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Reina Concha

miércoles 04 de mayo de 2016, 15:24h
Lucha salvaje por el poder, política, intrigas, revolución, libertad, traiciones, odio y resentimiento, pasión y deseo, amor, desamor y celos, locura y cordura… Todo está en el espectáculo “Reina Juana” que han puesto en el escenario Ernesto Caballero, su autor, y Gerardo Vera, su director. Pero, sobre todo, Concha Velasco, su intérprete. A la época de los Reyes Católicos y de Carlos V nos hemos acercado todos recientemente a través de las series de Televisión Española y que demuestran que si se hace bien, la historia interesa, engancha, enseña… Nada de lo que hoy sucede en la política es nuevo. Todo está en la esencia de las pasiones humanas. Todo es repetición, aunque cambien los escenarios, los medios o los personajes. Lo que está en juego es la lucha por el poder –absoluto o controlado- y en aquella época el poder de los Reyes era inmenso. Y ya se sabe que el poder corrompe y el poder absoluta corrompe absolutamente.

En “Reina Juana” se explica todo eso a través de una interpretación memorable de Concha Velasco, una de las grandes actrices españolas de todos los tiempos. En una confesión un día antes de su muerte, va revelando, gracias a un espléndido texto, toda una vida compleja, dura, difícil, terrible. Obligada a viajar a un país extraño, con una lengua que desconocía y con un marido que la engañaba a todas horas y del que ella, a pesar de todo estaba apasionadamente enamorada, reina apenas unos meses aunque figurara durante años en primer lugar, antes de su hijos Carlos, en todos los documentos. Caminante por Castilla con el féretro de su marido, encarcelada en Tordesillas por su padre, primero, y por su hijo, después, su vida fue una tragedia y su locura, real o difundida por otros intereses, ha hecho que la Reina Juana, enferma tal vez de melancolía o afectada por una terrible depresión, se haya quedado para todos sólo en “Juana la loca”.

Esta obra y una interpretación perfecta de Concha Velasco nos pone delante a otra Juana, mucho más rica. La Juana joven y apasionada, la mujer que ama y que sufre, la reina a la que todos quieren utilizar, pero que no se rinde ni da un paso contra su padre ni contra su hijo, la reclusa que no tiene con quién hablar ni en quien confiar, la madre a la que la arrebatan, incluso, a su hija menor, la única que le daba calor y compañía para casarla con el rey de Portugal… Una mujer condenada a una inmensa y deliberada soledad. Concha Velasco hace una interpretación magistral, pone sobre el escenario todas las pasiones de la vida y de la política y enseña cómo una mujer vitalista y firme es manipulada y convertida por los intereses de otros en un juguete roto. Lo peor de la peor política. La que es capaz de sepultar a una mujer toda su vida para que no impida que otros tengan detenten el poder. Juana es un personaje mayúsculo que Concha Velasco eleva aún más. Historia pura, un personaje que se hace más grande gracias a una actriz que transmite amor, dolor, pasión, tristeza, resignación. Magistral Concha Velasco.

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