capital de España con la presencia de más de 40 líderes socialdemócratas europeos, convocados por el nuevo duo que " dirige" el PSOE, su actual secretario general, Pedro Sánchez, y su antecesor en el cargo y mitificado, Felipe González, el hombre que le dirigió durante la Transición democrática, le llevo y le mantuvo en el poder durante 14 años, y que ha visto como está a punto de convertirse en tercera o cuarta fuerza política y perder el carácter de partido de gobierno que ha tenido desde el 15 de junio de 1977, cuando en las primeras elecciones tras la Dictadura consiguió 118 escaños frente a la UCD de Adolfo Suárez.


Hace 35 años, González y su sombra, Alfonso Guerra, consiguieron que al XXVII Congreso del todavía ilegal PSOE asistiera la flor y nata de la socialdemocracia mundial, con Willy Brandt, Olof Palme, Bruno Kreiske, Carlos Altamirano y Pietro Nenni a la cabeza. Se trataba de proteger, apoyar e impulsar al nuevo socialismo español, que si bien conservaba el marxismo entre sus proclamas ya había iniciado el proceso de transformación hacia su homologación europea. Lo consiguieron y aquel PSOE desplazó al resto de socialismos  que pugnaban por la herencia de Pablo Iglesias, incluido el de Tierno Galván y José Bono; y por supuesto dejó en mínimos a la formación que había liderado la lucha contra la Dictadura de Franco, el PCE de Santiago Carrillo y Dolores Ibárruri.

Ahora como entonces se trata de " sacar" al PSOE de las catacumbas en las que ha caído por sus propios y continuados desastres. Se trata de volver a combatir por su izquierda a los herederos de aquel Partido Comunista, hoy encarnado en el Podemos de Pablo Iglesias; de impedir que por el centro le sustituyan la UPyD de Rosa Díez o el Ciutadans de Albert Rivera; y se trata de lograr que el partido pueda trata de tú a tú al heredero de la UCD de Adolfo Suárez y la Alianza Popular de Manuel Fraga para, entre los dos, reencarnar y mantener los acuerdos no escritos que establecieron Antonio Cánovas y Práxedes Mateo Sagasta hace 130 años en nombre de conservadores y liberales para defender el trono de Alfonso XII. El ansiado bipartidismo que regresa a la vida política española cada vez que la crisis nos atenaza.


Y ahora, como en aquel diciembre de 1976, la socialdemocracia europea acude al rescate de los " hermanos" españoles llamados por el mismo hombre, casi cuarenta años mas viejo, mas rico, más descreído, pero igual de necesario para lograr  que el cambio necesario se haga para que nada cambie. Los "nuevos" son Manuel Valls, Martin Schultz, Federica Magherini, Sigmar Gabriel, representan a los mismos que han posibilitado que la soga que aprieta a Grecia no termine dejando sin aliento al país heleno, pero manteniendo el nudo lo suficientemente apretado para que la Siryza en cuyo espejo se mira Podemos no tenga más remedio que cumplir la penitencia que le impuso la " troika" en nombre de Alemania.


Si el "Pacto del Pardo" que firmaron  un 24 de noviembre de 1885 los dos líderes del Partido Conservador y del Partido Liberal saltó por los aires por la explosión revolucionaria de comienzos del siglo XX, los " Pactos de La Moncloa" pueden correr igual suerte,,por más que Mariano Rajoy  y Pedro Sánchez busquen con cierta desesperación salvar al bipartidismo imperfecto que nos acompaña desde 1977. El general Martínez Campos hizo de garante de aquellos acuerdos caciquiles que dejaban a un lado a Las Cortes Generales, utilizadas como escenario de la obra de teatro cuyo texto se escribía en otra parte. Hoy no hay militar con rango de general que defienda el equilibrio construido en torno a la Constitución de 1978, pero se hay " generales" civiles empeñados en ello. Dos sobre todo que han cambiado El Pardo por La Moraleja.
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