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Rato, PPSOE, vergüenza y rabia

Rato, PPSOE, vergüenza y rabia

viernes 17 de abril de 2015, 19:39h
Siento una vergüenza enorme con lo que está pasando en España. No creo que valga ya con seguir blandiendo la excusa de mal pagador de la presunción de inocencia porque tal cosa atañe solamente y como debe ser a las actuaciones judiciales. En política no existe tal cosa, y vaya esto por Susana Díez y los expresidentes bajo cuyos mandatos se esquilmaron las arcas públicas de la Comunidad Autónoma más subvencionada de Europa.

Ahora el gran superministro y vicepresidente de España ha sido detenido. Ni siquiera me importa que lo haya sido, me basta con saber que la policía ha registrado su domicilio y despacho por blanqueo de capitales.

No acabo de entender qué nos pasa a los españoles. Con los antecedentes del PSOE y del PP metiendo sistemáticamente mano en la caja me resulta sorprendente que nadie, por acólito que sea, les quiera votar. Ni siquiera con esa mala y antidemocrática frase de "votar con la nariz tapada": votar es decidir lo mejor para la sociedad y para el individuo que vota, hacerlo con la nariz tapada es ser o muy tonto o cómplice.

Tampoco es de recibo que ahora los co-gobernantes de Rodrigo Rato nos muestren la actuación policial y judicial como mérito suyo: hay que ser caradura para apropiarse del trabajo policial, funcionariado que seguirá existiendo cuando ellos estén en su casita disfrutando de lo que tengan. O de lo que hayan conseguido ciscar.

Es el momento de votar a quien sea, pero no a estos individuos. Los PPSOE se han apropiado del país como un salteador de las gallinas de un cortijo, solo que en este caso se han protegido fabricando leyes y controles a medida que impiden o encarcelarles o responsabilizarles. Sin embargo, la verdad terrible es que ver a ministros, presidentes de comunidades autónomas, vicepresidentes del gobierno nacional y demás representantes de la ciudadanía encarcelados, condenados por corrupción o, de momento, detenidos, me duele, me revuelve las tripas y me cabrea. ¿No tienen estos indecentes esposas, padres, hijos, amigos, vecinos que les afeen sus conductas, que les retiren el saludo, que les nieguen el pan y la sal?

¿Cuántas manzanas podridas más hay en el árbol de quienes han gobernado en España en cualquiera de las tres administraciones? ¿Qué poder tiene la familia Pujol que no ha sido expulsada con oprobio de Cataluña? ¿Por qué partidos que son mafias organizadas y pertrechadas para cualquier contingencia siguen ganando elecciones o, simplemente, obteniendo representación parlamentaria? ¿Por qué a excepción de Esperanza Aguirre en esa cueva de ladrones en que se ha convertido el PP nadie da la cara y todos se ponen de perfil? Y conste que a Aguirre solo le reconozco su vergüenza pública pero no la eximo de la responsabilidad in vigilando que tiene y de la que nadie, ni unas elecciones ganadoras, la pueden salvar.

Yo no digo que todo el PP sea corrupto, por más que lo parezca, digo que los honrados que allí quedaren deberían dar un paso al frente, escindirse de los ladrones y refundar el partido así sea con otras siglas pero con limpieza y transparencia. Lamentablemente, las mafias se retroalimentan con la omertá, la amenaza, la falta de democracia interna (el dedazo) y la falta de transparencia. Quizás deberían aprender de Juan Pablo Escobar, hijo del capo que ofreció a pagar la deuda externa de Colombia si le dejaban en paz, que está dedicando su vida a pedir perdón a las víctimas de su padre y a dar a conocer las atrocidades que vivió como miembro del clan.

Yo no sé si todas las decisiones políticas, que no he compartido, del gobierno Rajoy han sido el único camino para sacarnos de la crisis de la que parece que vamos saliendo afortunadamente; lo que sí sé es que si el precio es tragar con todas las indecencias que nos rodean y que están dejando con la boca abierta al resto de Europa y abriendo los telediarios de Estados Unidos señalándonos como un país podrido, no vale la pena.

¿Debe dimitir Montoro? ¿Debe hacerlo Rajoy? Da igual, lo que necesitamos en este momento no son (solo) dimisiones sino decencia y de eso no hay ni en el PP ni en el PSOE.
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