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Trump sobre la tela de araña

lunes 12 de junio de 2017, 19:11h

El impresentable Trump, montado en el elefante republicano, se balancea sobre la tela de una araña. Piensa que el sistema lo aguanta todo y está dispuesto a llamar a otro elefante. Recuperando de la memoria esta cancioncilla infantil, yo me pregunto cuántos paquidermos más piensa acumular el patán de Trump en los jardines de la Casa Blanca. Hay estructuras que soportan todo tipo de cargas, pero el tejido de la legalidad constitucional se desgarra con facilidad. Basta con estirar sus principios fundamentales.

Hace algún tiempo, un diplomático norteamericano destinado en Madrid, amante de los espectáculos circenses, me recordaba con entusiasmo que, levantado el puente de Brooklyn, decenas de elefantes del Circo Ringling desfilaron por la plataforma del viaducto. El tinglado no tembló y todos los ciudadanos de Nueva York saludaron con alborozo la fortaleza de esa obra monumental. El tarambana de Trump anda también de probaturas, cargando sobre la Constitución de los Estados Unidos toneladas de pérfidas mentiras.

El que fuera director del FBI, cesado con nocturnidad y alevosía por el perturbador Donald Trump, acaba de dejar en cueros vivos a su ejecutor. James Comey le acusa de mentir y difamar, algo que no sorprende a nadie porque Trump practica ese tipo de felonías con mucha frecuencia. En esta ocasión, la recriminación de Comey afecta a la seguridad y a la estabilidad del país que preside Trump. Ni más ni menos. Trump, según su víctima política, trató de impedir que se profundizara en la investigación de la trama rusa que operaba, presuntamente, para favorecer sus aspiraciones en la pasada campaña electoral.

La Comisión de Inteligencia del Senado tendrá ahora que decidir si existió ese complot, si Trump y su gente participaron en él y si llegado a la presidencia intentó taparlo. En ese caso, habría obstruido la labor de los policías que levantaban las alfombras de tal funesto personaje. En muy pocos meses, Trump ha intentado vulnerar la Carta de Derechos Humanos demonizando la emigración, ha confundido sus intereses personales con los intereses de la nación, ha ido y venido con sus políticas miserables en el maletín, ha menospreciado a la Comunidad Europea, se ha inmiscuido en los asuntos internos de terceros países, ha incumplido los compromisos internacionales firmados por sus antecesores y se ha descolgado del Tratado de París, dejando en manos de Europa y China el liderazgo en la lucha contra el cambio climático.

Con todo lo hecho, sin duda alguna, lo peor que se le puede ocurrir a Trump es seguir balanceándose, a lomo de su elefante republicano, sobre la tela de la araña constitucional. Por menos de eso, por bastante menos, Richard Nixon se tuvo que volver a casa.

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