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El caballo de Troya

lunes 23 de noviembre de 2015, 09:55h

Cada persona crea la realidad en la que vive dependiendo de su enfoque sobre cuanto le acontece: tanto si estás convencido de que no puedes hacer algo como si crees que puedes hacerlo, siempre te darás la razón.

El brutal atentado de Paris es el último, pero la relación de los sufridos desde las Torres Gemelas incluye Madrid, Londres y otras muchas ciudades. El muestrario de la barbarie es común, pero el enfoque con el que se juzga o analiza es distinto. El suceso parisino ha mostrado el desiderátum de nuestra cultura mediática, la capacidad inmensa de hacer espectáculo de la tragedia, de escenificar el duelo y, después, de seguir adelante con la vida cotidiana. Pero la gama de reacciones y propuestas es cuestión distinta. Van desde la autoflagelación más mortificante por la blandura decadente de Europa y pedir una respuesta militar contundente, hasta la equiparación de la violencia que pueda realizarse en la guerra, dentro del campo de batalla, con la violencia que lleve a cabo el terrorismo dentro de una ciudad.

En el ámbito de las decisiones del poder, que es el que cuenta en definitiva porque es el que afecta a nuestras vidas, Francia ha sacado el espíritu que le inspira la Marsellesa, ese himno que mereció ser incluido por Stefan Zweig entre los momentos estelares de la Humanidad, un canto vibrante, una llamada a las armas que no se compuso para que la cantara un tenor sino para ser coreado por los franceses revolucionarios decididos a la victoria o la muerte. Por eso Napoleón decía, ante la fuerza enardecedora de ese canto, que le ahorraba cañones. Y parece que su efecto ha sido real sobre el Presidente Hollande, decidido, como hizo Busch tras las Torres gemelas, a acabar con ese espacio físico que ocupan los fanáticos guerreros del Islam que viven una “guerra santa” contra el infiel, acorde con el calendario medieval en el que están anclados mentalmente.

La suerte está echada y cabe pronosticar que la decisión firme de Francia, junto a Rusia, son ya irreversibles y serán acompañadas o avaladas por otros países. Seguramente acabarán con ese extraño Estado Islámico, creado a sangre y fuego en un espacio geográfico de Siria e Irak que tiene ya tanta superficie como Inglaterra. Mas el problema no acaba ahí pues el Islam ya tiene introducido, tal como nos relató Homero en la Ilíada, un nuevo Caballo de Troya dentro de las murallas abiertas de Europa. Si a la supremacía militar indiscutible no se le añade una acción constante, inteligente y paciente que sea capaz de transmitir los valores culturales y morales de Europa sobre el odio de unos adoctrinadores religiosos anclados en su siglo XV (desde la Hégira) Europa vivirá su fracaso en su Siglo XXI.


Abel Cádiz

Abel Cádiz

Abel Cádiz es el presidente de la Fundación Emprendedores. En el pasado asumió un compromiso con la transición política, al lado de Adolfo Suárez. Fue miembro del Consejo Nacional de la UCD y Presidente en Madrid. Tras ser diputado por la Comunidad de Madrid abandonó la política para dedicarse profesionalmente a la docencia y a la actividad empresarial.

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