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Basta ya de intolerancia con seres humanos que piden refugio

viernes 19 de abril de 2019, 11:37h

La más terrible amenaza para la humanidad es la explosión demográfica. A comienzos del siglo XX, había menos de 2.000 millones de habitantes y, al terminar el siglo, éramos 6.000 millones. Ahora ya superamos los 7.500 millones de seres humanos.

Para estudiar este problema, en relación con la pobreza en el mundo, tuvieron lugar las Cumbres de Copenhague, El Cairo y Beijing. Se ha comprobado que, donde las mujeres acceden a la educación y a puestos de trabajo iguales a los hombres, se estabiliza la curva demográfica. El matrimonio se retrasa más de diez años y la maternidad se hace con responsabilidad y decisión de la pareja. Asimismo, es licito y asumible desde toda dimensión ética la interrupción de un embarazo no deseado, forzado e involuntario.

En los países ricos la natalidad desciende de manera alarmante y se incrementa el número de personas mayores. La población jubilada requiere aumentar el número de inmigrantes para cubrir puestos de trabajo y garantizar el cobro de las pensiones con sus cotizaciones a la Seguridad Social.
Nada de explosión demográfica si logramos la educación para todos, garantizamos la salud reproductiva de las mujeres y la posibilidad real de erradicar el hambre en un mundo que se ha hecho global y próximo, en el que todos somos responsables solidarios.

Erradicar el hambre y cuidar la salud básica de todos se ha demostrado posible e inaplazable porque la vida sobre el planeta corre peligro. Si no por justicia, al menos por interés se impone la cooperación.

Algo va mal cuando se mantienen más de 30 guerras vivas, EEUU y sus cómitres bombardean poblaciones civiles en Oriente medio contra todo derecho y el mundo libre tolera que Israel extermine al pueblo palestino violando el derecho internacional que lo hace odioso ante el mundo por ejecutar un auténtico holocausto: ha conculcado los acuerdos y leyes internacionales construyendo decenas de miles de asentamientos judíos en tierras ocupadas de Palestina, se ha anexionado Los altos del Golán, mantienen un arsenal de armas atómicas listas para ser empleadas. EEUU no controla el blanqueo de más de 500.000 millones de dólares del narcotráfico en sus bancos, pero armó a Colombia y a otros países productores de coca para bombardear sus plantaciones. Y asistimos desde hace años a lo ignominia de los muros policiales, en espera de la inhumana pretensión de instalar muros contra a los inmigrantes.

Un centenar de multimillonarios pidieron a Bush durante su mandato, que no eliminara el impuesto sobre la herencia para que, con los 300.000 millones de dólares ahorrados en una década, se pudieran volver a invertir en la más amplia dimensión social. Denuncian que esto repercutiría sobre los más pobres. Es más de la mitad de lo necesario para acabar con el hambre en un mundo con una regulación sensata, libre y voluntaria de la población mundial.

Nunca la humanidad ha dispuesto de tantos recursos para eliminar la pobreza y establecer la paz como fruto de la justicia. Y en nuestro país miles de ciudadanos y de poderes económicos se alzan contra la acogida de refugiados políticos e inmigrantes en busca de trabajo. ¡Como si millones de europeos no hubiéramos emigrado a esos países en busca de trabajo y más tarde de explotación, desde el siglo XV, África, América, Oriente Medio y Lejano, Australia, Nueva Zelanda y demás hasta llegar a exterminar a miles de nativos de esas tierras; o a esclavizarlos y tratarlos como a animales haciendo desaparecer a millones de seres humanos autóctonos! ¡Basta ya!

José Carlos Gª Fajardo, Prof. Emérito UCM

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