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Cómo evitar el escenario griego

jueves 21 de enero de 2016, 09:33h

Un mes después de las pasadas elecciones generales parece más claro que nuestra cultura política no da para una coalición a la alemana (PP-PSOE-Ciudadanos). Así que hay que empezar a pensar en el mal menor, es decir en tratar de evitar la peor de las opciones posibles: que España emprenda el camino griego, esto es, un gobierno formado por -o cautivo de- las fuerzas populistas y separatistas, como sería un gobierno de Pedro Sánchez apoyado por Podemos y las minorías independentistas.

¿Por qué es posible afirmar que un gobierno de Sánchez de estas características sería el peor de los males? Por razones de diseño y de proceso. En cuanto al diseño del Gobierno se aprecian dos opciones principales: un gobierno de coalición de PSOE y Podemos (incluso con alguna incrustación minoritaria) o un Gobierno minoritario del PSOE apoyado en el parlamento por sus socios radicales externos. La primera modalidad es difícil a menos que Podemos haga un nuevo giro hacia posiciones moderadas. La segunda es más probable, pero entonces la inestabilidad política estaría consignada desde el inicio. En pocas palabras, la disyuntiva sería: una acción populista de gobierno o una ingobernabilidad congénita. El panorama perfecto para que regresemos a la crisis económica.

Pero incluso si la formación de ese gobierno fuera posible, el proceso resultaría impracticable a mediano plazo. Un gobierno del PSOE se encontraría pronto entre la espada y la pared: entre las presiones radicales de sus socios y el muro de la Unión Europea. Tendría lugar un escenario a la griega, donde una vez emitidos los cantos idílicos para asaltar el cielo, las determinaciones de la UE obligarían a un aterrizaje forzoso. El fantasma del trizamiento del PASOK se convertiría para el PSOE en una realidad.

¿Cómo evitar entonces ese mal mayor? Pues de nuevo la responsabilidad recae en los tres partidos constitucionalistas. Si no es posible la gran coalición o un gobierno minoritario del PP, que sería lo más acorde con el resultado electoral, entonces habría que pensar en un ejecutivo de cualquiera de los otros dos: un gobierno de Ciudadanos, apoyado por PP y PSOE, o bien incluso en un Gobierno del PSOE apoyado por Ciudadanos y el PP, al estilo de lo sucedido para elegir el Presidente del Congreso. Si, ya sé que muchos pensarán que estas opciones constituyen, en el fondo, un rescate al soldado Sánchez. Pero es mucho mejor eso que dejarle en manos del populismo y el independentismo. Si es cierto que se debe pensar en el bien común de los españoles, entonces, a menos que se acepte celebrar nuevas elecciones, es cien veces preferible un gobierno del PSOE apoyado por Ciudadanos y PP, que un gobierno cautivo del populismo a la griega. Algo que, como dijo, Elorza, a Pedro Sánchez no parece preocuparle demasiado, obsesionado como está por llegar a cualquier precio a la Moncloa. Pero que debería preocupar a cualquiera con sentido común.

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