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Huida hacia delante, donde el precipicio

martes 27 de septiembre de 2016, 18:02h
Nicolás Maquiapedro es la analogía que el Huffinton Post utiliza para titular la última chulería de Pedro Sánchez convocando primarias el próximo 23 octubre, pero a mí me parece una huída desesperada hacia delante.

Convocar primarias a ocho días de la disolución de las Cámaras es una temeridad que solamente va a perjudicar al PSOE. Sánchez debe creer que puestos entre la espada y la pared las federaciones autonómicas le apoyarán digamos que con la nariz tapada. El problema es que los enanos crecen cuando se dirige mal el circo: mientras escribo esto ya han caído los pactos gubernativos de Castilla la Mancha y Extremadura. No sé si acabaré la crónica antes de que Aragón se sume a esta pequeña guerra de tronos, lo que sí es seguro es que en el PSOE huele a cuchillos largos y a ver cómo se negocia con un Podemos que le acaba de atenazar por donde más duele, con un Ciudadanos escocido por la pérdida de 105.000 votos y en desacuerdo con los Morados y con un ambiente político que va a usar a Sánchez como pimpampum.

Convocar un Congreso para que las bases repitan aquella aclamación del 49% de hace 4 años, o César o nada, es desconocer la realidad: no va a ganar si se presenta Susana Díaz. Creer que la presión pública desde la derecha va a desaparecer o va a ser inocua, vuelve a ser soslayar la realidad: desde el PP y C’s le van a dar una cera muy eficaz que se traducirá en más pérdida de credibilidad y desde la izquierda le van a apretar las clavijas hasta que llore sangre si quiere pactar un gobiernito que le salve el trasero. Creo que la buena suerte del principiante se ha acabado y que ahora las carencias políticas, estratégicas, ideológicas y humanas de Pedro Sánchez están a la vista para muchos más de los que imagina.

Pedro Sánchez legítimamente quiso ser presidente de gobierno, sin embargo, cuando se pierden más votantes de los que conserva, uno –él- debe darse cuenta de que es una parte sustancial del problema y que muy difícilmente llegará a formar parte de la solución. Cada nueva convocatoria electoral es un descalabro y cada nueva ocurrencia para disimularlo produce un montón de enemigos poderosos dentro y fuera del partido.

Lo peor es que Sánchez no debe contar con que se presente Susana Díaz, pero si es lista –y lo es-, si tiene poder –y lo tiene- debe estar analizando si habrá jamás en la historia una oportunidad tan fácil como esta: obtener mejor resultado electoral que Sánchez está cantado; conseguir el apoyo mayoritario de las federaciones que más pesan es sabido y encima tiene algunos ases para negociar con Miquel Iceta sin necesidad de decapitarlo antes de las Terceras Elecciones. Entre los suyos aparece como simpática, carismática, eficaz, española y estadista con guante de seda, amén de que gana elecciones, no como otros. Si además ella adujera que lo hace por responsabilidad, por el país, porque unas cuartas elecciones serían la debacle y sus compañeros creen que ella puede ganar y, en fin, con humildad asume tan grande honor como compromiso, las bases desbordarían las urnas por ella, Susana d’España. Difícilmente Díaz conseguirá un candidato tan débil al que enfrentar su poderío como este que por la puerta asoma: si se presenta, lo borrará del mapa y de la historia.

La cuerda que mucho se estira siempre se rompe por el lado más débil y si Sánchez cree que no es él es que está completamente groggy. De las federaciones, no le apoya Aragón, no le apoya Extremadura, no le apoya Valencia, no le apoya Castilla la Mancha y no le apoya Andalucía. Esta jugada no le va a salir bien en el corto ni en el medio plazo. Jugando con la propuesta del Huffinton Post, no estamós ante Nicolás Maquiapedro, solamente contemplamos una triste y patética Pedromaquia.
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