Macarrismo y Macartismo
miércoles 16 de diciembre de 2015, 13:48h
Soraya, Moragas y los capitostes del PP, del manilargo PP, salieron en tromba a defender al indefendible presidente Rajoy y a despachar rápida, huera y fácilmente al oponente.
No me gusta Sánchez, lo he dicho desde el minuto uno, básicamente porque lo encuentro mal preparado -mejor que Rajoy sí está, pero es que mejor preparado que Rajoy está el hemicirco entero- pero me gusta menos que los manilargos, los que llevan décadas metiendo mano en la caja de los españoles, aceptando sobornos y comisiones, se vayan de rositas tras haber ganado las elecciones dopados, haber reformado un edificio en una de las zonas más caras de Madrid con dinero negro, haber tenido de vicepresidente a un chorizo, haber tenido de ministro a un ladrón encarcelado, haber tenido de presidente autonómico a otro que tal baila, haber hecho tantos favores al IBEX 35 que cada vez que alguien cae en desgracia acaba ahí con algún carguete bien remunerado.
Sí, le llamó indecente. El problema de Sánchez es que es mal orador y no supo rematar la faena: al "hasta aquí hemos llegado" tenía que haber replicado “¿Qué quiere decir con eso? ¿Me va a echar del plató como ya me echó del Parlamento? Porque en realidad hasta aquí hemos llegado es lo que debió decir Ud. cuando se enteró del primero de los incontables chanchullos, robos, sobornos y cohechos de su gente; sin embargo, mandó sms de apoyo y se puso de perfil. Eso se llama connivencia o, en el peor de los casos, complicidad”.
Sintiéndolo mucho, nuestro presidente es un gobernante indecente, con todas las letras, porque la decencia no está en sms animando al ladrón, ni se esconde en plasmas lejanos o en insultos a Rosa Diez día sí día también desde la tribuna del congreso de diputados. La decencia no es compatible con la tibieza de carácter, de mentalidad y de gestión del presidente hoy en funciones Rajoy. La decencia no pasa por el sistemático no sé, no contesto, ya tal. En la vida, ante los problemas las personas decentes damos la cara, asumimos responsabilidades y corregimos los errores. Los indecentes simplemente dirigen el PP (actual).
Rajoy, presidente del PP por cooptación, no ha movido una ceja ni tan solo una pestaña para ahondar y clarificar en la cantidad de excreciones y corrupciones que hay en su partido, en su gente, elegida por él a dedo; una corrupción que es capilar en su estructura hasta el más pequeño pueblo porque tal es la única forma de acumular tanta porquería y la que sigue saliendo –sinvergüenzas que van de número dos en las listas de hoy o que ensucian la carrera diplomática cobrando por gestiones que un embajador debe hacer de oficio- y la que seguirá saliendo.
Los peperos, fariseos blanqueados, gritan blasfemia porque se les llama indecentes: qué otra palabra, voz, acepción se puede usar contra el mandamás de un partido que mete mano hasta en la caja del betún? Rajoy es indigno como presidente de gobierno e indecente como mandamás de un partido lleno de heces. Se rasga las vestiduras porque le llaman indecente cuando es lo que pensamos 75 de cada 100 españoles. Supongo que los otros 25 son una mezcla incómoda de prosélitos, cómplices, feligreses y bonachones.
En la antigua mili, cuando te daban “la blanca” al licenciarte se podía leer VALOR: se le supone, es decir, que al no haber entrado en combate al soldado se le suponía valeroso. En la vida pasa constantemente con los principios morales: a todos se nos pre-suponen, pero es necesario que cuando llegue el momento de la verdad estemos a la altura.
Es fácil ser honrado cuando no hay tentaciones; lo jodido es serlo cuando basta una firmita, una llamadita de teléfono, una reunión o simplemente una mirada para otro lado para que una transacción sea ilegal y para que una parte no menor de esas ilegalidades acabe en las arcas de los aPPandadores: cuando uno tiene o ha tenido a cinco tesoreros cinco imputados por los mismos delitos, no es suficiente con mirar a Cuenca, poner cara de panoli y hacerse el ofendido cuando la oposición le reclama, justa y frontalmente, por sus responsabilidades. Pujol ya no es honorable y Rajoy tampoco.
@manuelpascua
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Últimos comentarios de los lectores (6)
39882 | pascuamejia - 17/12/2015 @ 12:03:33 (GMT+1)
Yo coincido en tu análisis, pero a la hora de decidir qué votar en esta ocasión me encuentro con la disyuntiva malo conocido o bueno por conocer. Veo que ambos partidos tienen demasiadas hipotecas con demasiadas personas e instituciones privadas y unas raíces gruesas y profundas en el fango, en las alcantarillas y hasta en el infierno. El sistema electoral, además, es asimétrico y favorece un bipartidismo más falso que un duro de madera. Yo, de nuevo, votaré a EQUO porque sigo creyendo que el mayor problema del planeta desde hace 2 décadas es el medioambiental. En esta ocasión, además, va coligado con Podemos así que me lo han puesto fácil. No se que será de España en los próximos 4 años, pero no va a ser igual que los últimos 4. Veremos. Un abrazo y feliz navidad.
39880 | pascuamejia - 17/12/2015 @ 11:54:00 (GMT+1)
Discúlpame muy mucho, Miguel, te contesté desde el móvil y escribí mal el nombre. Mil millones de disculpas, soy uno de esos cincuentones que twittean sacando la lengua por entre las comisuras de los labios, signo claro de mi analfabetismo telemático. Gracias por leer, comentar y... tenerme paciencia. Feliz Navidad
39877 | kroker - 17/12/2015 @ 00:50:55 (GMT+1)
Buenas noches.Como de costumbre yo voy contracorriente, así que hasta el cara a cara no tenía intención de votar a nadie, pero ahora si estoy convencido de votar al PSOE. Es verdad que Sánchez ha puesto en sus palabras, las mismas que le yo mismo le habría dicho a Rajoy. Son 4 años de soportar el maltrato de estas personas que además se lo han llevado crudo. Yo no miro más atrás de 2011 porque no me interesa a la hora de votar, ahora se juzga la labor de los últimos 4 años y el resultado no puede ser más lamentable. Crucemos los dedos para que la coyuntura económica siga como hasta ahora, porque si no la economía nos iban a dar tortas de todos los colores. No me fio de Podemos, no gustan los bolivarianos y estos lo son a su manera, no me gusta Rivera porque es un prepotente y eso lo pierde, ya estoy harto de la prepotencias tipo Cospedal o Saenz, y no digamos las de Montoro y sus mariachis. A Sánchez llevan todos los medios enterrándolo desde hace semanas, pero se ve que el muerto goza de buena salud, vernos el 20 D, lo que nos vamos a reír.
39876 | miguel mate - 17/12/2015 @ 00:42:21 (GMT+1)
Totalmente de acuerdo, Pascua, pero me llamo Miguel, no Manuel. Un saludo.
39875 | pascua mejia - 16/12/2015 @ 23:28:05 (GMT+1)
Me parece, Manuel, que eso no fue un debate, ni siquiera dos monólogos encadenados. Fue un encuentro entre dos hombres superados por la circunstancia, obsoletos cada uno a su manera, intentando dar sentido a dos partidos que en este momento están perdidos y que si no se aggiornan y regeneran simplemente desaparecerán. No hubo proyectos para la legislatura, no se habló de educación, sanidad, administración territorial, fiscalidad, I+D+i... No hacía falta que te remontaras tanto porque suciedad ignominiosa en el PSOE la siguen teniendo ahora: ERES, Cursos de Formación... La mierda no depende de la raza del caganer. Tienen que irse, arreglarse, enmendarse y renovarse antes de volver a la liza.
39871 | miguel mate - 16/12/2015 @ 19:59:38 (GMT+1)
Si a Rajoy no le hubiera pillado desprevenido el estudiado ataque de P. Sánchez habría podido contestarle que Felipe González no mandó un SMS (no existía tal cosa) a Barrionuevo y Vera - dos delincuentes condenados por los tribunales españoles- para darles ánimos, sino que les acompañó, dándoles palmaditas en la espalda, hasta la misma puerta de la cárcel. Y esto siendo presidente del Gobierno. Pero habría sido igual porque P. Sánchez no le habría dejado hablar, que fue la única estrategia que usó a partir de la mitad del debate. Yo pensaba votar a P. Sánchez, me caía bien; creía que era un hombre culto y, por tanto, educado; que representaba la renovación que necesita el PSOE, pero descubrí a un hombre sin argumentos cuyo único recurso era el insulto y el no dejar hablar al oponente, no vaya a ser que él sí tenga argumentos. P. Sánchez ha dicho que P. Iglesias no tiene pinta de presidente del Gobierno y estoy plenamente de acuerdo en que sería una vergüenza que un tipo con esa pinta representase a España. Pero usted tampoco, Sr Sánchez, tiene la pinta, o mejor, el bagaje moral y cultural para ser presidente. Soy uno de los muchos que dejarán de votarle por su actuación indigna.
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