La polémica saltaba a principios de octubre con la emisión de un video realizado por Metro de Madrid y emitido en el mismo suburbano, en el que se retrataba a un seguidor del Atlético de Madrid como poco respetuoso con el medio ambiente y a otro del Real Madrid en actitud opuesta. Ante las críticas recibidas, Metro de Madrid pedía perdón al club de fútbol y a sus aficionados.
El 4 de octubre, la presidenta de
la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ordenó cesar a todos aquellos que hubieran tenido algo que ver con la grabación del vídeo. Aguirre envió un "mensaje de cariño" al Club Atlético por la "lamentable imagen" que se había dado en ese vídeo "desafortunado". El consejero de Transportes e Infraestructuras, Manuel Lamela, aseguró que antes del día 8 de octubre se conocerían a los responsables de la campaña.
Lamela afirmó que Esperanza Aguirre recibió con enorme "enojo y consternación" la campaña y apuntó que le pidió a la Consejería que investigase el incidente hasta el final y que se produjesen los ceses que se tuvieran que producir. Lamela mostró su rechazo "total y absoluto" hacia el contenido "lamentable" del vídeo.
El responsable de Transportes madrileño también transmitió su afecto y cariño al presidente del Atlético de Madrid, Enrique Cerezo, así como sus disculpas. Además, aseveró no haber visto el vídeo hasta que ya fue demasiado tarde. Según él, en cuanto fue difundido y tuvieron constancia de su contenido, ordenaron su retirada inmediata.
El Gobierno regional anunció que a partir de ese momento trasladaría a la dirección de Metro de Madrid una serie de pautas que impedirían que se pudiesen comunicar vídeos que pudieran herir la sensibilidad de los espectadores.
El vicepresidente primero de la Comunidad de Madrid, Ignacio González, ya anunciaba que se iba a realizar una investigación para depurar las posibles responsabilidades y para que este tipo de campañas no volvieran a realizarse.
Poco antes de conocerse esta decisión, el alcalde de Madrid, Alberto Ruiz-Gallardón, se pronunció sobre este tema diciendo que no había visto el vídeo, pero que, en caso de que se menospreciase a los aficionados atléticos, la campaña sería retirada de forma inmediata.
Al día siguiente, el 5 de octubre, el consejero de Presidencia, Francisco Granados, aseguró que la responsabilidad no podía quedarse en la agencia que lo hizo, sino que debería afectar a los responsables de Metro que lo aprobaron.
Los responsables
El 8 de octubre, Metro de Madrid, a instancias de la Consejería de Transportes e Infraestructuras de la Comunidad de Madrid, sustituyó al encargado de Gerencia de Atención al Cliente, Juan Carlos Galindo, y a su director de Operación, Aurelio Rojo, como responsables del vídeo emitido en la estación de Embajadores sobre el cambio climático.
La dirección de la empresa que gestiona el suburbano madrileño consideró que ambos responsables deberían haber supervisado el vídeo antes de emitirse y entendió que debían dejar sus actuales cargos.
Asimismo, reiteró sus disculpas a todas aquellas personas a quienes les hubiera podido molestar y al Club Atlético de Madrid en particular, a quien, según declararon, en un ningún momento se quiso ocasionar molestias ni perjuicios y con quien siempre habían tenido una relación cordial. Además, destacó que sólo se realizó el vídeo para explicar las ventajas de la utilización del transporte público como medida no contaminante.
Por otro lado, se anunció que el área de Gestión de Atención al Cliente pasaría a formar parte de otra dirección de nueva creación con el fin de mejorar la coordinación entre determinados departamentos de la compañía y evitar que volviesen a sucederse hechos como éste.
RepercusionesLas repercusiones políticas no tardaron en llegar. El portavoz de la Comisión de Transportes de Izquierda Unida en la Asamblea de Madrid, Fausto Fernández, declaró ese mismo día que los responsables del Metro destituidos eran "dos cabezas de turco" del Gobierno regional.
Según IU, se habían buscado dos cabezas de turco en el organigrama de la Consejería con el único objeto de servir de cortafuegos y que la orden expansiva no pasase a más arriba, ni a la Dirección de Consorcio, ni al consejero de Transportes.
Por otro lado, el responsable de Metro de Comisiones Obreras de Madrid, Ignacio Rivas, consideró que el asunto del vídeo se había "sobredimensionado" y que su repercusión había sido "mayor de la que debería".
A pesar de esto, el dirigente sindical señaló que por una vez habían asumido la responsabilidad directivos, ya que lo que suele ocurrir es que los trabajadores de base carguen con todas las culpas. Rivas añadió que aunque era cierto que se había extralimitado el asunto, no estaba mal que quienes no revisaron el vídeo asumiesen su responsabilidad.
Por su parte, el secretario general de UGT en Metro, Teodoro Piñuela, declaró que los responsables del suburbano destituidos por el vídeo eran víctimas políticas.
Piñuela señaló que el director de Operaciones, Aurelio Rojo, uno de los dos destituidos de su cargo, no ostentaba ningún cargo político, aunque había sido tratado como tal. Desde su punto de vista, se había hecho una víctima política de alguien que no era un político.
Desde UGT veían bien que se retirase el vídeo, ya que hería la sensibilidad de los aficionados colchoneros, pero que, en este caso, se habían escogido unas víctimas y se habían eludido las responsabilidades de otros que también tenían culpa.