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El estruendoso silencio de Felipe

martes 09 de junio de 2015, 15:10h

Le han dicho de todo y por su orden: "lobbista", "fascista miserable", "Mafioso", "X de los GAL" y otras muchas cosas de grueso calibre y peor transcripción. Algunos periódicos y televisiones, han reproducido estos los insultos que, personajes pequeñitos, miserables e insignificantes le están lanzando a modo de provocación a Felipe González en Venezuela a los que él ha dado la callada por respuesta. No responde a la provocación, ni entra al trapo y hace bien, porque eso le desviaría de su objetivo que no es, ni más ni menos, que denunciar lo que está ocurriendo con los presos políticos en la República Bolivariana.

Su silencio es un estruendo, un clamor, un atronador grito de denuncia, sobre lo que el régimen represor de Maduro está haciendo con los opositores y no sólo con Leopoldo López o Daniel Ceballos a quienes González quiere asesorar jurídicamente. Aquí solemos decir que "a palabras necias oídos sordos" y alguno de los que insultan tan gravemente a Felipe deberían limpiarse primero la boca antes de hablar de un demócrata y aprender algo de la reconciliación que él y sus contemporáneos de todas las ideologías propiciaron en la Transición española. El Gobierno de Nicolás Maduro necesitará muchos más insultos para ocultar lo que Felipe González está representando en estos momentos, arropado no sólo por su partido sino por el gobierno español con la mirada atenta de Latinoamérica y la comunidad internacional.

A quien el régimen llama "persona non grata", a quien lanza soflamas rastreras, no es a un fascista, ni un representante de la derechona, a sino un hombre de izquierdas y ahí le duele a este dictadorzuelo del tres al cuarto que ha heredado lo peor de su padrino político y lo más rancio del chavismo. El pueblo, venezolano sabe que es un país rico, pero minado y empobrecido por la corrupción, lo que les ha llevado a unas tasas de inseguridad insoportables, a un desabastecimiento de los productos básicos y sobre todo a una violación constante de los derechos humanos. Él no es Hugo Chavez, aunque se le aparezca reencarnado en un pajarito, no es el líder populista que compraba voluntades a los países limítrofes a base de petróleo. Se acabó el filón y sólo hay migajas que repartir. Él lo sabe

El gran reto de Felipe González es que le permitieran asistir a la audiencia preliminar de Ledezma -cosa que al escribir estas líneas aún no se sabía- y tener acceso a los opositores Leopoldo López y Daniel Ceballos, encarcelados, en huelga de hambre y con vistas judiciales reiteradamente postergadas, una argucia que han ideado los jueces-cómplices del dictador para permitir tener encarcelados por tiempo indefinido a quienes se atreven a criticarle.

Simplemente es necesario acusarles de supuestos delitos de conspiración, instigación a la violencia (por acudir a protestas antigubernamentales) o asociación para delinquir, es decir ejercer el derecho a realizar actividades políticas, para encarcelarles y alargar el juicio por tiempo indefinido.

Sea como fuere Felipe -cuya implicación en este asunto le ha devuelto parte del prestigio perdido en algunos momentos por su coqueteo con "la izquierda caviar"- se suma a las visitas y gestos que han tenido otros expresidentes iberoamericanos como Andrés Pastrana, Jorge Quiroga o Sebastián Piñeira y un centenar de relevantes personalidades de todo el mundo, para que Maduro devuelva a su pueblo la libertad que le ha arrebatado en nombre de su mal entendida revolución. El ejemplo que las madres y esposas de los represaliados están dando al mundo impidiendo que los suyos caigan en el olvido es lo que he hace pensar que algo va a cambiar. ¡Ojalá que sea pronto!.

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