Otra gran obra de Carlos Abella
'De Manolete a José Tomás', todo el toreo moderno en un extraordinario libro
martes 11 de diciembre de 2007, 18:02h
Actualizado: 18 de diciembre de 2007, 10:48h
Una de las grandes personalidades relacionadas con el planeta táurico, desde su burladero no sólo de aficionado, sino de intelectual y compulsivo entendido, el polifacético Carlos Abella, nos enriquece con un nuevo libro que se une a los anteriores sobre la Fiesta: 'De Manolete a José Tomás'.
‘De Manolete a José Tomás’, de Alianza Editorial, que lleva como subtítulo ‘historia del toreo en España y México desde 1939 hasta nuestros días’, no es una obra más, ¡quia! Se trata de un magnífico compendio de esas casi siete décadas que abarca, prácticamente todo el toreo moderno, en las que Abella –además de su doctorado virtual como experto en tauromaquia, su profesión ha sido la de economista con importantes destinos durante casi medio siglo- relata todo según su imparcial visión.
Lo que no significa que no se 'moje'. Pues, por fortuna, y ello engrandece más la obra y la dota de valor enciclopédico, se ha dejado de medias tintas, diplomacias y su lenguaje eufemístico y ha puesto por encima su línea de exigencia y pureza que quizás en estos tiempos posmodernos y olé pueda ser políticamente -léase taurinamente- incorrecta.
Como él mismo indica, es el libro “que acredita cuanto he visto en los ruedos desde mi infancia” –desde su niñez es abonado de la Monumental de Barcelona y después lo fue de Las Ventas o "la catedral del toreo", como la denomina con toda justicia-, y le añade cuanto ha aprendido “escuchando a quienes por razón de edad” le precedieron en el privilegio de ser aficionado.
Y el privilegio ahora de tan excelso testigo de la historia reciente de la Fiesta en sus dos países más importantes es para el lector, y no sólo para el ocasional, ya que ‘De Manolete a José Tomás’ ya es un ‘clásico’, una especie de referencia obligada para estudiosos e historiadores.
El libro, con más de 700 páginas, empieza poco antes de la irrupción de Manolete (primer capítulo) y va avanzando de forma amena, coloquial pero con un lenguaje a la vez entretenido y limpio, hasta los años 90 con la rivalidad de César Rincón y Enrique Ponce y la fortísima irrupción de José Tomás (capítulo noveno).
Para cerrarse hablando del presente y del futuro de la Fiesta en estos sus dos países más importantes, ‘El siglo XXI del toreo en España y México (capítulo 10). Por cierto que, al entender Abella, como cualquier buen aficionado, que el protagonista de la Fiesta es el toro -el torero es su antagonista-, este útimo capítulo incluye una especie de apéndice sobre la evolución del toro de lidia entre 1945 y 2006.
Todos los coletudos
Además, cualquiera de los coletudos que hayan tenido alguna mínima importancia en las décadas que abarca el libro aparece en el mismo con la definición, precisa y exacta, al margen de los gustos personales del autor.
Un autor al que debemos los tres tomos de su 'Historia del toreo' -un auténtico superventas dentro de este tipo de obras-, de similares características al actual, y que abarca con idéntica claridad, sencillez y didactismo la evolución de la Fiesta desde sus primeros albores.
Un autor que también se ha prodigado en otros temas: relacionados con su profesión de diplomático, como 'Adolfo Suárez, el hombre clave de la Transición', o con su capacidad narrativa y novelística, cual acontece con 'Murieron tan jóvenes', un canto a ídolos caídos en pleno éxito como John Lennon, El Che, Marilyn Monroe y otros. Un gran autor, en definitiva.
La presentación de esta su última obra -este jueves 13 en la Sala Cultural 'Antonio Bienvenida' del coso venteño y con el cartel de 'no hay billetes'- reunió a destacados personajes de la tauromaquia, todos los cuales piropearon la obra en sus respectivas intervenciones.
Entre ellos, Adolfo Suárez Illana, aficionado práctico, que recordó que su padre actuó también en un festival, "el único presidente del Gobierno que ha toreado". Finalmente, Abella, tras mostrar el agradecimiento a su familia y al fallecido Ignacio Aguirre, cerró el acto con una frase que define perfectamente su honestidad, trasmitida en todos sus libros: "prefiero equivocarme que mentir". Y olé.