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Prestaciones sociales, ruina del Estado del Bienestar

domingo 17 de abril de 2016, 18:27h

En el mundo no hay mas que dos doctrinas económicas que normalmente se solapan, y son la socialista de Keines y la liberal de Hayek, dando como consecuencia el estatalismo socialdemócrata, como medio de dar prestaciones sociales a quien las necesita, pero también a quien no y que lo que hace, es vivir del cuento de la subvención, no dedicándose a otra actividad que pudiera dar más riqueza al País, entre ellos se cuentan los pensionistas, obligados por la edad y por una legislación obsoleta a vivir del Estado cuando aun en muchos casos podrían dedicarse a tareas más útiles, a ellos se suman la trampa de las prejubilaciones como método de despido y dado el alargamiento de la esperanza de vida pronto serán más de 20 años los que los jubilados estarán sin hacer nada, antes se moria y se había acabado el problema hoy siguen danzando y gastando a costa del país, eso no quiere decir que no se lo merezcan, es solo que no le va a quedar más remedio al Estado, que alargar la edad de jubilación porque sencillamente no podrá pagarles.

Todo ello en un mundo cuya economía basada en el consumo de energía de materias no renovables y de la geopolítica que depende fuertemente de las implicaciones internacionales: La caída de los precios del petróleo, la inestabilidad en parte del mundo árabe, la crisis de Ucrania y las sanciones a Rusia, entre otros factores, han devuelto las cuestiones energéticas a la primera línea de la atención pública. También han puesto de relevancia la necesidad, y la urgencia, de disminuir drásticamente la dependencia actual, y de hacerlo del modo más respetuoso posible con el entorno. Por otra parte, la Cumbre del Clima en París (COP 21) ha introducido nuevos compromisos en materia de lucha contra el cambio climático, por lo que es previsible que el debate sobre el papel de las renovables se intensifique en los próximos meses.

Pero volviendo a nuestro tema, tres de cada diez residentes en España reciben alguna prestación del Estado es decir el 30% de 45 millones, es decir 13.5 millones de españoles. Pensiones, prestaciones por desempleo, subsidios... Mantener el rosario de ayudas públicas que conforman el Estado de Bienestar le cuesta cada mes al erario público más de 10.500 millones de euros. Una cifra que refleja el impacto presupuestario que tiene la protección pública, que ya alcanza casi a 14 millones de españoles, según el mapa de las prestaciones que elabora cada mes el Ministerio de Empleo. Según este mapa, el 28,9% de la población percibe algún tipo de renta pública. Es decir, casi tres de cada diez residentes. Este porcentaje no tiene en cuenta la "ayuda familiar" de 426 euros que conceden las autonomías a parados con bajos recursos, y los salarios sociales de los ayuntamientos, aunque conocer con exactitud cuántas ayudas se conceden es tarea casi imposible, pero debe ser enorme. Las pensiones es, a gran distancia, la partida que requiere de mayor esfuerzo presupuestario por el volumen de beneficiarios. Más de 9,3 millones reciben alguna prestación contributiva, después de haber cotizado durante toda su vida laboral, lo que cada mes requiere 8.360 millones, cifra que se dobla en julio y diciembre cuando los pensionistas perciben las extras de verano y Navidad y en las últimas ocasiones ha habido que recurrir a la “hucha” de las pensiones, disminuyendo drásticamente el ahorro que representaban.

A precio de adquisición de los activos (bonos del Estado) en que está invertida la 'hucha' de las pensiones, el principal que quedaba en diciembre pasado era de 34.221 millones. Se trata de casi la mitad del que había al principio de la legislatura (66.815 millones en 2011). Según el Ministerio de Empleo, el valor de mercado de esos activos es de 36.928 millones. Hace cuatro años ese valor alcanzaba los 70.000 millones. A lo largo de estos cuatro años, el Ejecutivo ha echado mano de más de 50.000 millones de los fondos totales de la Seguridad Social ya que, además de las disposiciones del Fondo de Reserva acumuladas (44.351 millones), ha utilizado, y posiblemente agotado, los excedentes de las mutuas de accidentes y los de la caja de maniobra del Banco de España (otros 8.000 millones).

Las pensiones siguen creciendo, en número y cuantía y lo hacen a mayor ritmo que los ingresos por cotizaciones, lo que ha provocado que la Seguridad Social cierre un año más en números rojos. El sistema fue, junto a las autonomías, uno de los culpables de que España incumpliera el objetivo de déficit en 2015, a pesar de que durante ese ejercicio el empleo creció un 3%. La calidad del empleo que se crea, con salarios moderados y jornadas a tiempo parcial, lo explican. El agujero del sistema de pensiones fue de 16.707 millones después de que el déficit se elevara hasta el 1,26% del PIB frente al 0,6% previsto, más del doble. El 60%, de jubilación La mayoría de pensiones contributivas son de jubilación, el 60%. Y tras éstas, las de viudedad (2,35 millones) son las más numerosas, seguidas de las prestaciones por incapacidad permanente (936.666) y las de orfandad (339.166). Al coste que cada año debe desembolsar la Seguridad Social para pagar estas pensiones contributivas hay que añadir los recursos que el Estado dedica cada ejercicio a subvencionar las pensiones contributivas que no alcancen el umbral mínimo fijado cada año en los Presupuestos.

El objetivo de las ayudas es garantizar un nivel mínimo de subsistencia a los pensionistas que no cotizaron lo suficiente para llegar a la jubilación mínima (636 euros al mes en 2016). El porcentaje de esta ayuda, desde 2013 a cargo solo de impuestos, ha ido en ascenso por las decisiones políticas de turno con las pensiones, especialmente de los gobiernos socialistas. De los 4.187 millones dedicados en 2002, se ha pasado a los 7.410 millones que se gastarán este año, recursos que permiten que casi tres de cada diez pensiones públicas estén hoy apoyadas con fondos públicos (26,75%). Las pensiones son la mayor partida de gasto. Este año se llevarán 135.448,93 millones, un 2,9% más tras la revalorización aplicada del 0,25%. Tras las pensiones contributivas son las prestaciones por paro las que más recursos públicos absorben. Al acabar 2015, un total de 2,13 millones de desempleados cobraban estas ayudas, el 61% asistenciales, es decir abonadas con cargo al presupuesto. Viento de cola El viento de cola de la economía española se nota especialmente en el empleo, que crece a tasas del 3%. Y esta mejora ha permitido este año reducir los gastos que el Estado destina a pagar las prestaciones por desempleo. De los casi 30.000 millones dedicados en 2012, ”uno de los años más duros de la crisis, a financiar el desempleo se rebajó hasta los 20.605 millones, un 16,1% menos que lo gastado en 2014, y casi 5.000 millones menos que los 25.300 millones previstos en un principio para 2015.

Los datos de la Seguridad Social reflejan también que un total de 453.547 personas perciben alguna pensión no contributiva, tanto de jubilación o de invalidez. Por lo tanto existe una enorme masa de pasivos, pues tienen empleo unos 18 millones de los que entorno a los 6.5 millones trabajan realmente en actividades que producen riqueza como exportación o turismo o industria, el resto son servicios o funcionarios. Cada vez más son menos los que pagan, mientras el resto incluido Podemos se dedican a hablar del mercado negro o del fraude fiscal, ¡ingenuos, si no fuera por ambos, los que teóricamente no comen, los “sin sin” tendrían que vivir bajo un puente, comer basura o suicidarse, como esto no ocurre, el milagro solo se explica, por la economía libre de impuestos (también llamada mercado en negro). Con menos Estado viviríamos mejor. ¡Que pena de no ser capaces de pensar con la inteligencia!

Bernardo Rabassa

Presidente de clubs y fundaciones liberales. Miembro asociado de Alianza Liberal Europea (ALDE). Premio 1812 (2008). Premio Ciudadano Europeo 2013. Medalla al Mérito Cultural 2015. Psicólogo social. Embajador de Tabarnia.

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