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No sólo Ausbanc huele a podrido

viernes 27 de mayo de 2016, 15:07h
Recuerdo a Luis Pineda paseando de emisora en emisora como el Guerrero del Antifaz de nosotros, los pobres cuentacorrentistas; era el gran valedor de nuestros intereses frente a la banca todopoderosa. Pues mire usted. Leo en los periódicos que Ausbanc Empresas recibió de diversas entidades financieras 37 millones de euros, que no es moco de pavo, en diez años entre 2005 y 2014; y por si eso fuera poco, tampoco se cortó un pelo a la hora de pedir -y lo que resulta más llamativo, de conseguir- más de 5 millones de euros de subvenciones públicas entre 2012 y 2013.

Naturalmente lo que la gente se pregunta con toda razón es por qué las famosas entidades financieras, o sea los bancos, pagaban religiosamente en forma de publicidad semejantes cantidades. Todo parece indicar que la cosa iba de chantaje preventivo en dos direcciones: pagas y te ponemos por las nubes o no pagas y te ponemos a parir y te buscamos las vueltas en nuestras publicaciones y en cualquier micrófono que se nos ponga tiro. ¡Y pagaban! La pregunta, claro, es por qué y la sorpresa es que a estas alturas de la película ningún banco ni caja haya dado una explicación de esa absurda publicidad a precio de oro.

Que Pineda se siga presentando -desde la cárcel- como el Robin Hood de los usuarios entra dentro de la lógica, es su defensa; pero que esas grandes entidades financieras que han salido en el sumario como pagadoras de casi 40 millones de diez años guarden silencio casi todas resulta no sólo vergonzoso sino que las convierte en sospechosas de todo. ¿Qué miedos tenían? ¿Qué trapos sucios ocultaban? ¿Qué “vueltas” les podía buscar –y encontrar- Pineda para que prefirieran pasar por caja y ceder al chantaje?

Esto no suena nada bien; no sólo Ausbanc huele a podrido. Ese olor proviene nada menos que de muchos importantes bancos y cajas de este país, de algunos juzgados y de la propia Administración ¿Nadie va a pedir explicaciones? ¿Nadie las va a dar? Hablamos del Santander, CaixaBank, Bankia, Sabadell, Popular, Unicaja, Ibercaja, BMN, Abanca y un largo etcétera en el que se incluyen instituciones públicas. Puede que no todas sean culpables ni pagaran por las amenazas, y precisamente por eso sería más que conveniente una explicación a la ciudadanía.

Pero es que hay que añadir el espinoso capítulo de las subvenciones públicas. Por propia experiencia en una asociación sin ánimo de lucro para discapacitados, puedo dar fe de lo que cuesta conseguir un euro de las administraciones públicas en forma de subvención. ¿Alguien va a investigar y a pedir responsabilidades, si las hubiera, a quien concedió a Ausbanc esos más de 5 millones de euros de todos los ciudadanos?

Y para terminar me pregunto y pregunto al Consejo General del Poder Judicial si desde allí se va a tratar de averiguar la asistencia a esas “jornadas” tan excelentemente retribuidas a las que acudían jueces en ejercicio como ponentes, algunos de los cuales publicaban –no sabemos a cuánto la línea- en las revistas de Pineda.



a.aberasturi
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