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Homenaje a una gran jurista, Susana Huerta Tocildo

Homenaje a una gran jurista, Susana Huerta Tocildo

lunes 04 de mayo de 2015, 12:40h
Susana Huerta Tocildo ha sido una de las grandes juristas independientes de España, en la especialidad del Derecho Penal, durante muchas décadas. Un grupo de discípulos, compañeros y amigos plantea ahora, días después de su excesivamente temprano fallecimiento, dedicarle un homenaje por su brillante trayectoria como persona de ley, amante del garantismo y de la equidad.

Diariocrítico, que quiere unirse a esta iniciativa, no puede dedicarle un mejor elogio periodístico que reproducir el obituario que este lunes publicaba el diario 'El Mundo', escrito por Juan Carlos Carbonell, catedrático de Derecho Penal de la Universidad de Valencia:


"Su obra es una de las más importantes de la doctrina penal española. Especialmente en su etapa como letrada del Tribunal Constitucional, contribuyó de manera decisiva a la configuración de los conceptos jurídicos que afectan a las libertades y garantías individuales.

En plena producción científica, en plena madurez intelectual y tras una traidora enfermedad, ha muerto Susana Huerta. Su inteligencia y su tesón, su trabajo constante, hicieron de su obra, sin duda, una de las más importantes de la doctrina penal española.

Desde su tesis doctoral sobre el aborto con resultado de muerte ha abordado siempre temas nucleares y comprometidos de la dogmática y la política criminal: sus trabajos sobre el error, la antijuridicidad y, sobre todo, la omisión constituyen referencias imprescindibles para quien pretenda tratar cuestiones nucleares de la teoría jurídica del delito como, por cierto, lo es el libro que con ese título publicó con su inseparable compañero, Emilio Octavio de Toledo, también tan prematuramente desaparecido. Sus trabajos sobre Parte Especial (delitos patrimoniales, alzamiento de bienes, receptación, protección del patrimonio inmobiliario y derecho a la vida, integridad física y moral, violencia de género) son igualmente magníficos.

Su paso por el Tribunal Europeo de Luxemburgo primero y, sobre todo, en dos períodos como Letrada del Tribunal Constitucional, después, contribuyeron decisivamente a su formación como jurista integral.

Que Susana Huerta no haya sido nunca magistrada de ese Tribunal es una clara muestra de la imperiosa necesidad de variar los métodos de selección. Quien más perjudicado ha resultado ha sido, sin duda, el ciudadano y sus garantías. Pero ese paso dio sus frutos también en su producción científica: Susana ha sido siempre exquisitamente sensible con los principios penales y las garantías individuales y lo fue aún más a partir de esa excelente tarea en el TC: el principio de legalidad, la intimidad, el honor fueron singularmente defendidos en publicaciones suyas y abordó con especial lucidez cuestiones tan complejas como la prescripción. Rechazó la introducción de la libertad vigilada, a la que calificó de «extraña consecuencia del delito», así como todas las reformas que desconocen los principios de legalidad y culpabilidad.

Inmensa ha sido también su labor en la Universidad española, especialmente en Burgos -donde construyó desde los cimientos el Área de Derecho penal- y en la Complutense, donde ha sido una excelente Directora de Departamento. Magnífico recuerdo dejó también su paso por la Autónoma de Madrid del que surgió la colaboración constante con Mercedes Pérez Manzano.

Susana asumió siempre los compromisos que adquirió, que fueron todos los que corresponden a una persona progresista y enormemente preparada. En el Grupo de Estudios de Política Criminal, al que perteneció desde su fundación, hemos sido testigos de excepción de un trabajo intenso y de indiscutible calidad que nunca olvidó que la dogmática más elaborada ha de estar siempre al servicio de la Justicia, que es lo mismo que decir la Libertad. Y es que Susana Huerta entendió siempre que la dedicación al Derecho penal supone un compromiso con la libertad de los ciudadanos y que eso es incompatible con la erudición vacua y con la ausencia de ideas, tan frecuentes por desgracia. Cualquiera de sus trabajos está preñado de sugerencias, de crítica, de contenido. Por eso son imprescindibles; por eso han aportado tanto.

Quienes la hemos conocido de cerca hemos disfrutado, además, de una amistad inquebrantable desde la exigencia, eso sí, de sus condiciones para mantenerla: la sinceridad, el desconocimiento absoluto de la hipocresía y el respeto personal. Ella, que siempre fue tremendamente generosa en esas virtudes, tenía pleno derecho a exigírnoslas a los demás. Y ciertamente lo hacía.

Sus últimos años han sido duros y ella los ha soportado con lucidez y abnegación: la enfermedad de Emilio, que coincidió con la manifestación de la suya propia, fue el principio de un tiempo de lucha y dolor, al que también contribuyó la ausencia física del hijo de ambos, Álvaro, su otro gran amor, al que la parálisis en que se encuentra la Universidad española no ha sido capaz de acoger hasta el momento.

Con Susana Huerta desaparece una gran persona, una excelente universitaria y una formidable jurista.

Susana Huerta, catedrática de Derecho Penal,nació el 4 de junio de 1950 y falleció en Madrid el 30 de abril de 2015 a los 64 años de edad".
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